Por Alejandro Lodes

En un cumpleaños o un rito pagano se te solicita que pidas deseos. Es una forma para que te llenes de fe, no pierdas la esperanza, y creas que todo es posible en este mundo. Quizás hay algo oculto en todo ello, y son oportunidades para quitar parte de tu alma o simplemente hacerla añicos.

Acabo de cumplir 16 y es momento de que elija el disco musical que más me guste, aquel que realmente desee tener en mi colección. Con mi dedo índice los apunto uno por uno buscando aquel no tenga y realmente quisiera escuchar por los próximos años. El dueño de la tienda se me acerca.

Qué curioso niño entre las estanterías de rock internacional. Dime qué es lo que más deseas!

El tiempo se congela y su cara se convierte en la de un genio. “¿Qué deseos podría tener guardados para un momento así?” – Si pudiera pensarlo con libertad, creo que pasaría tanto dándole vueltas que nunca me decidiría. Entonces busco dentro de mis fantasías diarias. Todavía recuerdo llorar por las noches pidiendo encontrar el amor de mi vida.

El momento es ahora o nunca, exprese sus palabras mortal!
Quiero enamorarme de la chica de mis sueños…

Estuve esperando tanto… El deseo se manifiesta en forma de anillo, y una voz me dice que debo portarlo para que se cumpla. Al hacerlo, una onda expansiva recorre mi cuerpo y se va hacia el resto de la ciudad. Todo se desvanece y aparezco a mitad de la calle peatonal cerca de casa. Es entonces que ella, sin quererlo, me golpea caminando y decido hablarle.

Que gracioso que nos crucemos después de tanto tiempo. ¿Querés acompañarme? justo estoy yendo de invitado a un evento. Allí pasan música, charlamos de cosas en común entre extraños y nos reímos.
Suena agradable, vamos!

Nos dimos cuenta de que compartimos muchas cosas que nos agradaban, y que nuestra experiencia de vida había sido similar durante el inicio de la adolescencia. Nos miramos a los ojos y riéndonos nos dimos un beso. No paramos de repetir ambas cosas durante toda la noche. Las personas comenzaban a hablar murmurando, y tuvimos que irnos para no quedar más descolocados todavía. Nos reímos por las calles hasta llegar a su casa.

– “Quiero que te quedes conmigo esta noche” – Me dijo y sin dudarlo acepté.

Desde allí pasamos mucho tiempo juntos y comenzamos a enamorarnos, pero algo siempre me hizo pensar que estaba encadenada a mí. Sólo quería estar a mi lado… todo el tiempo. Pequeños cambios comenzaron a separarnos, las discusiones aparecían por cualquier motivo insignificante. Palabras de “Quizás no somos tan compatibles” son frecuentes en nuestras charlas, hasta que una noche ella decide marcharse.

Los meses siguieron pasando y estuve intentando superarlo. Comienzo a frecuentar bares con gente extraña y a tomar, ya no para disfrutar, sino para olvidarme de que la extraño. El sol comienza a iluminar las calles de la ciudad y yo estoy muy lejos de casa. Es hora de marcharme para volver al hogar. Comienzo a experimentar lo que sucede luego de cumplir todos tus anhelos. ”¿Dónde está el hombre con sueños que solía ser?”.

Cruzo la calle aturdido, bailando y cantando “(No te) olvides de mí, no no no…”. Sin entender bien cómo sucede, un camión me atropella violentamente. Mi mano derecha se desgarra y el anillo rueda por el suelo. Una nueva onda expansiva aparece y vuelvo a estar en el presente, nada de esto ha sucedido aún y siento que esta vez puedo hacerlo de la manera correcta.

El dueño de la tienda musical se me acerca para hablarme, pero salgo corriendo hacia la calle peatonal para encontrarnos nuevamente y nos volvernos a golpear. Todo sucede como un déjà vu, y pensando lo que haría una y otra vez decido hacer unos cambios.”Ojalá nunca hubieras dejado de amarme. Si te diera la espalda solo un momento. ¿Volverías a mí?”.

– “Que gracioso que nos choquemos después de tanto tiempo. Aquí está mi número. Si querés podemos ser amigos otra vez.” – Seguimos caminando juntos un par de cuadras, se larga a llover y separamos nuestros caminos. Y al mismo tiempo que te vas caminando, miro mi celular esperando el momento en que me llames.

Es un lindo día para empezar de nuevo!” – Suena Billy Idol en un camión que pasa a pocos metros detrás mío.