Hay una función social que trasciende el ámbito de una facultad: la integración entre estudiantes de distintas carreras. Hace cuatro años surgió en Madryn un club con el objetivo de generar un intercambio real entre la población universitaria. Realizan actividades deportivas, sociales y culturales para fomentar esa vinculación.

Nos encontramos en el club
Con el buceo y la arquería como deportes consolidados. Con la organización del Primer Encuentro Nacional de Buceo Científico. Con la participación de una delegación en una final de arquería en Catamarca. A través de un relevamiento exhaustivo acerca de qué y dónde estudiar en la ciudad. Qué es de la vida deportiva, social y cultural del Club Universitario de Puerto Madryn.

Era viernes cuando un grupo de estudiantes consiguió formalizar una idea y pasar a ser un club, con todas las de la ley: el Universitario de Madryn. El sueño cobró cuerpo ese 21 de febrero de 2014 y desde aquel día han pasado tres años y medio casi y muchas actividades por su “río”. Navegaremos en diferentes coordenadas en un diálogo con Ramiro Neyro, su presidente.
– A la hora de arrancar, ¿consultaron con otros clubes universitarios del país?
– Sí, hay muchos y los hemos contatado. Nos ayudaron un montón: nos mandaron sus estatutos, nos contaron casos de problemas que habían tenido, nos ofrecieron un “feedback” que nos permitiera consolidarnos como un club universitario más. Son clubes que tienen treinta, cuarenta o más años de vida…
– ¿Y en base a esas experiencias, qué perfil adoptaron?
– Nosotros decidimos tener una comisión directiva formada principalmente por estudiantes pero donde participen las otras patas de la comunidad universitaria, que son los docentes, graduados y personal de apoyo. Te dan otra visión, tienen una experiencia que los estudiantes como jóvenes no tienen. Aunque siempre buscando mantener ese perfil de estudiante universitario, fundamentalmente en la cuestión de costos: hay realidades que hay que complementar de alguna manera, y nuestro público principal de trabajo, y al que le destinamos nuestras actividades, es el estudiante universitario (ver aparte: “Están todos”).
– ¿Cómo funciona el club?
– Tenemos una cuota social, de 50 pesos, que sirve fundamentalmente para pagar los gastos administrativos. El trámite de personería jurídica, por las dimensiones que queremos darle al club es laborioso y sostenerla lleva una buena cantidad de dinero. La cuota apunta a eso y después cada actividad tiene su costo que depende de si hay que alquilar algún lugar o de si hay que pagar a un instructor.
– ¿El hecho de ser socio qué otro beneficio incluye?
– Estamos trabajando en una biblioteca virtual, que no va a tener un costo adicional. Fundamentalmente, material de estudio. En una segunda prioridad hay libros de ficción. No es lo más apropiado, pero sabemos que en la realidad argentina conseguir un libro y poder comprarlo es extremadamente costoso y las universidades, lamentablemente, no destinan el dinero suficiente para mantener bibliotecas actualizadas en carreras que crecen mucho. Los chicos tienen que ir y pedir un libro en biblioteca y hay cinco mientras que son cien los que cursan la materia. No te quedan otras opciones que la fotocopia o lo digital.
– ¿Cómo interactúan con los centros de estudiantes?
– El centro de estudiantes tiene un fin gremial, si se quiere, que es el de defender a sus representados, mientras que en el caso del club no hay un fin gremial, la finalidad es social, deportiva y cultural. Somos complementarios.
– ¿Qué tipo de actividades han realizado a nivel social y cultural?
– Muchas. Una, por ejemplo, vinculada a la historia de Malvinas, fue la presentación del libro “Operación Gibraltar” de César Ríos, nos pareció interesante que viniera, fue una experiencia genial. También trajimos al actor Carlos Caspar, con la ayuda del CENPAT y la Universidad Nacional de la Patagonia, quien desarrolló un seminario sobre la actuación y la vida cotidiana, actividad que se realizó también en videoconferencia con Comodoro.
– ¿Hay algún otro club así en la zona?
– En la Patagonia no hay nada parecido. Hay varios que desarrollan alguna actividad deportiva en particular, aunque ninguno tiene este perfil. Nosotros buscamos atender a las diferentes demandas, deportivas, sociales y culturales más que dedicarnos a un deporte en especial.
– ¿Y qué actividades tienen un funcionamiento estable?
– Están consolidados buceo y arquería. Hoy la demanda es de vóley y handball. Entonces firmamos un convenio con el IDES de Trelew (Instituto de Enseñanza Superior), los chicos de los últimos dos años de la carrera de Educación Física darán un taller de vóley y handball, con el apoyo académico del IDES, y nosotros les damos lugar y recursos, además de pagarles.
– Es noticia que han tenido un logro reciente en arquería, ¿cuál es?
– Los chicos de tiro con arco llegaron a la final en Catamarca… y hay que llegar hasta allá… Entonces fuimos a Chubut Deportes, porque es un montón de dinero: cinco personas que viajan y están cuatro días. Nos recibieron y se comprometieron a dar una mano desde lo económico. Estamos súper contentos con eso, es una satisfacción gigante.
– Entonces hay una valoración del trabajo que ustedes hacen como club…
– Sí, de provincia ni dudaron en apoyarnos. Y desde siempre el Municipio nos ha dado una mano grande, nos han ayudado con gestiones, espacios.
– ¿Tienen sede?
– Conseguimos un terreno de dos hectáreas que nos dio el Municipio, en el área 18, antes de llegar al Doradillo. Se encuentra en proceso de mensura y amojonamiento. Por ehora, en general, nos juntamos en la casa de nuestro secretario general, en donde hacemos las reuniones, festejos y cenas de agasajos.
– ¿Hacia dónde quieren ir en un futuro próximo como club?
– En los más inmediato lo que más nos gustaría es tener presencia en todas las instituciones educativas de la ciudad (ver aparte: “Hay lugares”). En Madryn todavía no hemos podido ingresar en todas, cuando logremos tener algunos socios en esos lugares, eso nos va a permitir ampliar mucho la visión sobre qué actividades están siendo demandadas por el estudiantado.
– ¿Hay algún paso planeado en ese sentido?
– Estamos organizando el Primer Encuentro Nacional de Buceo Científico, que se va a realizar los días 6 y 7 de diciembre. Disertarán investigadores con trayectoria en: arqueología, biología, geología, oceanografía y paleontología. Además, disertarán especialistas en video y fotografía, como así también técnicos del CONICET con amplia experiencia en investigación. El encuentro está dirigido a investigadores, técnicos, profesionales y estudiantes. Esto no quita que cualquier otra persona interesada, o buzos deportivos puedan participar.
– Con respecto a los socios, ¿qué categorías hay?
– Tenemos varias categorías de socios. Fundamentalmente, están los activos y los adherentes. Estos pueden ser: chicos que estudian en otras ciudades o personas que viven acá y no están vinculados al ámbito educativo. Los activos son quienes estén vinculados al ámbito de la comunidad educativa en Puerto Madryn.
– En un club universitario, ¿cuál es la función social?
– La razón por la que formamos el club fue la de nuclear. Era constante ver y sentir que cada cosa que se organizaban era sólo de una facultad. Eran como islas, en la ciudad pasaba lo mismo con las universidades y los institutos. Pasaba dentro de la ciudad y dentro de las instituciones. No está bien eso. Cuando surge la idea de armar un club, fue el origen para romper con esas estructuras de islas. Que los estudiantes de las universidades de diferentes carreras fraternicen. Tiene que haber algo en común, las actividades culturales o deportivas que son semanales pueden ayudar a formar ese vínculo. De otra forma no sucede.
– ¿Qué tanto tiene que ver las características de Madryn?
– Yo creo que bastante, las ciudades que tienen clubes universitarios hace mucho, arrancaron con su actividad con una sola universidad, como la de Córdoba o la de Buenos Aires, hace muchísimos años. En cambio, acá hay poca historia. Además, el transporte, las distancias y el clima no ayudan mucho. Sabemos que no es algo que vayamos a lograr de hoy para mañana, cuesta en el día a día ver esos logros, aunque año a año nos damos cuenta de que estamos haciendo cosas para lograr ese fin último entre los estudiantes.