Por Juana de Arco*

Se trata de los juicios que se dan casi en coincidencia. Parecen procesos aislados, sin vínculo aparente, pero todo indica que fueron parte de un contexto difícilmente inseparable, como almas gemelas.

Juicio 1

Por un lado el juicio por el presunto intento de narcotráfico de 110 kilos de cocaína hallada en las cámaras de frío de la pesquera exPoseidón de Omar “Cura” Segundo en 2013, que dejó picando la sospecha que durante buen tiempo se hizo/hace/hará este tipo de operaciones por el puerto de Madryn y de la Patagonia, a través de diferentes productos, con la anuencia de bastiones políticos y parte del establisment que legitima y participa. (arenas blancas, yeso blanco, lajas blancas, langostinos, blancos, lanas blancas etc…)
En el proceso que comenzó este lunes en el casino de suboficiales del Servicio Penitenciario Federal en Rawson, el Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia comenzó a juzgar la denominada “Operación Langostino Santo” que figura en el abultado Expediente 22420/2013, y que tiene como imputados a Omar “Cura” Segundo, Alfredo Aranda Barberá, Juan Eduardo Burgos, Rubén Eduardo Lev, Nicolás Seoane y Salvador Alejandro Penissi entre otros. La acusación habla de “faena criminal” del grupo de personas presuntamente involucradas, y deja un amplio margen para lo que viene de debate jurídico y público por supuesto, pero también para la atenuante del delito de una palabra mayormente evitada: “narcotráfico”. ¿Saldrá alguna condena firme de este juicio que tardó cuatro años en llegar al estrado? Quien lo sabe. Por las dudas, el proceso que era una deuda con la ciudadanía, comenzó en plena fecha electoral, aunque el fallo, que muchos estiman que no será muy severo, estará por supuesto y como corresponde, después de las elecciones de octubre. De pura coincidencia, se supone.

Juicio 2

Por otro lado, avanza el juicio por el crédito express precisamente para la pesquera exAlpesca de Omar “Cura” Segundo a través de la diligente asistencia dispuesta por el poder político de turno, liderado por el ex gobernador Martín Buzzi e impulsado por el entonces ministro Coordinador, ex intendente de Madryn y amigo de Segundo, Carlos Tomás “Ganso Eliceche” Eliceche.
Fue cuando el 3 de octubre de 2013 (3 mese después de aparecida la droga en sus cámaras), Omar Segundo, le presentó al Gobierno de Chubut una nota solicitándole un préstamo de 10 millones de pesos para Alpesca, y 48 horas después fue efectivizado a través de Corfo. En el medio, el entonces gobernador Martín Buzzi citó a la Casa de Gobierno a la conducción del Banco del Chubut para que le concedieran el crédito al empresario, al que en junio de ese mismo año le había ‘aparecido’ un cargamento de 100 kilos de cocaína en otra de sus pesqueras. Los funcionarios bancarios dijeron, en la investigación preliminar, que cuando llegaron al despacho de Buzzi, ahí estaba sentado el presidente de Alpesca. Las autoridades de la entidad financiera desistieron de tal otorgamiento en función de que Alpesca y Omar Segundo no eran sujeto de crédito en base a la normativa fijada por el Banco Central. Los síndicos de Corfo también desaconsejaron la realización de un mutuo con Alpesca, al advertirse que no se tomaban los recaudos, ni garantías que le permitieran al Estado tener por seguro que podrían recuperar ese dinero. A pesar de todo eso, Buzzi ordenó junto a su jefe de Gabinete, Carlos Eliceche, y otros ministros que le depositen los 10 millones al empresario que a esa altura estaba procesado por narcotráfico. El dato es que hubo dos tipos de acusación por este presunto delito, el que se juzga ahora es por “malversación de fondos”, mientras que la acusación por “administración fraudulenta” está a la espera de lo que decida el Superior Tribunal de Justicia. La primera imputación por ahora `le conformó´ al Estado, pero podría significar, de caber condena, una mucho más leve que la esperada. ¿Cuestión de piedades entre interpares o estrategia de poder? Quién lo sabe.

Constantes y evidencias

En ambos procesos hay coincidencias. Se puede inferir que se trata de dos procesos que incluyen a Omar “Cura” Segundo, un pastor al que le fue mejor con el verde dólar que el esperanza, y el que prefirió cambiar la fe en el “Flaco”, por la confianza en Eliceche, un ex intendente visionario que preanunció reiteradas veces que Segundo era “lo mejor que le podía pasar a Madryn”.

El segundo punto coincidente es que los dos juicios involucran de ida o vuelta, a dos empresas pesqueras, cuando la pesca dejo de ser negocio en sí misma (con ayuda de la cada vez más endurecida presión gremial) y terminó en manos de sectores más interesados en la logística y en los servicios alternativos que permitía el sector, y de los que podían abrevar muchos más dependientes.
En tercer lugar y más allá de los titulares de los medios que pareciera no se animan a vincular datos, (a excepción de El Chubut que por lo menos acomodó las dos informaciones en la misma página), se podría afirmar sin miedo a perder la amistad de ninguno, que se trató del desenlace de negocios absolutamente concatenados y que respondieron a un entramado que a todas luces y adaptaciones mediante, se mantiene hoy vivito y coleando.

La estiba y la logística

No hay que perder de vista que a la par del imperio pesquero (poco productivo pero altamente almacenador) el expastor avenido a capanga marino logró, gracias a la confianza del ex intendente y otros amigos influyentes, desarrollar en casi ocho años un entramado de poder en la conducción de la mano de obra portuaria, a través del control de la empresa de estiba más grande de la zona, la exSocia. A eso se sumó el control posterior y paulatino de la empresa competidora, Meibar encargada de servicios de acarreo para el aluminio, con lo que se completó prácticamente el círculo virtuoso, concentrando el manejo casi absoluto de la estiba desde el Storni.
De todo eso, formalmente se reconvirtió casi todo. El cambio de escenario político trajo aparejado toque de retirada y de negociaciones obligadas. En esta lavada de cara fue actuando un importante sector económico de la ciudad.
Las pesqueras fueron vendidas y aggiornadas, Alpesca expropiada y avenida en Red Chambers, Poseidón se convirtió en Ian Fish. Los empleados, en su mayoría, reubicados o subsidiados. La exSocia quebró y aportó parte de su gente y saberes a Patagonia Estibaje si se trata de pescado y a Ruta 40 si se trata de aluminio. El SUPA se intervino y a nivel local se acomodó bastante la tropa a los nuevos tiempos, el escáner va y viene, el puerto calificó Normas ISO, y el Gobierno facilitó todo con una gran puesta hace más de un año, sobre la lucha iniciada contra el narcotráfico y lavado de activos con autoridades nacionales y todas las fuerzas presentes. Todo esto no fue una magnífica manera de solucionar un flagelo que avanzaba a pasos agigantados por Chubut, más bien fue una reconversión sobre lo que el tiempo dirá, cuanto mantiene este pan de aquella harina. Ese plan evidente se comenzó a percibir hacia fin de 2013, y en su momento fue advertido. Tanto como la tregua que comenzó a labrarse con el solo amague público de Segundo de `romper el silencio´. (Ver http://eldiariodemadryn.com/2013/12/el-cura-deja-los-habitos/ )
Ayer el sano equilibrio de `hacer y dejar hacer´ tuvo su punto más irrebatible, cuando uno solo de los cinco imputados del Juicio 1 (Burgos) decidió decir algo en su defensa o “dar su versión de los hechos” como titulo Jor@Nada. Los demás mantuvieron silencio absoluto. ¿Porqué la defensa habrá preferido que los acusados ni abran la boca? ¿o coincidirán con la versión oficial que los acusa? Tal vez un poco y un poco. Después de todo pasaron cuatro años para encontrar un punto de encuentro en los estrados entre la acusación y los acusados, y porque no sencillamente por esto de que el tiempo, todo cura.

*Soy Juana de Arco, amiga de Juan de la Sota, fiel del Furia, seguidora de la Sombraonline y ceniza de tantos…