Establecido por Ley 27.108, desde el año 2015 se celebra, el 16 de agosto, el Día del Empresario Nacional, conmemorando la fecha en la que Jose Ber Gelbard fundara la Confederación General Económica de la República Argentina.
Al respecto, el Diario dialogó con referentes del sector empresario a nivel local y nacional, quienes transmitieron sus diferentes puntos de vista respecto de la actualidad económica y los desafíos que dicho escenario arroja, tanto en el ámbito de las pymes como así también, de las medianas y grandes empresas.
Por un lado, el titular de la Cámara Industrial local, Oscar Dethier, llamó a reforzar los principales ejes que hacen al fortalecimiento de una comunidad que apuesta al sector privado, entre ellos la educación y la valoración de la clase empresaria y de quienes deciden invertir y cumplir el rol de “agentes transformadores” de una sociedad.
El fundador y presidente de Intermares, Daniel Centurión, llamó a repensar el debate minero y criticó que “los dirigentes actuales no están a la altura intelectual que deberían estarlo”, al tiempo que lamentó que “la provincia se perdió la gran bonanza de la plata, a diferencia de lo que han hecho otras provincias”.
En otro orden, el titular de la Confederación Empresarial de la República Argentina, Marcelo Fernández, llamó a redoblar los esfuerzos para fortalecer la industria nacional y descartó que reducir los impuestos al empresario sea una solución: “Si el Estado recauda menos, habrá un déficit mayor, por lo que hay que redireccionar los impuestos, no reducirlos”, afirmó.

“Todo empresario nació siendo un emprendedor”

El presidente de la Cámara Industrial de Puerto Madryn (CIMA), Oscar Dethier, mencionó que “es una característica vital tener una comunidad empresaria en un país, porque, en muchos países desarrollados, se considera la iniciativa empresarial como un elemento diferencial vital para el desarrollo económico; de hecho, todas las comunidades exitosas en su desarrollo económico y social, ponen el foco en promover y apoyar el desarrollo de las empresas privadas”.
Por lo tanto, “en estas comunidades, la actividad empresarial goza de un gran reconocimiento social, y comunidad deposita expectativas de progreso; por eso, existe la necesidad de potenciar una palanca de desarrollo, que es el progreso del sector empresario, sin discriminar entre emprendedurismo, pequeña y mediana empresa”, sostuvo, añadiendo que “todo empresario nació siendo un emprendedor, es decir, alguien que nació queriendo llevar a cabo algo, y lo hace con un alma empresaria, con un espíritu tal; esto quiere decir que tiene un fuego, una audacia y, más que ganas, necesidad de cambiar la realidad en la cual está inmerso; esa gente especial es un verdadero agente de transformación de una comunidad”.

Grandes y pequeñas empresas, en armonía

Sobre este punto, resaltó que “una sociedad con muchos empresarios, seguramente tiene un nivel más elevado que una que está pobre de ellos; por dar un ejemplo, una comunidad que vive del empleo público tiene mucha menos potencialidad y mucha menos generación de riqueza que una compuesta por empresarios privados; este tipo de empresario da un aliento a las expectativas de cambio y de vuelo, especialmente de los jóvenes, ya que permite que cada empresa y persona tengan la herramienta para transformarse primero a sí mismos, y a posteriori, generar, potenciando al resto que lo rodea”.
También, puso en relieve que “las grandes empresas tienen una responsabilidad enorme de defender nuestra bandera nacional en los verdaderos mercados competitivos que están en el mundo; una responsabilidad de sostener un entramado pyme que, muchas veces, está colgado de esas grandes empresas, y el tema no es confrontar ‘los grandes’ versos ‘los chicos’, sino armonizar el trabajo de esta red en forma vigorosa, potenciando a los pequeños, especialmente a los jóvenes”.

La experiencia local

A nivel local, “vivimos muchas experiencias”, recordó Dethier, describiendo que “si se cae una empresa, hace un desastre a su alrededor; por lo tanto, es inteligente cuidar a la gran empresa, acercarla a contribuir al desarrollo de las pequeñas y propiciar mecanismos para que se agrupen las empresas con alma afín y espíritu empresario, para hacer un camino nuevo en pro de esta forma de trabajo combinado”.
Desde la Cámara Industrial “tenemos diez áreas de trabajo diferenciales, trabajamos junto con la Nación, la Provincia y el Municipio, tenemos al INTI trabajando con nosotros, propiciamos planes de competitividad junto a grandes empresas para el desarrollo de las pequeñas, y esto es posible lograrlo cuando se trabaja en serio, en forma planificada y responsable”, agregó, recalcando que “a eso añaden las pequeñas pymes y los emprendedores”.

La educación como eje transformador

Por otro lado, Dethier fundamentó que “hay muchas cosas sobre las cuales trabajar, pero no es castigándonos, sino definiendo, por ejemplo, educación exigente; no es posible, por una cuestión de falsa inclusión, promover a todo el mundo, ya que quien se recibe debe ser alguien capaz porque ha cumplido una carrera, ha atravesado obstáculos y se vuelve un actor fundamental” y definió que “de nuestras universidades tienen que salir futuros dirigentes, de cualquier sector pero, fundamentalmente, destinados a producir más riqueza que la que había antes de que se recibieran; esto es un cambio de mentalidad para un país que, si quiere modificarse, tiene que estar incómodo y abandonar las posiciones cómodas”.
A ello, sumó que “no es posible tener un universo gigante como el que tenemos, de empleados públicos que trabajan seis horas diarias, cinco días por semana, y lo cierto es que me gustaría ver algún indicador de creación de valor de ese sector, para poder apreciar que va mejorando como debería ser; lo mismo para la Justicia, en el caso de la educación con las pruebas PISA, y tenemos un montón de desafíos sobre los cuales mejorar” y que “en nuestras empresas, estamos obligados a rendir cuentas, porque si no aparece un competidor más eficiente, una máquina con más tecnología y un empresario con un andar mucho más rápido que nosotros, dejándonos en el camino; por lo tanto, estamos obligados a competir”.

Presión tributaria

Sin embargo, “gran parte de esa competitividad la perdemos en manos del Estado; algunos dicen que el sector de la ‘torta’ que se lleva el mismo, está en el orden del 38 o del 40 por ciento del PBI; este, como lo conocemos, expresa toda la producción de la economía ‘blanca’ y una estimación de la economía ‘negra’, es decir que el PBI es las dos cosas, y la magnitud de los impuestos es conocida, porque está referida a la economía ‘blanca’” y explicó que “si pudiéramos relacionar ese 30 o 40 por ciento con respecto a la economía ‘blanca’, lo que se lleva el Estado es mucho más todavía, por lo cual esto es serio, importante y no se puede sostener”.
En cuanto a los desafíos del sector empresario, el titular de la CIMA citó “el déficit de las cuentas públicas, la necesidad del Estado de no recaudar menos, la necesidad de las empresas de pagar menos impuestos para ser competitivas; la fórmula no tiende a perjudicar a nadie, sino a reducir, creciendo como economía” y añadió que “tenemos otro problema, el de la innovación, ya que este país no patenta nada comparado con otros países del mundo; no estamos realizando ningún tipo de innovación, todavía seguimos recordando a (Ladislao) Biro y al dulce de leche, pero no hablamos de otra cosa, y necesitamos producir una avalancha, un desborde de empresarios innovadores, pero para esto hay que estimularlos, cosa que aún no sucede, y no se arregla solamente con una Ley Pyme; en la Patagonia, hay que compensar las asimetrías para igualarnos con la región centro del país, y además, hay que sincerar un tema no resuelto que es el de las tarifas, por citar una cuestión”.
En otro orden, Dethier sostuvo que “no tiene que ser imprudente abrir la economía, pero para crecer, hay que entender que el país tiene que abrirse y competir con el mundo; Chile comercia hasta con China, con todo el mundo y su ingreso per cápita es un 25 o 30 por ciento superior al nuestro, y hablamos de un país que no fabrica nada; habría que plantearse cómo viven otras sociedades, cómo ha crecido su nivel de educación y de desarrollo”.
Preguntado respecto del constante debate sobre la actividad minera en la provincia del Chubut, el empresario y presidente de la Cámara Industrial expresó que “la falta de desarrollo de la actividad minera en la zona de la Meseta es un desperdicio injustificable para la calidad de vida de los chubutenses; de los que necesitamos trabajo, de los que necesitamos desarrollar nuevas ideas y fuentes de ingreso; esto solo se entiende por la incapacidad del Estado en encontrar una forma de control que proteja al medio ambiente, sin impedir el desarrollo de la actividad”.

El desafío de reducir costos

Al respecto, el titular de la empresa de Puerto Madryn “Intermares”, Daniel Centurión, sostuvo que “lo primero que tenemos que hacer es especificar, claramente, cuál es el rol del empresario en nuestra zona, en todo lo que se refiere al Chubut y, fundamentalmente, hacerle entender al empresario que no se trata solamente de realizar un determinado trabajo, sino también de llevar a cabo nuevos proyectos, asumir y arriesgar el capital y entablar buenas relaciones con los empleados para lograr un objetivo”.
Sobre esta línea, expresó que “creo, sinceramente, que el empresariado local está, de algún modo, ‘adormilado’, o bien muchos no se percatan de sus propios beneficios”.
Por otro lado, se refirió a las desventajas o “asimetrías” de la región respecto de otros puntos del país, y explicó que “aquí, en la Patagonia, fundamentalmente, se está tratando de desarrollar un polo industrial, que realmente va a ser inviable mientras nosotros sigamos teniendo las mencionadas desventajas, que hacen que los costos de mano de obra y traslados no puedan ser, de ninguna forma, reducidos”.
Esto último, “porque nosotros tenemos una especie de barrera, donde hay un control del Estado, el cual me parece bien, pero la paradoja es que competimos con lugares donde el Estado no está presente, esa es la realidad”, indicó, agregando que “sin un Estado presente, no podemos tener desarrollo patagónico”.
En relación a la empresa Intermares, recordó que “desde 1992 estamos trabajando, comenzamos como un pequeño taller de reparación de barcos y hoy nos hemos transformado en una empresa de servicios, donde podemos ofrecer una ingeniería acorde al mejor nivel de una empresa de todo el país; nuestra mayor fortaleza es nuestra gente, nuestro personal, su capacidad, la capacidad de respuesta de tenemos y el hecho de ser idóneos, algo fundamental; los grandes clientes que tenemos necesitan eso, que es lo que nos permitió sobrevivir e insertarnos en mercados inexplorados, como el del aluminio, del cual, afortunadamente, estamos trabajando como proveedores de Aluar”.

El debate por la minería

Centurión hizo referencia al debate minero y manifestó que “entender lo que es la minería para Chubut nos representaría un desarrollo; lamentablemente, tenemos una dirigencia que no lo puede entender, y no encuentro por qué hoy no estamos haciendo minería; el yacimiento más grande de plata está ahí, esperando, y seguramente los dueños, Pan American Silver, seguirán siéndolo, y estimo que esperarán el momento más propicio”.
A su vez, lamentó que “nos hemos perdido la gran bonanza de la plata en el mundo, además del desarrollo que están haciendo otras provincias, el desarrollo de universidades, que podrían haber formado técnicos e ingenieros mineros; todo eso se pierde y no se vuelve atrás” y añadió que “desde el momento en que en Esquel se ha dicho que ‘no’, se ha perdido el tren de las oportunidades; hay que recordar, siempre y muy claramente, que en cada dificultad se encuentra una oportunidad y Chubut no lo ha podido resolver, ya que la capacidad intelectual de los gobernantes está muy lejos de lo que tendría que ser”.

La industria nacional, en jaque

Por su parte, el presidente de la Confederación Empresaria de la República Argentina (CGERA), Marcelo Fernández, opinó que “vamos a tener que seguir en este plan de lucha para llevar nuestra propuesta de volver a recrear la fuerza del mercado interno con productos industriales nacionales, ya que, acompañado de la caída del consumo que ha habido en algunos sectores, del orden del 25 o el 30 por ciento, esto también se dio por el aumento de las importaciones, que ha llevado a una situación compleja y complicada a las pequeñas y medianas industrias”.
Además, indicó que “nos vemos identificados con la problemática que vemos todos los días, y en este día (por el Día del Empresario), más que festejar nos vamos a estar juntando para tratar de unir nuestras voces y plantearle al Gobierno que, pese a este panorama económico, los precios no han bajado para el consumidor” y planteó que “hay que atacar a las cadenas de comercialización y no a la industria nacional pyme, que siempre ha soportado todas las crisis y ha invertido mucho, en estos últimos años, para volverse más competitiva”.

Impuestos: reducir o “reconducir”

Consultado sobre la necesidad, manifestada por muchos sectores, de reducir la presión fiscal y tributaria, además del costo laboral, sin que ello ocurra en detrimento de los puestos de trabajo sino de la reducción de impuestos a los empleadores, Fernández analizó que “nosotros creemos que no hay que bajar los impuestos, sino redireccionarlos” y fundamentó que la disminución de la recaudación del Estado, en ese caso, repercutiría en otros sectores de la sociedad.
“La baja de impuestos es una trampa que puede perjudicar a toda la sociedad, ya que si el Estado no recauda impuestos, el déficit va a ser mucho mayor y, a la larga, lo pagamos entre todos; los impuestos deben ser redireccionados y es cierto que hay que quitar el pie sobre quienes pagan”, manifestó Fernández, agregando que “en este momento son las pequeñas y medianas empresas las que pagan costos muy altos y algunos sectores no pagan nada, entonces, me parece que eso es lo que habría que discutir; no proponemos la baja de impuestos, pero sí me parece que debería recaudarse en los sectores que no se recauda, y aquellos que tienen mucho aporte, reducirlo; los cuatro impuestos que más recauda el Estado los aporta la pequeña y mediana empresa, que son la Seguridad Social, el IVA, Ganancias y el Impuesto al Cheque”.