Un tratamiento que suma las capacidades de los caballos para potenciar las de los seres humanos. Una experiencia social en auge, los saberes sobre el vínculo con los animales, un descubrimiento que interpela al campo de la salud. El caso de Madryn.


Algo como… ir juntos a la par

La historia comienza hace cinco años de la mano de un amante de los animales, en pleno proceso buscador de experiencias solidarias: tenía el fin de mejorar la calidad de vida de personas con discapacidad. A él, ávido de nuevos horizontes (vaya paradoja) se le abrió un campo: la equinoterapia. La idea provino de esas casualidades que no son del todo tales, le “hizo un clic”. Conoceremos ese camino de tanto galope, con sus pozos y sus cielos que lleva adelante Federico Greslebin en la Fundación “Juntos a la Par”.

Son tantos los debates cotidianos sobre el lugar de los animales en nuestras existencias humanas. Entre la vida silvestre y la vida en cautiverio… Salvajes o mascotas, los roles de los animales (“no humanos”, aclara el rigor nomenclador) suelen oscilar entra la libertad total que pregonan las organizaciones ecologistas y la apropiación de los humanos para diversos usos, dependiendo del tipo de animal…

A la vez, se plantea un rol que excede a los anteriores: la capacidad que tienen ciertos animales para potenciar las capacidades dormidas en algunos de nosotros. Sí, a veces, los animales pueden ayudar en la rehabilitación. Y no es que el médico sea un animal, al contrario, no, por favor. Las intuiciones de algún iluminado y la investigación posterior contribuyeron a que se descubrieran caminos nuevos, como el de la Equinoterapia.

Es la Ley que da vida

A partir de experiencias personales, Federico se propuso crear una fundación para ayudar a personas con discapacidad, hacia el 2011, no había nada similar en la zona. Entonces, hizo una pila de cursos para llevar adelante “Juntos a la par”: se formó en equinoterapia, se contactó con centros de todo el país, consultó con conocidos de otras organizaciones no gubernamentales, supo “enredarse” con experiencias en distintas latitudes de avanzada,   como Paraguay, Brasil y México.

Y, después de ese tiempo inspirativo en el que se gesta y se bosqueja toda idea, de a poco le dio forma institucional a la fundación. Reunió todo lo solicitado, armó el proyecto a fondo y lo presentó a la Inspección General de Justicia para que se creara oficialmente.

“Se me ocurrió arrancar a la inversa de como arranca la mayoría: primero que nada hice lo necesario para obtener la personería jurídica, es un trámite engorroso, fueron días y horas para cumplimentar con todos los requerimientos. Después de 45 días, obtuvimos la habilitación correspondiente. Eso nos dio el espaldarazo para gestionar”, rememora este emprendedor del tercer sector que encontró un marco para darle existencia, hace casi ya cuatro años a la “Fundación Juntos a la Par”.

En el estatuto de la ONG se planteó la necesidad de que hubiera una Ley a nivel provincial a favor de recibir este tratamiento, para que no quedara en ese lugar de alternativo y pudiera considerarse una terapia complementaria. Greslebin y su equipo, entendieron que para que el Estado se involucrara, apoyara y promoviera la participación, había que hacer las cosas en serio, por eso instalaron el debate a nivel provincial. Una idea, despierta a la otra, apareció gente de Comodoro interesada en la Ley para la Equinoterapia. Luego se sumaron desde Esquel y, así, se le fue dando más cuerpo al proyecto de Ley para que ingresase en Legislatura. Al tiempo fue promulgada, aunque aún no fue regulada.

Una curiosidad temporal en medio de nuestras tierras áridas: la propuesta se convirtió en la primera ley sobre la temática existente en el país. Ahora son muchas las provincias que contemplan esta nueva modalidad de habilitación y rehabilitación que es la equinoterapia.

Haciendo foro

Una vez constituido el contexto, había que ir habitándolo. Uno de los primeros pasos, al gestionar, fue el de encontrarse con experiencias en otros puntos de nuestra patria y de otras geografías. En un Foro Latinoamericano de Equinoterapia se contactó con “pares” bien diversos, y en el intercambio sucedió, por ejemplo, que compartió el texto de la Ley que promovía para Chubut.

Vio de cerca cómo funcionaban distintos centros, se topó con dificultades generalizadas, entendió que para que los centros funcionaran bien y se transformaran en una terapia  efectiva, se precisaba de mucho apoyo. En el intercambio con colegas, por ejemplo, observó cómo se trabajaba en los picaderos (se llama así al lugar adaptado para realizar el tratamiento) en distintas geografías de acuerdo al clima: “a todos los centros de equinoterapia que no tienen picadero cubierto les cuesta mucho la continuidad”, reflexionó de cara a generar un espacio así en nuestra ciudad en la que el viento, por épocas y por días, se torna implacable. Asimismo, trabajar un terreno es una tarea ardua en estas tierras, sin embargo, ese es uno de los objetivos de la fundación: algún día, tener la casa propia.

A su vez, en aquel mismo foro, realizado en Salta, apareció la necesidad de pensar en una ley nacional de equinoterapia: “si saliera sería otra historia, homologaría nuestro trabajo, las obras sociales nos reconocerían mucho más”, sueña Federico en voz alta y sus palabras hablan de un futuro que se hace presente, porque la temática se está tratando a nivel país.

Al trote

A trabajar se dijo y fue tiempo de formar un equipo interdisciplinario, con kinesiólogos y psicólogos, para trabajar con los pacientes, y de especialistas en comportamiento animal. La necesidad de capacitación es una constante, las dificultades se agigantan con la distancia. No obstante, lograron integrar un equipo.

En el medio de la carrera aparecieron obstáculos, no consiguieron el lugar para trabajar y con el paso del tiempo el equipo se desintegró. Un profesional se mudó de ciudad, otro también y así volvió a aparecer la falta de recursos humanos para encarar la tarea del centro. En ese tiempo, de modo discontinuo, hicieron prácticas.

Hoy por hoy, la fundación se encuentra en tratativas con la municipalidad para comenzar a funcionar. “Estamos gestionando para conseguir un lugar y completar el equipo interdisciplinario, para comenzar a trabajar con las obras sociales”.

Espíritu compartido

Además de contar con el grupo de profesionales formado, hay algo que constituye la esencia en toda ONG y es el voluntariado, aunque por las características de “Juntos a la Par”, conlleva ciertas particularidades: “Sí o sí necesitás al voluntariado. Es fundamental porque el tema resulta muy amplio: la discapacidad es un mundo, los caballos son otro. Hay tanto para hacer…”. Greselebin describe y cuenta acerca de la formación que se requiere para participar en las distintas actividades: “El voluntario es el motor para que la fundación tenga sincronismo dentro de lo que son las terapias”, así sencillo y preciso. “Hay que hacer de todo, trabajar con el caballo, con la pista…”.

Nos pasa, surge la llama de hacer algo pero no nos dan los tiempos. Y queremos ayudar. Pues, fundaciones así, dan las herramientas para poder ser parte y ser útiles. Dice el dicho que a todos nos sobran tres horas por semana para invertirlas en algo productivo. Qué mejor que a través del Tercer Sector. “Juntos a la par” posee una página institucional dentro del Facebook, con su nombre completo, en la cual figuran los datos de contacto.

 Para nada salvajes

Greslebin respira pasión por la Equinoterapia, explica con rigor los patrones psicomotrices, la temperatura, el lenguaje corporal, es un observador asombrado del poder de los caballos, y lo transmite. “Es un animal majestuoso, que no juzga, acepta, no por nada lo llaman el noble bruto”, define Federico y sitúa al equino -a partir de su capacidad de simbiosis-, como un co-terapeuta. Explica que el caballo ideal para esta práctica es el criollo, y que es preferible que no sea ni tan joven (es muy brioso) ni tan viejo (ya cansino). Vaya dato: suelen ser más recomendables las hembras, por su sensibilidad.

¿Y todas estas características qué impactos tiene en las personas con discapacidad? Múltiples, socialmente, ya sea en personas con dificultades motrices o mentales, están comprobados los beneficios de la equinoterapia “no como un reemplazo de la medicina tradicional sino como un complemento”, detalla el especialista, y de hecho, la terapia requiere prescripción médica. A partir de las potencialidades del caballo y por sus características, se estimulan ciertas zonas (a nivel neuromotor y psicomotriz) en las personas que, luego de la terapia, muestran progresos en diversas parálisis que parecerían milagrosos pero en realidad son el fruto del estudio del comportamiento animal. Los beneficios de estas terapias están científicamente comprobados.

Sueños al paso

“Que todas las personas puedan acceder a la equinoterapia, incluso las que no tienen recursos”, la enunciación de un sueño significa el comienzo de un largo recorrido. ¿Cuál?  “Poder brindar un servicio a las personas con discapacidad y sostenerlo en el tiempo”.

Cuando habla sobre la fundación le cambia la postura corporal, las palabras brotan con otro tono, ¿y cómo es que surge la idea de ser equinoterapeuta y armar un centro?: “Lo que yo estaba buscando era tener mayor contacto con las personas con discapacidad y de alguna manera poder trabajar en mejorar la calidad de vida de ellos, hasta que me rompió la cabeza la equinoterapia, fue un clic cuando descubrí las propiedades del caballo y cómo afectaba positivamente en las personas”.

Y hay más, ya que de buscar un futuro mejor se trata: “Dentro de los sueños es lograr también la carrera de grado de equinterapeuta, para que los centros de atención tengan los profesionales preparados y con el tiempo sea una actividad con los principios éticos y morales que merece la equinoterapia”.

De los “clics” es difícil volver, la memoria emotiva empuja y se hace paso: “La determinación de crear una fundación fue porque quería hacer algo que tuviera una  trascendencia en el tiempo, aun no estando yo. Una fundación es lo ideal porque no es de nadie, es una persona jurídica.” Cuenta la historia que el sueño está ensillado, para los próximos capítulos quedarán los despertares de quienes reciban “el abrazo curativo” de algún caballo.

 

La Bio

Emoción y esencia

Desde la Fundación “Juntos a la par”, al hablar sobre la relación con los equinos, nos amplían que:

  • El caballo ejerce sobre los humanos un efecto psicológico terapéutico especial, conserva su naturaleza salvaje. La relación con un caballo hay que ganársela, que nos acepte, nos respete. Esa situación que requiere de nosotros la hace diferente y valiosa.
  • En nuestro mundo, entre nosotros los humanos, nos valemos de la razón, la inteligencia, el estatus, la apariencia, la gratificación inmediata, el engaño o la manipulación, el camino fácil, con los caballos todo esto no sirve. Es nuestra esencia la que captan, nuestras actitudes ante ellos, nuestra posición frente a la vida. Nos dan la oportunidad de trabajar física y mentalmente para alcanzar el éxito.
  • Nos seguirán por la seguridad que mostremos, por la autenticidad frente a ellos, por nuestra humildad. Ellos se basan en el lenguaje no verbal que es el más importante, ellos captan nuestras emociones. El caballo se basa en el lenguaje no verbal, capta nuestras emociones.

Es la Ley

La Legislatura de nuestra provincia aprobó, en agosto de 2013, la Ley que regula en el ámbito de la provincia del Chubut la disciplina de equinoterapia como actividad terapéutica de habilitación y rehabilitación para personas con discapacidad.

A partir de la sanción de la Ley, se incorpora al Sistema de Prestaciones Básicas en Habilitación y Rehabilitación Integral a favor de las Personas con Discapacidad.

El proyecto de Ley N° 098/13 fue presentado por los diputados del interbloque, María José Llanes y Adolfo Mariñanco y define:

  1. a) Equinoterapia: Disciplina integral y complementaria de las terapias médicas tradicionales para la habilitación y rehabilitación de discapacidades humanas mediante el uso de un equino apto, certificado y debidamente entrenado, realizada por personas profesionalmente capacitadas y en lugares con espacio acorde y tranquilidad ambiental.
  2. b) Centro de Equinoterapia: Entidades destinadas a prestar servicios de Equinoterapia que cuentan con infraestructura física, personal y equipamiento idóneo para dicha actividad, reglamentada bajo los parámetros definidos en la presente ley.

Info que no está de más

Cronología de una terapia anunciada

  • Entre las referencias más lejanas, aparece Hipócrates (460 a.C.), quien apuntaba los beneficios de la práctica de la equitación. “El saludable ritmo del caballo”, decía el sabio y su dicho se hizo célebre.
  • En La Enciclopedia (1751), el filósofo francés Diderot explicaba que la unidad jinete-caballo estimula un continuo movimiento muscular que ejerce influencia en todo el cuerpo.
  • Por su parte, Giuseppe Benvenuti (1772) hacía referencia a la activa función terapéutica de caballo y Joseph C. Tissot (1782) trató exhaustivamente los efectos de los movimientos de caballo sobre el jinete.
  • Chassaignac, neurólogo francés, en sus investigaciones sobre el valor terapéutico de la equitación (1875), concluía que el empleo del caballo mejoraba el equilibrio, el movimiento articular y el control muscular de sus pacientes.
  • Las guerras mundiales… y sus efectos devastadores… Creció la cantidad de personas discapacitadas que necesitaban de rehabilitación, esto contribuyó a la generalización de este procedimiento terapéutico. A fines de la Primera Guerra Mundial en Gran Bretaña, la inglesa Olive Sands ofreció sus caballos al Hospital Ortopédico de Oswestry. La implementación de terapias con los caballos resultaron de gran beneficio. Esa experiencia sentó precedente, y así, en 1917, se funda el primer grupo de equinoterapia de la historia, impulsado desde el Hospital Universitario de Oxford para atender el gran número de heridos de la Primera Guerra Mundial.

Un caso olímpico

En Dinamarca, a los 23 años, la deportista Lis Hartel fue atacada por una forma grave de poliomielitis. Sucedió en 1944, y por mucho tiempo, tuvo que trasladarse en una silla de rueda. Ella practicaba equitación antes de enfermarse y, aunque sus médicos opinaron lo contrario, continuó con la actividad ayudada por su fisioterapeuta, la noruega Elisabeth Bodiker.

Así, con tanta determinación, ocho años más tarde en las Juegos Olímpicos de Helsinki, ganó la medalla de plata en adiestramiento compitiendo con los mejores jinetes del mundo. El asombro fue estremecedor cuando subió al podio: ¡estaba con muletas! A partir de este caso, contundente ejemplo de auto-terapia, la clase médica se interesó por el programa de actividades ecuestres como medio terapéutico. Tanto que en 1954 aparecía en Noruega el primer equipo interdisciplinario formado por una fisioterapeuta y su pareja que era psicólogo e instructor de equitación. En 1956 fue creada la primera estructura asociativa en Inglaterra. Y, de paso, ese mismo año, Lis repitió la hazaña en los Juegos de Melbourne, la luz plateada.

 

María en Argentina

María de los Ángeles Kalbermatter fue la primer equinoterapeuta del país. Un caso paradigmático de resiliencia a nivel mundial porque primero lo vivió como paciente y luego como terapeuta. Corría el año 1978 cuando en el año creó la primera Asociación Argentina de Actividades Ecuestres para Discapacitados (AAAEPAD). Ella había sufrido un cáncer con una consecuencia en su movilidad: le amputaron una pierna. En ese tiempo las terapias de rehabilitación asistida con caballos se practicaba en Europa y en Estados Unidos. Entonces, se le ocurrió abrir un centro de equinoterapia. Y en la actualidad es una referencia en la enseñanza de esta técnica.