LOS TIEMPOS DEL CONOCIMIENTO EN RED

Recientemente, en la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC) -específicamente en la Facultad de Ciencias Humanas- se conformó el Centro de Estudios y de Gestión en Redes Académicas (CEGRA), iniciativa de la doctora Celia Basconzuelo, investigadora adjunta del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), y del profesor Fabio Dandrea.
El Centro institucionaliza el trabajo que hace ya siete años se viene realizando desde la UNRC para conformar redes académicas con otras universidades del país y de Brasil, Colombia y Chile. Su estructura interna es tripartita: está conformada, por un lado, por nodos o núcleos de investigación que responden a temáticas que son estudiadas en el marco de redes interuniversitarias y que propician el diálogo interdisciplinar; y por el otro, por un nodo de extensión sobre turismo cultural y un área de gestión de proyectos interuniversitarios.
Para la doctora Basconzuelo el trabajo en red es indispensable para cumplir el rol primordial que tienen las universidades: construir conocimiento científico. “Si bien el Centro reúne en su inmensa mayoría a investigadores del área de las Ciencias Sociales, recientemente hemos incorporado una red de trabajo sobre medio ambiente que suma a especialistas de las Ciencias Naturales”, y agrega que “en estos tiempos donde la sociedad tiene una enorme complejidad, no se amerita la unidireccionalidad del conocimiento, sino la multidisciplina”.
Cabe destacar que el Centro incorpora un concepto de red ampliado: si bien se trata de un espacio de articulación entre universidades, el vínculo entre estas y la sociedad es central. “Entendemos que tiene que haber un diálogo necesario con la sociedad, en principio en la sociedad en la cual la Universidad funciona (contexto territorial inmediato), luego con las dinámicas de la sociedad civil en general”, sostiene la doctora en Historia.
Y es por ello que Basconzuelo hace hincapié en la perspectiva epistemológica desde la que se ubica el investigador: “Si bien el científico –desde su mirada- enuncia ciertas temáticas, hay que analizar las problemáticas tal como las ve el grupo social, sino va a ser muy difícil que demos respuesta a los problemas sociales”.
Finalmente, la investigadora afirma que también es relevante el abordaje metodológico a la hora de entrar en contacto con la sociedad civil: “Nos acercamos a las ONG, a las cooperativas, les hacemos conocer nuestro trabajo y luego les transmitimos los resultados de la investigación. No nos acercamos sólo para entrevistarlos”.
Actualmente, este Centro –donde desarrollan sus tareas cuatro investigadores y seis becarios del CONICET y docentes, graduados y estudiantes de la UNRC– tiene cinco nodos de investigación cuyas temáticas giran en torno a la historia comparada del cooperativismo, la gestión de las lenguas en el área de portugués y español, los estudios sobre Asia y África, los conflictos socioambientales en América Latina, y los estudios sobre acción colectiva y movimientos sociales en América Latina.

La ciencia del ahorro

El Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), a través de su Programa de Tecnologías Sustentable viene impulsando el desarrollo de inodoros y mingitorios secos, convirtiéndose en el primer organismo estatal en implementar este sistema en sus instalaciones.
La ventaja más importante en este tipo de sistema es que no requieren del uso constante de agua. Además son más fáciles de limpiar y pueden ser construidos con materiales disponibles localmente.
Desde el INTI aseguran que “El costo de producción de estos urinarios se equipara a los tradicionales. La diferencia se muestra en el ahorro de agua, el menor costo de tratamiento (por minimizar el volumen del efluente) y el potencial que presenta la recuperación de los nutrientes como nitrógeno y fósforo contenidos en la orina. Según cálculos realizados por proveedores reconocidos se evita el uso de hasta 100 mil litros de agua por mingitorio por año”.
Por otro lado, los diseños incluyen una “trampa de olor”, que consiste en la utilización de una sustancia de menor densidad a la orina, para que queda atrapada, de esta manera queda por encima sin producir olor. Actualmente el producto no se desarrolla en el país, pero el Centro INTI-Química está trabajando para fabricarlo. Países como Alemania y Estados Unidos ya utilizan este sistema, y el saneamiento seco se presenta como una solución viable y accesible económicamente.