Los grupos de voluntarios se hacen cargo ante una situación recurrente: el abandono de perros y gatos, la irresponsabilidad de ciertos dueños de las mascotas. El plan de castración que resulta insuficiente ante la superpoblación y la falta de conciencia. Nuevas perspectivas provinciales para derechos no reconocidos.


Viven refugiándose

Las protectoras velan por la fauna urbana, la legislación sobre la temática avanza. Los animales tienen derechos y las personas responsabilidades. Un debate, también provincial y nacional, que crece con el vértigo de las ciudades: cómo controlar y evitar la superpoblación de perros y gatos. Presente de APAM, realidad del refugio en la ciudad de Madryn.

La discusión vinculada a perros y gatos saca a relucir posiciones extremas. Por un lado, sobre los derechos y responsabilidades de sus dueños. Y a la vez, sobre la intolerancia de muchos de vecinos molestos e irritados por el accionar de algún animal en particular. Ya sea por los ladridos, las bolsas de basura revueltas, las necesidades, las mordeduras… no sólo los motivos se reproducen cuando falta el cuidado de los dueños. ¿Y qué sucede si ese animal fue abandonado o ni siquiera llegó a tener dueño? Los animales no tienen voz, no hay chapulín que los salve de barbaries acendradas, aunque, gracias a la voluntad de almas sensibles con ellos, hay protectoras. Y un Estado, que cada vez, necesariamente, se involucra más.

En Madryn, hay una sociedad protectora de animales (APAM), formada por amantes de perros y gatos, quienes reivindican el rol social de las mascotas y llevan adelante un voluntariado. La cara visible de la protectora en Madryn, en medio de la superpoblación reinante, es el refugio.

Involucrada

He aquí una historia particular y a la vez común. Hace siete años se acercó casi “accidentalmente” a la protectora, sin conocimiento, con la idea de colaborar en una página web. Ella, programadora de sistemas y con trabajo en una agencia de turismo, estaba cerca de sus cuarenta años y se le despertaba esa inquietud que en algún instante nos “trompea” en el corazón: “quiero brindarme a la comunidad, tengo que hacer algo”. Y así fue que tímidamente ella se fue implicando.

Los primeros tiempos la llevaron a involucrarse en tránsito (en hogar provisorio para animales abandonados) y le picó el “bichito” de la curiosidad, leyó, investigó, se fue capacitando. Este es el caso de Lidia Hernández (y de tantos otros), quien al ver las situaciones cada vez más desde adentro fue aumentando su compromiso con APAM. Hasta que un día…, “dejaron unos cachorros abandonados y llega un punto en que no tenés opción”, dice Lidia y su reflexión abre la memoria emotiva: “Tuve dos perros de tránsito, Vaquito y Olivia, que eran cruza galgo, tenían veinte días cuando llegaron a casa, estaban abandonados en una cajita con sus cuatro hermanos, en el refugio, y al final se quedaron un año en casa…”.

Esos perros hoy ya tienen cinco años y se encuentran en adopción responsable, en el refugio. “Desde la protectora buscamos que se proteja la función del animal: ser compañía, integrado a la familia, a los chicos, que no tenga que trabajar. Y por ahora no apareció ningún dueño con perfil responsable para hacerse caso de ellos”, analiza Hernández y concluye en que “por el afecto que crece con el tiempo, se hace difícil desprenderse de un animal y ser sólo hogar de tránsito. Pero hay situaciones en que no se puede avanzar”.

 No me abandones

Son tantos los “Casiperros” (al decir de Graciela Montes) que sobreviven hambrientos en las calles madrynenses, fruto de la ignorancia o la desidia humana… Esas situaciones se pueden prevenir, con concientización y campañas de castración, actividades que lleva adelante APAM, con el respaldo del Estado.

Lidia, aquella tímida voluntaria, luego de tres años comenzó a formar parte de la comisión directiva de la protectora y hoy le toca presidirla. Se refiere a los constantes casos de abandono, “hay que ver siempre cómo canalizarlos”, y sí, frente a esto la red que se ha tejido en la protectora es cada vez más grande, aunque no alcanza: “La superpoblación es una problemática que cuesta mucho resolver. Está siendo atendida aunque no se llega al equilibrio. Eso se refleja, por ejemplo, en la cantidad de animales que vemos en las calles, en estado de abandono…”.

Refugiados

Consecuencia de la superpoblación, cara visible y foco del problema es el refugio, la presidenta de APAM detalla cómo funciona en la actualidad: “El refugio tiene sesenta caniles, decidimos no ampliar por una cuestión operativa: no podemos manejar más animales de los que tenemos. La estructura del refugio se basa en el trabajo de siete voluntarios que se turnan para ir a dar de comer y en los recursos económicos provenientes del aporte benéfico de los socios, que se utiliza para comprar alimento”.

Atender el refugio insume muchas energías, aunque el objetivo para la protectora de Madryn es armar las propias campañas de castraciones, hecho que ocurre en Comodoro Rivadavia y en Trelew, ciudades en las que, como contrapartida, no hay refugios para animales.

Si bien el refugio es la cara visible, hay voluntarias que se dedican a otras cuestiones, a eso se refiere Lidia Hernández: “No necesariamente tenés que estar en el lugar, se puede dar una mano ayudando a gestionar un traslado, en la difusión para los casos de animales perdidos, en averiguar cómo conseguir una medicación”.

Con el desarrollo virtual, las redes de contacto crecen, y desde donde sea, en un hueco de tiempo, todo puede sumar, no hay trabas si se trata de construir: “Aunque a uno le parezca que es poco, es enorme. Si tenés el compromiso, conseguís el recurso”, opina la presidenta de APAM al recordar casos de personas que hicieron gestiones desde muy lejos.

Derechos en el mapa

Los lazos por la actividad acercan a las protectoras de toda la provincia, las cuales se unen en los puntos centrales de la discusión con fuerza regional, así lo confirman desde APAM: “Trabajamos con las demás protectoras de Chubut en legislación, que estamos preparando para presentar en este mes en la Legislatura, porque entendemos que es necesario tener una ley provincial. Vamos a hacer una presentación consensuada, para que haya una ley actualizada, y que cuente con el aval de las protectoras”.  Del espíritu de esa redacción participan las asociaciones de Comodoro, Rada Tilly, Los Antiguos, Trelew, Rawson, Esquel y Trevelin, también colaboran especialistas de Gainman, a través de Zoonosis.

Presentar una propuesta de ley es un desafío mayúsculo, aunque encuentra letra inspirativa en casos que sirven de jurisprudencia: “Nos estamos basando en una ley que está vigente en Santa Fe, que tiene una larga trayectoria en legislación y control poblacional”. Hernández aporta el dato e informa cómo se vinculan las asociaciones de Chubut entre sí: “No hay una red de protectoras con personería jurídica a nivel provincial aún, aunque se va armando una red de intercambio que sirve para compartir experiencias y saber cómo gestionar ante un municipio, cómo plantarse ante un Concejo Deliberante, desde dónde hablar con diputados y concejales, qué posturas tomar, a dónde estamos parados y a dónde queremos llegar”.

Sensibilidad social

Toda ley tiene un espíritu que la precede, en este caso, las mascotas como fuente de inspiración vital, un tema de tantos, un tema tan único… y Lidia hace su lectura sobre la participación ciudadana: “Muchas veces tenemos ganas de cambiar la realidad. Cualquier temática que nos moleste, que queramos que se modifique, encuentra en el voluntariado un lugar para canalizar”. Sobre su experiencia en el denominado tercer sector, ella expresa una semblanza: “Participar, enfocarse en un objetivo, produce un crecimiento humano, el desarrollo personal, y en mi caso ha sido muy esperanzador”.  Y el entusiasmo, de pronto, deja por un lado las preocupaciones momentáneas para mirar el camino recorrido: “Cuando participás y te acostumbrás a convivir en el debate, empezás a revalorizar un montón de cuestiones tuyas y ajenas”.

Vínculos comunicativos

Algo no sucede si no se comunica, sostiene el sofista. En 2017, las herramientas permiten la difusión. El riesgo, en todo caso, es la confusión: “Nuestro muro (en la página de Facebook) se mueve muchísimo, es vertiginoso”. Y claro, entre adopciones, animales perdidos o encontrados… es tanta la información en las redes sociales que para difundir cuestiones de fondo, cuenta Lidia, eligen hacerlo a través del correo electrónico con informes periódicos (socias@apam.org.ar, apampuertomadryn@gmail.com). Además, tienen un sitio web que están remozando con artículos sobre aspectos diversos (www.apam.org.ar), temas que son tratados semanalmente en su programa de Radio, en FM Brava 94.9 (“Juntos a la Apam”, sábados de 15 a 17 horas).

En fin. El cuidado responsable de la fauna urbana es el gran desafío de fondo, en ese sentido, Lidia Hernández es esperanzadora: “Hay una gran toma de conciencia en este momento, hay un prejuicio sobre que las personas no le dan importancia al tema de los animales y vemos todo lo contrario. A veces no falta voluntad, sino recursos”. ¿Y entonces?: “Si hubiera un marco legal sería muy distinto, se garantizaría el cumplimiento de los derechos de los animales”.

Recuperando el control

APAM convoca, junto a ONG’s en Red de Santa Fe y la Municipalidad de Puerto Madryn, a la “Capacitación en Programas de Control de Superpoblación de Fauna Urbana”, que se desarrollará entre el 2 y 3 de junio en Madryn.

ONG ́s en Red se encuentra recorriendo el territorio nacional a fin de capacitar a funcionarios y voluntarios en la elaboración de planes para solucionar esta problemática en cada localidad, tomando en consideración la “Ley de equilibrio poblacional de perros y gatos de Santa Fe” (de la cual es co-autora) reglamentada por el Ministerio de Salud de su provincia.

La presencia de esta organización en nuestra ciudad forma parte del trabajo que se viene realizando en el contexto de un Municipio No Eutanásico (Res 1315/2011) y en el debate, desarrollo y concreción de la legislación local y provincial para la correcta instrumentación de las campañas masivas, gratuitas, tempranas, abarcativas y sostenidas en el tiempo “como solución ética y humanitaria a la problemática de sobrepoblación urbana”, sostiene APAM y  fundamenta: “Estas acciones se enmarcan, entonces, en un Programa de Salud Pública, de carácter económico (de fácil sostenimiento por parte de todo tipo de localidades), de eficacia comprobada, de gran adherencia pública y de alto impacto también para la salud de las personas (con la consecuente reducción de mordeduras, accidentes de tránsito, rotura de residuos, contagio de zoonosis, etc.)”.

Días castrando

A nivel público, en Madryn, se realiza un promedio de unas diez castraciones por día (de perros y gatos). A eso hay que sumarle las castraciones que realizan se efectúan en los centros veterinarios privados.

Esa suma surge del trabajo de Fauna Urbana en Zoonosis y de las campañas de castración en los barrios, que impulsa la protectora de Madryn, según cuenta quien la preside: “Se facilita que el vecino pueda ir a la junta una mañana con la seguridad de que se lleva a su animal castrado. Su calidad de vida mejora seriamente, y la de su cuadra, la de su barrio, y esto impacta en la población general de la ciudad”.

“La demanda es muy alta, comenzamos con un trabajo de concientización y difusión muy desde abajo”.

Equilibrio poblacional

Al estudiar sobre el impacto de los animales en las ciudades se calcula que haya un animal en cada hogar. El promedio daría algo así como un animal cada dos personas.

En Madryn se comenzó a con las campañas de castraciones en el año 2012, de la mano de Zoonosis y a nivel más periférico, articulando con las juntas vecinales.

En función de los cálculos de densidad de población humana es que se define la cifra de castraciones. En Madryn, las campañas del estado municipal en conjunto con la protectora realizan unas tres mil castraciones al año. En función de que viven unas 120 mil personas, “haciendo una proyección, sería necesario llegar al 10% de losa las 6 mil castraciones anuales”, sostiene la presidenta de APAM.

Ruidos prohibidos

El uso de la pirotecnia es una actividad de alto riesgo. Sumado a los numerosos accidentes que se repiten año tras año, están los efectos negativos que tienen estos productos sobre los animales. A partir de eso es que se sancionaron múltiples ordenanzas en municipios de nuestra provincia a través de las cuales se ha prohibido la venta y uso de pirotecnia, por ejemplo, en Trelew, Rawson, Esquel, Trevelin, Las Grutas y Madryn.