El Movimiento Industrialista Nacional (MINac) presentará este viernes en la Cámara de Diputados de la Nación tres proyectos de ley que proponen reactivar la industria naval nacional, regular el mercado de fletes de cabotaje y de ultramar y recuperar la empresa naviera estatal, para que realice los fletes de nuestro comercio exterior.

Una tremenda realidad

Cada año se van del país -un país que tantas divisas necesita- alrededor de 5000 millones de dólares para pagar fletes marítimos. La Argentina perdió hace años su flota mercante, que llegó a ocupar alguna vez el quinto lugar en el mundo, y no tiene ni un solo barco bajo bandera nacional para llevar las exportaciones récord de soja a sus compradores de Europa o Asia.
Eso sucede en el mar, donde la competencia con las grandes potencias navieras es feroz. Pero en el río la situación es similar, mientras los gobiernos de turno parece que no se enteraran, ya que este tema bajo ningún concepto figura en agenda. Apenas el 1% de las embarcaciones (remolcadores y barcazas) que bajan con soja y mineral de hierro y suben con hidrocarburos pertenece a la alicaída flota mercante argentina. Paraguay y Bolivia, los mediterráneos de América latina, se adueñaron de los convoyes. Paraguay cuenta hoy con la tercera flota fluvial del mundo. Y la Argentina, responsable del dragado de la hidrovía Paraná-Paraguay, tiene menos de 10 embarcaciones mercantes navegando por el río.
La carga, que genera gran parte de las divisas que ingresan en el país, no vota. El comercio exterior se mueve en un 90% en barcos, desde el río hasta los océanos. Y el transporte por agua soporta, en la Argentina, una brutal indiferencia política.
Bucear en la realidad de la marina mercante y la industria naval argentinas es toparse con un handicap negativo de entrada: no tienen el impacto en el consumo y el empleo de, por ejemplo, la industria automotriz (aunque sus cadenas potencialmente puedan dar trabajo a mucha más gente), ni la capacidad de venderse como vector de movilidad social (como el hecho de que viajar por Aerolíneas Argentinas por el país cueste lo mismo que en colectivo), ni el efectismo cotidiano de un tren cero kilómetro con aire acondicionado.
Por todo esto, el mar quedó a las espaldas de un país que desciende de los barcos. Y mientras el mundo protege el transporte marítimo porque, gracias al flete, le agrega valor al producto exportado, la Argentina ya no tiene barcos propios. Ni estatales ni privados.
Como si fuera poco, en circuitos estratégicos como la Patagonia, el flete es un componente fundamental en la cadena de valor de los productos y pese a que poseemos una verdadera `autopista´ marítima en la costa atlántica, seguimos utilizando el transporte terrestre. Un desarrollo del cabotaje nacional que subsane estos déficit logísticos y estratégicos, ha sido precisamente un tema pendiente y debatido en el sector portuario y productivo por más de 30 años.

Recuperando la iniciativa

Según los promotores de los nuevos proyectos que esta semana entrarán al Congreso, lo emblemático del evento es que será protagonizado por jóvenes militantes de diversas agrupaciones que están comprometidos políticamente y trabajan en planes programáticos que instrumentan la recuperación de la industria, la soberanía y la creación de puestos de trabajo genuinos y permanentes en el Estado.

Un viejo anhelo

Los proyectos que presentarán son para crear un Fondo de Desarrollo para la Industria Naval Nacional (FODINN), otro sobre Transporte por Agua con Reserva de Cargas y por último la creación de Empresa de Líneas Multimodales Argentina Siglo XXI. Esas iniciativas ya tienen estado parlamentario y fueron presentadas por el diputado Remo Carlotto.
Según recordaron fuentes del MINac, estos proyectos de ley tuvieron estado parlamentario entre los años 2002 y 2015, pero cayeron al no ser tratados. El año pasado los senadores Fernando Solanas y Alfredo Luenzo y el diputado Martínez Campos presentaron proyectos sobre los mismos temas, pero que “van en sentido totalmente contrario”, alertaron desde el Movimiento Industrialista Nacional. Advirtieron que “incluso usan los mismos nombres, como FODINN y Reserva de Cargas, lo cual hizo que mucha gente que bancaba nuestros proyectos, se confundiera inicialmente”.
Ahora, con los tres proyectos citados nuevamente con estado parlamentario, realizarán la presentación oficial en el Auditorio de la Cámara de Diputados. Según adelantaron los organizadores, ha sido invitado el excandidato a vicepresidente de la Nación Carlos Zannini, y estarán presentes los diputados Edgardo Depetri y Lucila De Ponti, además de Remo Carlotto.
Asimismo se espera la presencia de trabajadores del Astillero Río Santiago, también autores de los primeros dos proyectos (FODINN y Reserva de Cargas).