Ante la indignación que se hace plaga, en las dificultades, la creatividad es una luz. En las redes, cual reflejo de la sociedad, se rezuman las manifestaciones más destacadas. Cómo hacer que un mensaje social llegue a los medios de comunicación masivos. Encrucijada para las organizaciones de la sociedad civil.


Alerta en el mar

Tanto en Ciencia como en Educación, la coyuntura impone una realidad angustiante, la crisis impacta en los trabajadores de los diversos ámbitos, sin embargo, el lugar de los reclamos se ha debilitado a los ojos de la sociedad en general. Por eso, bien vale como gesto y acción la aparición de vías alternativas para visibilizar y despertar la sensibilidad social. Vecinos autoconvocados motorizaron un S.O.S. gigante que rebotó a nivel nacional.

 Las manifestaciones en Chubut, como en todo el país, han aumentado en los últimos tiempos, con reclamos diversos que se han instalado en la agenda social. Basta con decir “Ni una menos” o “No al 2×1” para saber de qué temáticas versan las protestas. En el último año los sectores de la ciencia y la educación sufrieron recortes en sus presupuestos que limitan sustancialmente el desarrollo en la labor de los investigadores y docentes, respectivamente. Estos ecos nacionales han tenido un correlato local. Hasta ahora ese había sido el recorrido. La lógica ofrece excepciones, sobre todo, cuando aflora la creatividad, representada, en este caso por una manifestación original.

Odisea 2001

Ciertos apellidos parecen de un libro de historia, pero no, son contemporáneos y con nombrarlos traen aparejadas una serie de imágenes. Probemos: De la Rúa, López Murphy, Cavallo… Ajuste, recorte de jubilaciones y sueldos estatales, reducción presupuestaria para entidades educativas del Estado. O cuando la flexibilización nos endurece.

Era soleado, tropezaba agosto y un domingo, ante tanta asfixia y el riesgo inminente de desaparecer, desde el Centro de Estudiantes de Ciencias Naturales de la Universidad San Juan Bosco, convocaron a adherirse en una alerta masiva. La idea era escribir un S.O.S. en la arena céntrica, manifestando un pedido de auxilio para la educación. Una avioneta hizo lo suyo para captar las cabecitas que miraban un cielo y esa instantánea quedó fotografiada para siempre. Una profe exigente de estadística midió que en realidad habían más de 600 seres, ella siempre tenía el dato. En aquel momento, y en el devenir, la foto quedaba como memoria. Fueron tantas las personas que enterándose, de boca en boca, aquel domingo 19 se levantaron tempranito para unirse en ese “mar de fueguitos”… Esas almas (que tomaban cuerpo en docentes, administrativos y estudiantes de la San Juan Bosco) hicieron historia, sin saber que el futuro las haría presente.

Espirales navegando

El recorrido económico del país, las políticas actuales, las consecuencias… El panorama presenta similitudes tan enraizadas en el signo de aquellos años que cómo no evocar el S.O.S. del 2001. Juan Pablo Nievas tuvo ese crudo “deja vú” epocal, él había sido uno de los que -inspirado en campañas legendarias de preservación- había propuesto la escritura de la alerta por la educación. El siglo recién nacía y él era parte del centro de estudiantes. Hoy, ejerce como docente, y como a tantos, le surgió la necesidad de hacer algo para visibilizar los conflictos, otra vez.

Hace un tiempo ya que se formó un grupo de vecinos de Madryn y Pirámides, eco de aquellas asambleas, que lleva adelante la manifestación de reclamos muy concretos. En este caso particular, decidieron reeditar el alerta, en una versión aumentada: se sumó la ciencia. La noticia cuenta que esta vez con un dron y cientos de cámaras digitales conectadas a redes instantáneas, reprodujeron el original reclamo que rebotó hasta llegar a ocupar espacio en la prensa nacional. ¿Cómo se mide la repercusión? Pues en la práctica, la cantidad de personas fue inferior a la que se esperaba, paradójicamente.

Juan Pablo (conocido como “Capocha”) reflexiona acerca de los resultados del alerta del sábado 27 de mayo: “Pensamos que iba a ser más amplia. Participaron unas 340 personas esta vez, en la primera convocatoria fueron 500. Fue muy distinto, aquella vez hubo un arduo trabajo de boca en boca muy impulsado desde los centros de estudiantes de la universidad. En esta edición rescato que haya asistido mucho la familia y docentes y estudiantes autoconvocados, sobre todo del nivel secundario”. ¿Entonces qué faltó? “Fallaron circuitos de comunicación con centros de estudiante de la San Juan Bosco. Son una masa crítica muy importante, no hubo una gran respuesta, sí de los docentes y personal no docente de la universidad”. Los sociólogos podrán ofrecer un análisis para determinar por qué ciertas generaciones se involucran más que otras. El dato cierto es que en esta edición hubo muchos científicos, quienes en el 2001 eran estudiantes y también habían participado. Aparte de lo cuantitativo, el apoyo de las instituciones es una cualidad que pesa, con colectivos significativos como el conformado en el Cenpat-Conicet.

 Con Centro

“Comparando con el 2001, esta vez se invirtió la participación: muchos estudiantes secundarios, que trabajaron un montón, y pocos estudiantes universitarios. Para mí es un signo de pregunta”, ahonda el docente y aparece la conciencia como ejercicio presente en las escuelas secundarias: “Los centros de estudiantes más allá de cómo trabaja cada uno tienen un claro componente de sensibilización en pos de mejorar las necesidades y los conflictos de la sociedad. Son un núcleo fundamental, el espíritu está, se demostró. Pienso en otras marchas y movilizaciones que se hicieron desde la ciudad, como la del No al 2×1, Ni una menos… Hay una concientización sobre la violencia institucional”. Y en su balance, Nievas argumenta que los funcionarios tendrían que fomentar más políticas en ese sentido social-participativo.

Y si de participación se trata, la pregunta fue cómo convivió tanta gente junta, a lo cual Juan Pablo consideró: “Relacionarnos como sujetos democráticos y cívicos en ese ámbito fue riquísimo, independientemente de donde uno trabaje, con respeto, buscando acuerdos. Desde la primera reunión en que surgió la idea del S.O.S., se definieron los puntos a manifestar y el consenso resultó fundamental”.

 Al ver cientos de almas

El desafío fue cambiar la lógica para concientizar y sensibilizar, con una acción alternativa: “Si bien esta vez no fue tanta la convocatoria como en 2001, siguen llegando comentarios después del evento, las repercusiones son locales, regionales y hasta nacionales, eso ayuda y mucho”, advierte Juan Pablo.

Hoy, en 2017, la profe de estadística mira más allá y esta vez cuenta desde el cielo. Y sí, todo suma. Eso es lo que Capocha considera: “Esta estrategia que utilizamos de poder manifestar, reclamar algo, viene atada de la mano de las otras manifestaciones en diferentes ámbitos, todas ellas valederas. Todo sirve para poder visibilizar”. No hay unos sin otros.

Por otra parte, el mensaje, al mediatizarse contribuyó a concientizar a personas que eran indiferentes con la temática, incluso de otros lados, así lo evalúa Nievas: “Gente que a veces tiene una postura partidaria en consonancia con las políticas actuales, sin embargo, valoraron el gesto, la alternativa de manifestar este conflicto de manera creativa”. Y más allá de la valoración, lo que se crea es un espacio para prestar atención a ciertos temas: “A veces, dentro de las familias, se encuentran posturas en línea con las políticas que se llevan en el gobierno nacional, en este caso nos felicitaron, eso de ver tantas personas en la playa de Madryn… se abrieron a pensar que no son dos monos locos protestando, que de verdad está pasando algo en la ciencia y la educación. Cuando somos muchos, la sociedad siente el pinchazo, pasa algo”.

Los mensajes e interpretaciones que llegan desde los medios masivos de comunicación a veces cercenan la legitimidad de los reclamos, ¿cómo enfrentaron esa cuestión? Así lo expresa Juan Pablo Nievas: “Con todo este contexto mediático que se le ha dado a que la gente salga a manifestar y corte las calles, con protocolos anti piquetes, a que se reprime cualquier tipo de disturbio…, creímos que se podía manifestar con esta acción alternativa para concientizar. Sostenemos que lo del sábado fue un acto político, sin embargo, había familias, personas que a veces se alinean partidariamente, y no había banderas y tirábamos todos del mismo barco”.

Punto de partida

Esta familia de vecinos quedó formada como grupo, con estudiantes, docentes, investigadores, y personas de otras organizaciones sociales. “Ahora estamos cambiando de aire, aunque hay cuestiones que se presentan como la posibilidad de una central nuclear, la contaminación, la megaminería…”, advierte un Juan Pablo preocupado acerca de cómo sigue la historia y deja una declaración cual estampa: “El abanico es muy amplio… somos conscientes de que, si lo miramos desde una perspectiva más amplia, todo involucra al trabajo”.

Los atahualpas observarán que cuando muchos gritan nadie se escucha. Y la poesía, paloma incasable y mensajera, susurrará: “cuando tantos vecinos dicen, habrá que estar alerta…”.