En la quinta jornada de juicio que ventila los hechos de la causa conocida como “langostino santo”, declaró Daniel Errozarena, quien se desempeñaba en tareas administrativas en la planta Poseidón en la época en que se hallaron los más de 110 kilos de droga. El testigo confirmó que el langostino donde se encontró la cocaína, era una carga que había llegado aproximadamente 20 días antes, y que la información que tenía era que se sumaría una carga de merluza que se había procesado en la planta pesquera que era propiedad de Omar “Cura” Segundo.
Errozarena relató que el primer contacto que tuvo sobre los hechos fue el día del hallazgo, cuando el encargado del personal de planta, Cristian Torrado lo llamó por teléfono y le dijo que habían encontrado droga cuando estaban trabajando con esa mercadería, que según él mismo mencionó no había sido procesada en la planta.
Consultado por el juez acerca de la mercadería el testigo afirmó que sabía que había llegado una veintena de días previos al hecho, “yo vi los papeles que amparaba esa mercadería. Eran los papeles normales de cualquier mercadería en tránsito”, dijo en clara referencia a la documentación sanitaria que, según las propias palabras del acusado Nicolás Seoane en su declaración del jueves, eran documentos “truchos”.

Mercadería de mala calidad

Ante el requerimiento del Fiscal sobre si era normal que Poseidón hiciera suya una carga langostino de mala calidad, el testigo respondió que “no era normal”. Respecto de la mercadería en cuestión, el testigo sostuvo que “sabía que llegaba a la planta para sumarse una venta que había hecho la planta de merluza. Nosotros en esa época procesábamos filete de merluza, se había vendido no recuerdo que cantidad de kilos, y la idea era que esos langostinos que habían venido de Mar del Plata se sumaran al pedido de producción que se había hecho en la planta”. El destino de la mercadería según su conocimiento era España.
Respecto de los dichos de otro testigo acerca de la calidad de los langostinos que habían llegado a la planta desde Mar del Plata, Daniel Errozarena respondió que “escuché que tenían melanosis (oscurecimiento de crustáceos). La verdad no me preocupó porque no era mercadería nuestra”, dijo.

Exportación fallida

“Yo fui de los primeros en decir que no se iba a poder exportar ese langostino”, afirmó el testigo ante el Tribunal al reseñar que “no tenía la documentación correspondiente. Nosotros recibimos ese langostino en la planta con un permiso de tránsito restringido y para poder exportar una mercadería, en vez un permiso de tránsito, Senasa tiene que emitir un certificado sanitario para futura exportación, entonces documentalmente no se puede exportar”.
Según el testigo no era obligación de la planta revisar la carga, sino que “normalmente se revisa una caja de muestra, no se hace una revisación exhaustiva, lo que importa es la documental”, insistió en señalar Errozarena, quien reconoció que se iba a seguir comerciando con el comprador de la merluza que era el destinatario del langostino.

Juicio en proceso

El juez Enrique Jorge Guanziroli, presidente del Tribunal Oral Federal, calificó la causa de “compleja” y recordó que la próxima semana declararán más testigos. Asimismo confirmó que se realizará la inspección ocular en la planta. El magistrado no descarta que se pueda conocer un veredicto antes de octubre.
Consultado acerca de la droga hallada en la ex Poseidón, Guanziroli sostuvo que “la droga está asegurada en el Tesoro del Banco Nación en Comodoro Rivadavia, donde está el Tesoro Regional, íntegramente, aquí se trajo por razones de seguridad algo representativo”.

Vinculación de los imputados

Tras el hallazgo en la planta, el primer policía en llegar fue el sargento Jorge Chiquichano. Lo llamó Segundo. Se conocían porque el “Cura” lo requería para tareas adicionales, como pagos a los obreros u otros que implicaban manejar valores o dinero.
Los empleados habían encontrado “panes” de una sustancia blanca. La primera caja sospechosa estaba en una mesa de cristal. El narcotest dio positivo. Se abrió el resto. La droga estaba distribuida en pequeñas cajas de cartón en las que había dos paquetes de estupefacientes o uno solo. Esas cajas integraban un grupo de seis unidades de igual tamaño que estaban a su vez, contenidas dentro de una caja más grande.
Cada caja tenía la etiqueta “Gambón crudo congelado”. Eran dos kilos de langostino importado por Royal Peche y exportado por Cooperativa de Trabajo Los Marplatenses. Las cajas con droga estaban mezcladas con otras que tenían sólo langostinos, para sortear controles. En algunos casos fue hallado un solo paquete de cocaína con langostinos. Incluso se completaron con langostinos “pelados” sin cabeza ni carcasa que los recubre.
Luego se sabría que a los empleados les habían ordenado cambiar las tapas de las dos primeras cajas de langostinos, que eran las primeras que se veían al abrir las cajas grandes. Cortaban la cinta y la daban vuelta para que el contenido quedara al revés y así, las cajas de la droga quedaban abajo. Quien acomodó la cocaína tomó la precaución de que quede oculta en las cajas del fondo. Las tapas superiores eran las que controlarían las autoridades sanitarias y de aduana. En 366 cajas se hallaron 96 paquetes de cocaína con una pureza del 88%.
Las cajas con droga tenían etiquetas donde el exportador sería “Cooperativa de Trabajo los Marplatenses”, autorización UE 4351. Según SENASA, esta Cooperativa no está habilitada para exportar a la Unión Europea (siglas UE). Y el 4351 pertenece a Consermar, cuyo responsable es Javier Ortiz, el socio de Segundo en Poseidón. “Esto demuestra la vinculación entre los sujetos activos de los ilícitos investigados y también el conocimiento que tenía Segundo de la maniobra”, describió el fiscal que realizó la acusación en la elevación a juicio oral.