Días atrás, más de un centenar de alumnos protagonizaron una enérgica manifestación en la Plaza San Martín, reclamando una serie de obras edilicias que habían sido comprometidas hace tiempo y que aún no comenzaron.
Atento al serio deterioro que padece la infraestructura general de la institución, el pedido, tanto de alumnos como así también de profesores, fue ratificado por el pleno de concejales de Puerto Madryn durante la última Sesión Ordinaria, donde se elevó una Comunicación a la Cámara de Diputados provincial y al Ministerio de Economía del Chubut, argumentando que “este Concejo Deliberante vería con agrado se arbitren los medios necesarios y se tomen a la mayor brevedad posible las medidas correspondientes a fin de posibilitar la refacción del edificio de la Escuela 7707 de la ciudad de Puerto Madryn, como así también la construcción de un nuevo edificio” y donde también solicitaron “al Ministerio de Infraestructura y al Ministerio de Educación de la Provincia del Chubut, se incluya la obra del nuevo edificio para la Escuela 7707 en el presupuesto 2018”.
Entre los problemas edilicios de la escuela, se encuentran aulas a las que les faltan paneles en los techos, lo cual provoca goteras durante días de lluvia, así como también suele ocurrir en el salón SUM, donde en ocasiones se ven obligados a convivir tres cursos distintos para realizar actividades de educación física, mientras que, ante las inclemencias climáticas, dicho espacio suele clausurarse.
La entonces Escuela Municipal 2, que en 2010 fue refundada como la Escuela 7707 bajo el ámbito provincial, cuenta con una sola salida de emergencia, mientras que la ubicada en la entrada principal se encuentra averiada.

“Es un reclamo digno y legítimo”

En este contexto, la directora del establecimiento, María Fernanda Hindra, sostuvo sobre la presencia de militantes políticos y concejales durante la manifestación realizada días atrás, que “aparece mencionado Unidos y Organizados, donde esta marcha y reclamo parecerían tener alguna intencionalidad, de relacionarse con ese espacio; lejos está de nosotros ese y cualquier otro partido político, este es un reclamo digno, legítimo, de nuestros estudiantes y docentes, quienes también se ven perjudicados por el ambiente de trabajo, así como también de muchos padres”.
Sobre esta línea, remarcó que “cada tres días se hacen reuniones de padres en la escuela; quiero aclarar que, si bien nosotros tenemos docentes de diferentes ideologías, nada tiene ello que ver con el reclamo, así como tampoco con ningún sector político, y si hubo concejales que salieron (a dialogar con los medios), habrán querido sacar rédito por su cuenta; no fue porque nosotros fuimos a pedirles atención, y la intención de hacer esta marcha hacia el centro de la ciudad fue visibilizarnos, que la comunidad viera que los chicos están movilizados por un reclamo que es legítimo”.
Además, puso en relieve que “este compañero de trabajo (por el docente y militante que se encontraba presente durante el reclamo) jamás mezcló la participación política con el reclamo; no tuvo intención de esconderse, sino que, al estar identificado con un sector político, prefirió no mezclar ambas cuestiones”.

Primer pedido de obras

En relación al origen del reclamo, la Directora recordó que “venimos pidiendo mejoras desde 2010, cuando se formó esta escuela” y contó que, en enero del año pasado, durante la entrega de viviendas a trabajadores del Cenpat, tomó contacto con el entonces ministro de Educación, Fernando Menchi, quien comprometió una visita al establecimiento, lo cual se concretó, y acordó la renovación total del edificio: “Recorrimos toda la escuela y me dijo que, francamente, la escuela no merecía ‘un parche más’ y que había que hacerla nueva, pero que, para ello, había que tirar todo y construirla en el mismo predio. Vino personal de Obras Públicas, que contrató a una arquitecta, que hizo el plano del proyecto de la obra; cuando finalizó dicho proyecto, en 2016, se presentó a toda la comunidad educativa. Primeramente, nos habían dicho, desde Obras Públicas, que la obra iba a comenzar en enero; después nos dijeron que iba a arrancar antes de las vacaciones de invierno, y luego, que se iba a llamar a licitación en agosto de este año, todo verbalmente. Nos quedamos confiados, porque ante la palabra de un ministro y la presentación del proyecto, para nosotros era un sueño en sí mismo, decíamos ‘por fin, alguien nos mira’”, mencionó.

Gestiones entre ministerios

Seguidamente, Hindra comentó que “entonces, empezamos a escuchar en los medios que, tanto el Gobernador como el señor (Alejandro) Pagani llamaban a licitación para otras escuelas y que la nuestra no aparecía, y nos empezamos a preguntar entre nosotros qué pasaba; entonces, me contacté con el ingeniero Pagani y nos preguntó quién nos había dicho que se iba a hacer la escuela a nueva; le comentamos que había venido personal de dicha cartera a hacer el proyecto” y que “a los pocos días, me llamó y manifestó que el presupuesto para construir la nueva escuela era altísimo, por lo que era imposible (re)construirla; le recordé que Obras Públicas había aprobado ese proyecto, incluso, antes de las vacaciones de invierno, un empleado de Servicoop había concurrido para analizar las conexiones de agua y ver cómo encajaban con el plano del proyecto, ya que pronto se llamaría a licitación”.
Sin embargo, “se anunciaron otras obras, menos la nuestra”, lamentó la Directora, quien, consultada sobre los motivos esgrimidos desde la cartera provincial sobre la falta de inicio de dicha obra, sostuvo que “ellos entendían que no era una prioridad; me explicaron que, para ejecutar obras de diferentes ministerios, cada uno de ellos debía realizar el pedido, y que no lo tenía para esta escuela (por parte del Ministerio de Educación)”.

Esperan que en 2018 se licite

A principios de agosto, “tuvimos el honor de que una egresada nuestra fuera nombrada como uno de los mejores promedios de la provincia, entonces recibió una mención, fuimos a la Legislatura y ahí estuvimos con (el Ministro de Educación, Gustavo) Castán, les dije quiénes éramos y nos solicitó que pidiéramos una nota, en la cual él solicitaba a Obras Públicas la pronta ejecución de nuestra obra, ante ‘la necesidad y vulnerabilidad y deterioro constante’ en la que se encuentra la Escuela”.
En este orden, puntualizó que “en eso estamos, esperando que entre en el Presupuesto 2018, para que el año que viene comience la obra, al tiempo que necesitamos que, mientras tanto, nos solucionen o mejoren este edificio, ya que de acá a que hagan la escuela, seguramente lleve un tiempo desde el año próximo hasta el 2020, ya que la obra no será de un momento para otro”.

Cuáles son los problemas puntuales

Consultada respecto de las mejoras más urgentes, describió que “por ejemplo, en el baño de alumnas, ya se cayó un pedazo del techo; las aulas tienen parte de los techos que no están y, cuando llueve, llueve sobre la cabeza de los chicos, pasando por los cables de luz, que están dentro de los techos; hay un baño habilitado para los varones y dos para las nenas de toda la escuela, donde conviven 350 alumnos; esos baños son para los docentes también, donde muchas veces deben ser compartidos con los estudiantes”.
Se trata de una escuela “con orientación en Educación Física, y tenemos un SUM, ni siquiera un gimnasio, donde la mayoría de las veces “se comparten las horas con tres profesores, es decir, con tres grupos distintos de alumnos, a la vez que, cuando llueve, queda inhabilitado; también fue inhabilitado, hace unos meses, porque no teníamos calefacción, incluso, la semana pasada se volvió a romper”, detalló Hindra.
Sobre el impacto de la pérdida de clases en los objetivos curriculares, reconoció que “es muy difícil recuperarlos; se intenta, con cuadernillos y actividades, pero no es lo mismo cuando se trata de una escuela con orientación en Educación Física; no podemos darles un trabajo de Sociales; el aula es el SUM, y si bien también hay teoría, hay mucha práctica”.

Varias clases en el mismo espacio

En otro orden, el profesor de Educación Física David Grilli, se refirió al trabajo en el SUM y remarcó “la orientación que tiene la escuela; el bachiller que egresa de la misma tiene orientación en Educación Física, ya que los estudiantes cursan Educación Física vinculada a la salud, a los juegos y los deportes, en el ambiente natural y educación física como espacio tradicional, es decir que tenemos una carga horaria de ello, prácticamente, ‘full time’”, agregando que “esta escuela no tiene otro lugar donde pasar los momentos de recreo que no sea ese SUM, el cual está absolutamente todo el tiempo ocupado; si el mismo, además, no se puede usar para las horas de Educación Física, tenemos media escuela parada, sin poder participar de ese espacio específico de la formación del Ciclo Orientado”.
Además, mencionó que “en estos momentos, conviven tres grupos en el mismo espacio, lo cual requiere una cuestión de planificación, donde el Equipo Directivo acompaña mucho; pero, cuando llueve, ese SUM se llena de agua, las columnas no tienen protección y la calefacción, por ser un equipo viejo y muy desmejorado, tiene un mantenimiento, pero generalmente todos los años tenemos el problema de no tener calefacción en el SUM” y que “es muy compleja la situación, principalmente, teniendo en cuenta nuestra orientación”.

“Hay un diseño curricular difícil de cumplir”

El hecho de que dos o más cursos deban convivir en el mismo espacio realizando actividades físicas, también compromete el rendimiento de los alumnos, que deben realizar sus actividades en un espacio más reducido: “Condiciona el rendimiento, porque, por ejemplo, hay prácticas ludomotrices que requieren de un determinado espacio, esto es un condicionante para la práctica; imagino una situación de aula, ya que el SUM es nuestro aula, donde uno no tuviera lugar donde escribir o sentarse, y ello condiciona mucho la propuesta; un docente piensa en estrategias que tienen que ver con la enseñanza, pero también tiene que pensar en lo que tiene que ver con estrategias de quien aprende; saber cómo lo hacen, para saber cómo enseñar, y al margen del ámbito que necesita la Educación Física para ser enseñada o practicada, esto es una condicionante permanente; por otro lado, hay un diseño curricular, que es un documento público, el cual rige la tarea docente como para ser aplicada; hay que respetar eso, y actualmente es imposible, en condiciones como las que estamos”, concluyó.