El 31 de julio pasado comenzaron las denominadas “Jornadas Internacionales de Juicio por Jurados”, con la apertura de un panel de debate sobre las “Cuestiones Actuales del Juicio por Jurados en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires”, que se llevó a cabo en el Consejo de la Magistratura porteño.
En esta oportunidad, los especialistas internacionales invitados fueron la doctora y profesora de Northwestern University, Shari Diamond, y John Gastil, profesor de la Universidad Estatal de Pennsylvani. Además, se contó con la presencia de Andrés Harfuch (INECIP), Gustavo Letner (juez porteño), Silvina Manes (jueza porteña), Paula Oliveto (legisladora CC-ARI), Daniel Presti (legislador PRO) y Dario Reynoso (consejero de Consejo de la Magistratura).
En la provincia del Chubut, pese a que existiría cierta resistencia y reticencia en algunos sectores, desde la Legislatura ya analizaron el proyecto y, según mencionó el diputado Adrián López (Chubut Somos Todos), habría un “acuerdo general” de cara a la implementación del sistema, que tendría lugar el próximo año.
Precisamente, entre los dos proyectos presentados, por parte de Cambiemos y de Chubut Somos Todos, este último espacio contempla poner en práctica el sistema de juicio por jurados en toda la provincia, el primero de junio de 2018.
En este sentido, “teniendo en cuenta las etapas de investigación, consideramos que el primer juicio por jurado podríamos tenerlo en los primeros meses del 2019”, vaticinó el legislador.

Aceptación de la ciudadanía

Por su parte, durante las jornadas, Shari Diamond destacó como “sorprendente” el modo en que la ciudadanía está reaccionando ante el sistema de jurados en Argentina, al tiempo que agregó que los jueces acuerdan, en general, con el veredicto de los jurados y cuando no coinciden hay razones para ello.
También, resaltó que la variedad de experiencias del jurado es un aporte a la homogeneidad de la decisión de los jueces.
Por su lado, Gastil explicó que el jurado no es solo una transferencia de poder sino una oportunidad educativa para los jurados y para toda la sociedad: “Un lugar que elige tener juicio por jurados es un lugar que le pide a la gente que sea responsable con su gobierno”, afirmó el profesor de los Estados Unidos.

Un presupuesto “ínfimo”

Entre los inconvenientes que señalan los especialistas y representantes de sectores que no acompañan la implementación del sistema de juicio por jurados, está el del presupuesto, donde suele afirmarse que, ante la delicada situación económica provincial, con su inevitable repercusión en el Poder Judicial, resultaría oneroso afrontar, por ejemplo, el costo de los viáticos para cada uno de los jurados; ello, en casos en los que deban trasladarse a otras localidades.
Sin embargo, el proyecto oficialista sugiere que el presupuesto designado para el funcionamiento de dicho esquema, contemplado en la Constitución Provincial, es de carácter “ínfimo” y asciende a tan solo el 1 por ciento del presupuesto asignado al Poder Judicial.
El tratamiento de ambos proyectos en la Legislatura Provincial tendría lugar en los próximos meses y, aparentemente, se aprobaría antes de fin de año, poniéndose en práctica recién a mediados de 2019.

Disparo y muerte

Recientemente, el director del área de Juicio por Jurados del Inecip, Andrés Harfuch, se refirió a un caso ocurrido en 2013, en el que el jurado “salvó” de ser condenados a dos detenidos por un crimen que no habían cometido.
Al respecto, el jurista relató que “corrían las 16 horas del martes 26 de noviembre de 2013; una típica tarde de primavera en la ciudad de San Pedro, distrito de San Nicolás de los Arroyos, cuna de nuestra Constitución Nacional y del mandato del juicio por jurados en su texto definitivo; las calles del centro comercial sanpedrino estaban muy animadas, cuando los arrecifeños Facundo Díaz y Mario Dominé bajaron del auto que conducía su coterráneo Lucas Balcaza, que será juzgado sólo por el asalto, en otro debate, para robar en la céntrica joyería Taibo”.
Sobre este punto, agregó que “allí, luego de intimidar y reducir a Rodolfo Taibo y antes de hacer lo propio con Jorge Taibo, uno de los asaltantes gritó: ‘¡Cagamos, la cana! ¡Cayó la yuta!’; efectivamente, alertados del asalto, los policías Juan Gabriel Reyna y Patricia Melgar rodearon el lugar y entraron al local empuñando sus armas reglamentarias 9 milímetros”.
Los dos ladrones “levantaron sus manos y se rindieron en el acto; les ordenaron a los gritos que se tiraran al suelo, mientras los apuntaban. En ese momento, Juan Gabriel Reyna empezó a pegarle patadas y golpes con las esposas en la cabeza a uno de los ladrones, que se levantó para parar la paliza. Increíblemente, la policía Patricia Melgar efectuó un disparo a 60 centímetros de distancia del ladrón, con tanta mala fortuna que le pegó a su compañero Reyna, quien falleció tras recibir un balazo fatal que lesionó la aorta”, contó Harfuch.

“Demasiada casualidad”

Allí mismo, “inmediatamente, comenzó la manipulación de la escena del hecho tendiente a incriminar a los acusados por la infortunada muerte de Reyna. La maniobra fue avalada por el armado de una instrucción penal preparatoria en manos de una fiscal suspendida luego por el Jury de Enjuiciamiento de la Provincia de Buenos Aires. Sospechosamente, la bala que se adjuntó al expediente como la ‘bala fatal’ era de calibre 22, la misma del arma de los acusados; en el juicio, esta burda maniobra se cayó a pedazos. El diario local La Opinión afirmó: ‘Todo parece demasiada casualidad’, insinúan en los pasillos judiciales, ‘donde ya nadie se guarda sus sospechas sobre las actuaciones de la suspendida Ates’”, continuó el especialista del Inecip en su relato.
La fiscalía general, ante la suspensión de la fiscal, designó al doctor Hernán Granda, quien igualmente “sostuvo en el juicio ante el jurado que los dos detenidos debían responder por homicidio criminis causae, reprimido con prisión perpetua; era el primer juicio por jurados de la historia de San Pedro”, agregó.
Sin embargo, “la extraordinaria actuación del defensor oficial Pablo Vacani pudo desmontar esta maniobra de encubrimiento y llevar justicia definitiva al caso. Su actuación no se limitó simplemente al juicio, sino a los seis meses de intensa preparación, que incluyeron una minuciosa reconstrucción de los hechos en la joyería, de la trayectoria del disparo con personal de la Gendarmería, de entrevistas detalladas con los peritos y testigos y de sortear los poderosos intereses en su contra”, sostuvo.

Un jurado ejemplar

Harfuch indicó que “la estrategia de la defensa fue clara: jamás solicitó la absolución de sus clientes. Pidió expresamente que fueran condenados, pero por el único hecho que realmente habían cometido, que era la tentativa de robo con arma de la joyería. Ninguno de los dos había efectuado disparo alguno. Y así se lo dijeron ante el jurado en la primera oportunidad que tuvieron” y que, con ello, “el eje íntegro del juicio se trasladó al perito forense que realizó la autopsia. El momento culminante llegó. La pericia sobre el cuerpo del fallecido Reyna arrojó que fue ultimado por una bala de “gran calibre”, presumiblemente una 9 milímetros, de un arma reglamentaria. En el expediente que había preparado la suspendida fiscal de instrucción Ates, sin embargo, había un proyectil calibre 22. Las diferencias eran ostensibles y sellaron la suerte del juicio”.
El fiscal Granda convocó al eviscerador, “en un último intento por defender la teoría de la bala 22. No hubo caso. El facultativo también sostuvo que la bala extraída del cadáver de Reyna era de ‘gran tamaño’”, sostuvo Harfuch, agregando que “el jurado quedó conformado, en su mayoría, por gente humilde y trabajadora. Isleños que llegaron en ojotas y bicicletas al tribunal. Algunos de ellos con zapatillas rotas. Una jurado había completado nada más que la escuela primaria. Otro jurado, un paisano islero, llegaba montado a caballo a cada jornada y dejaba al equino atado en la plaza del pueblo. Dos llegaron en carros tirados por caballos desde sus hogares. Tras una larga deliberación de varias horas, que finalizó cerca de las 21 horas, el jurado anunció su veredicto unánime: culpables de tentativa de robo con armas”.