Por Alejandro Lodes

A pocas horas de que se fuera a dormir él se despierta, a mitad de la noche, para darse cuenta de que el televisor se encuentra encendido mostrando estática. Sin darle mayor atención se levanta, y en ese momento las alarmas de los autos comienzan a sonar por las calles. Busca entre las cosas que tiene a su alcance, pero lo mejor que encuentra es su guitarra. Ella duerme como en trance y no quiere despertarla ya que todos saben lo miedosa que es.

Decidido a investigar lo que sucede, abre la puerta y ve una nave espacial que se encuentra en su patio. Un escalofrío corre por su espalda y su corazón deja de latir por unos segundos. “¿Cómo es que nadie se ha dado cuenta?” – Se pregunta caminando sólo por la obscuridad. Toda la ciudad parece estar dormida y en silencio. Unos arbustos se mueven y dos sombras gigantes aparecen delante de él haciendo ruidos guturales. Poseen una gran dentadura y garras enormes, sin duda son criaturas agresivas.

Vinimos a buscarte” – Escucha dentro de su cabeza, notando que señalan erradamente hacia otro lugar.
Aquí estoy!!!”- Les dice pero no logra llamarles la atención, entonces se da cuenta que sus garras apuntan hacia su habitación.
No, a ella no!!!” – Exclama con desesperación.

Algo lo había despertado esa noche y era su amor por ella. Todo el universo debería complotarse para lograr separarlos, y nadie dijo que sería de forma pacífica. Acierta un violento golpe contra la cabeza de un sombreado alienígena, y corre hacia adentro cerrando la puerta con llave. “Sabes que vinimos por ella, no podrás ocultarla mucho más tiempo”.

Vuelve a su cuarto y ella está ahí parada. “Vienen para apartarnos, sabes que no lo permitiré” – Dice emocionadamente, pero ella no responde solo mira hacia afuera. Parece estar hipnotizada de alguna manera y es atraída hacia el exterior. Él intenta todo para retenerla y con sus últimas fuerzas la abraza lo más que puede, mientras que ella, inmune a sus palabras, sigue caminando. Empieza a deslizarse hasta quedar agarrado de sus piernas, siendo arrastrado por el suelo. Piensa que no la soltará nunca hasta que voz dentro de su cabeza pronuncia: “Puedes intentar todo lo que quieras pero igual te tocará perderla!”, y en ese pequeño momento, antes de sus manos cedan, él grita desgarradoramente.

Una luz muy brillante lo encandila y, con pasos erráticos, logra atravesar cada uno de los ambientes hasta llegar a la salida. Un fuerte pitido lo aturde y siente que sus oídos están por estallar. Si este es el fin no le preocupa, va a intentar hacer todo por recuperarla. “Tú no te irás de mi vida, antes prefiero sacrificarme” – Pronuncia golpeando a uno de ellos con todas sus fuerzas. Un movimiento instantáneo lo ha tomado por sorpresa y es arrojado al suelo. “No te entrometas humano, esto no es contigo” – Escucha siendo agarrado del cuello. Gastó todos sus esfuerzos pero nada pudo hacer, quiso ser el héroe y salvarla pero algo se lo impidió. Sabe que en todos los caminos posibles por recorrer ella se hubiera ido igual. Es golpeado hacia el suelo húmedo tantas veces que no puede sentir su cuerpo, y una última lágrima de impotencia cae por sus ojos. La vida es como una orquesta y a él solo le había tocado una mala sinfonía.

Sus bocas sedientas la muerden violentamente desgarrando su cuerpo, pero sigue inmutablemente perdida. Una compuerta se cierra y no la volvería a ver nunca, salvo en sus recuerdos. El destino los separaba de nuevo, y esta vez ya no habría más cosas por corregir. Ella ya se había ido. “Siempre le gustó viajar, ahora será esparcida por toda la galaxia” – Son sus pensamientos justo antes de desmayarse.

El sol entra por la ventana y despierta desorientado mirando la habitación. Todas sus fotos juntas habían desaparecido, siendo reemplazadas por dibujos de su infancia. Habla con sus amigos pero riéndose le dicen que no la conocen y que jamás tuvo novia. No entiende que ocurrió y lo tratan de loco, pero por las noches, cada vez que se acuesta puede sentir su olor en la almohada.