Ángel Turbi Pinazo es doctor en Psicología por la Universidad de Valencia y ejerce como terapeuta desde hace más de 15 años; además, es magíster en Psicología Clínica, Jurídica y Pericial Psicológica y acredita un Máster Oficial en Educación y Rehabilitación de Conductas Adictivas.
El especialista brindará dos charlas en las que se abordará la problemática de las adicciones en los jóvenes, desde distintos puntos de vista; la primera tendrá lugar el 18 de agosto, a las 9 horas, en la Escuela 775, y estará orientada a las adicciones y el género, al tiempo que el mismo día, a las 14 horas, disertará en el Teatro del Muelle sobre el impacto y los desafíos en el ámbito social del consumo de drogas y la violencia en adolescentes.
Turbi Pinazo es, además, experto en adolescencia y formado en Terapia Gestalt, docente en la Universidad Católica “San Vicente Mártir” de Valencia e investigador de la Universidad de Granada.
Ambas disertaciones tendrán cupos limitados y estarán apuntadas a distintos poderes del Estado, entre ellos legisladores, jueces, fiscales y concejales; también, convocarán a docentes. Para efectuar consultas, acercarse a la Dirección de Prevención de Adicciones, situada en el Gimnasio Municipal 1, Sarmiento 1235, de 8 a 12 horas.

El foco en los jóvenes

La visita de Turbi Pinazo fue declarada “De Interés” del Concejo Deliberante durante la última Sesión Ordinaria, y las charlas que brindará el especialista se enmarcan en el trabajo llevado a cabo por distintas áreas del Municipio para abordar los mecanismos de prevención de adicciones y concientización respecto del consumo de estupefacientes y alcohol, así como también el acompañamiento a los jóvenes y el diseño de políticas públicas de equidad de género.
En este sentido, el doctor en Psicología abordará la problemática de la adicción a las drogas en la etapa adolescente, a partir de las charlas “Género y adicciones: ¿qué pasa con nuestras adolescentes y mujeres? El estigma social” y, en segundo lugar, “La adolescencia, violencia, drogas y delincuencia: un reto social”.
Durante una reunión mantenida con autoridades municipales, Turbi Pinazo mencionó que profundizará acerca de las características evolutivas para llegar a comprender la responsabilidad penal de una forma disimulada.

La criminalización del consumo, en la mira

El 26 de junio pasado, miles de personas de alrededor de 80 países desarrollaron una serie de actividades artísticas, culturales e informativas, en conmemoración del Día Internacional de las Naciones Unidas Contra el Abuso y el Tráfico Ilícito de Drogas, establecido por la Asamblea General de Naciones Unidas a través de una resolución, el 7 de diciembre de 1987.
La fecha busca reforzar la acción y la cooperación entre distintos países, con el objetivo de alcanzar una sociedad libre del consumo de drogas, proponiendo diversas medidas a raíz de las conclusiones abarcadas durante la Conferencia Internacional sobre Tráfico Ilícito y Abuso de Drogas, realizada ese mismo año.
En 2016, la Asamblea General de la ONU mantuvo un periodo extraordinario de sesiones, dedicado al consumo drogas y marcando un “antes” y un “después” en la aplicación de los objetivos recogidos en la denominada “Declaración Política y Plan de Acción sobre Cooperación Internacional hacia una Estrategia Integral y Equilibrada contra el Problema Mundial de las Drogas” de 2009, en el que fueran definidas las medidas a tomar y los objetivos a cumplir por los Estados Miembros para antes de 2019.
Por un lado, el documento resultante del período extraordinario de sesiones propone recomendaciones para reducir la oferta y la demanda, así como también, para mejorar el acceso a medicamentos controlados y restringir su desvío al mercado ilegal, nicho que ha crecido en los últimos años.
También, se tratan cuestiones relacionadas con los derechos humanos, los jóvenes, los niños, las mujeres y las comunidades, además de otros problemas incipientes como las nuevas substancias psicoactivas, el fortalecimiento de la cooperación internacional y vías alternativas de desarrollo, destacando la importancia de que existan políticas y prácticas condenatorias a nivel nacional para los delitos relacionados con las drogas, apoyando la prevención y el tratamiento.

Violencia institucional

En Argentina, utilizando la premisa “#AcompañeNoCastigueARG2017”, los activistas pidieron por una reforma de las políticas de drogas para modificar aquellas leyes que, hoy día, impiden el acceso a intervenciones de reducción de daños y no permiten eliminar la criminalización de las personas que padecen un hábito de consumo.
Sobre esta línea, decenas de ciudades a lo largo y ancho del país se sumaron con el objetivo de visibilizar la “violencia institucional” contra jóvenes que consumen alcohol y otros estupefacientes, en escenarios como la escuela, el hospital y el espacio público.
Una de las instituciones impulsora de las campañas de sensibilización y concientización fue la Asociación Civil “Intercambios”, cuya presidenta, Graciela Touzé, destacó que la campaña “logró extenderse por todo el territorio nacional de una manera extraordinaria gracias a la adhesión de muchas organizaciones y equipos de salud que trabajan sobre prevención y consumos”, agregando que “estamos viviendo un aumento visible de la violencia institucional y sobre todo policial en el país que afecta principalmente a los jóvenes de los sectores más vulnerables. Las personas que consumen alcohol y otras drogas ya eran objeto de violencia institucional y criminalización, situación que se viene agravando en la actualidad”.

Gestiones locales

En Puerto Madryn, el abordaje del consumo de sustancias psicoactivas y bebidas alcohólicas se realiza a través de distintas actividades comunitarias, principalmente focalizadas en el deporte como eje de la conducta y disciplina en los más jóvenes, con programas como “Fútbol Valorado” y “Fútbol Noche”.
En este sentido, para la misma fecha en la que se celebró el Día Internacional de las Naciones Unidas Contra el Abuso y el Tráfico Ilícito de Drogas, tuvieron lugar, en Puerto Madryn, Trelew, Comodoro Rivadavia y Esquel, diversos talleres de concientización y sensibilización a cargo de los Centros Integrales de Tratamiento de las Problemáticas de Consumo (CIT), que a su vez dependen de la Dirección Provincial de Prevención y Asistencia de las Adicciones del Ministerio de Salud provincial.
A pesar de que existen numerosos organismos, oficinas, comisiones y espacios dedicados al tratamiento de problemáticas tan severas como el consumo de sustancias, un flagelo que atraviesa a cada sociedad y comunidad por igual, al momento no hay estadísticas públicas concretas, en lo relativo al consumo en Puerto Madryn, desde el ámbito de la salud, a excepción del dato proveído, recientemente, por responsables del CIT que llevaron a cabo una de las jornadas en el Centro de Atención Primaria de la Salud (CAPS) Favaloro, desde donde indicaron que la mayoría de las consultas eran realizadas, principalmente, en relación al consumo de alcohol y, muchas veces, por madres de jóvenes que padecen una problemática de consumo en ese aspecto.

“El 70% dice que consumir está bien”

Sin embargo, en un contexto en donde busca erradicarse el concepto que lleva a las instituciones y autoridades a criminalizar el consumo de alcohol y drogas, desde la Sedronar, organismo con rango de Secretaría de Estado orientado a la prevención de la drogadicción y la lucha contra el narcotráfico, meses atrás, su titular Roberto Moro, manifestó en declaraciones oficialies que “a partir de que jueces de la Corte Suprema hayan fallado a favor del consumo individual, la percepción del riesgo en los jóvenes en la argentina cambió notablemente”, argumentando que “el 70 por ciento de los jóvenes dice que consumir está bien, según indican las encuestas”.
Los dichos del funcionario de Estado apuntaban al dictado, por parte del máximo tribunal, de la inconstitucionalidad del artículo 14 de la Ley 23.737, ocurrido en agosto de 2009, por lo que se avaló, por voto unánime, la tenencia de bajas cantidades de marihuana o “cannabis sativa” para consumo personal.
La decisión fue conocida como el “fallo Arriola”, en relación al apellido de uno de los involucrados en la causa por posesión de una mínima dosis de la sustancia.

La fallida “guerra” contra las drogas

Ya desde 2013, la organización internacional “Human Rights Watch” (HRW) afirmaba que “deben reformarse las políticas antidrogas para reducir la violencia y los abusos” y que “los gobiernos de las Américas deben despenalizar el consumo personal de drogas”.
A través de un duro informe, desde dicha entidad remarcaron que “uno de estos pasos debería ser reformar las prácticas de las fuerzas de seguridad relativas a la aplicación de la ley y evaluar alternativas de reglamentación legal que reduzcan el poder que ejercen actualmente violentas organizaciones delictivas”, haciendo eco del director de HRW en Latinoamérica, José Miguel Vivanco, quien ratificó que “la ‘guerra contra las drogas’ ha tenido efectos nefastos en las Américas, que incluyen desde matanzas perpetradas por despiadadas organizaciones de narcotráfico hasta abusos aberrantes cometidos por miembros de las fuerzas de seguridad que las combaten”.
Prueba de ello es lo que ocurre, por ejemplo, casi a diario en países como México, principalmente en los departamentos de Zacatecas, Tabasco, Guerrero, Veracruz y Tamaulipas, donde la tasa de homicidios cada 100 mil habitantes asciende casi a 50.
En este sentido, desde HRW plantearon que “aplicar sanciones penales por el consumo o la tenencia de drogas para uso personal implica cercenar la autonomía y el derecho a la privacidad de estas personas” y que “el derecho a la privacidad se encuentra ampliamente reconocido en el derecho internacional, tanto en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos como en la Convención Americana sobre Derechos Humanos”.

El enemigo incorrecto

En Argentina, aun actualmente existen figuras políticas que, dentro o fuera de los tiempos de campaña, continúan promoviendo la “guerra contra las drogas” como una batalla activa en la que las fuerzas de seguridad deben apostarse en los sectores marginales, que son concebidos como “focos” del narcotráfico; sin embargo, la asociación de la marginalidad con el tráfico de estupefacientes, a través del concepto del “narcomenudeo”, ha demostrado una falencia evidente en el abordaje de aquellos verdaderos responsables de los circuitos que recorre el narcotráfico, quienes, la mayoría de las veces, no viven en sectores de la periferia, sino, precisamente, en acaudaladas zonas y barrios de las distintas ciudades de país.