Pese a la euforia nacional sobre la incipiente dinamización de la economía, y los deseos de que los aumentos salariales le ganan a los porciento de inflación, la realidad expone que la guita no le alcanza a casi nadie y el ajuste arrasó estructuralmente al modelo económico anterior sin poner nada mejor a cambio. Las Provincias siguen esperando que Nación retome el esquema de federalismo conocido, sin querer comprender del todo que lo conocido no volverá. Es más, se espera implementar mayor ajuste y control sobre las autonomías provinciales a cambio de casi nada más que supervivencia. En ese marco, todo indica que no serán pocos los gobernadores que comenzarán a sacar en breve el “pie del plato”. Sencillamente porque sus administraciones también deben responder ante las ciudades y territorios que administran, y poco diálogo y control puede haber con las arcas están vacías.
De hecho, esta semana ya arrancó el primer chispazo profundo, vinculado a una provincia productora y campera. Y es sabido que conflicto agrario es igual a riesgo en puerta.
La administración de Carlos Verna acusó que “en su política de ‘Estado'” el gobierno de Mauricio Macri “no miran la proyección ni el desarrollo del país”, ya que los funcionarios “están contando votos para estar más cómodos en el poder”. La situación de La Pampa es agobiante y los productores comienzan a impacientarse.

La reconversión será más dolorosa

Recientemente, el Indec difundió los datos de la distribución funcional del ingreso, la cual da cuenta de la participación de los diferentes actores en el valor agregado total antes de incluir impuestos. De este informe se desprende que la participación del trabajo alcanzó 52% del PIB, un anhelo de la gestión anterior. Esto puede explicarse, entre otras cosas, por la elevada participación de los servicios y la construcción en el empleo asalariado, todos estos sectores intensivos en la utilización de mano de obra.
Dicen los expertos, que una mejora en la participación del trabajo es un objetivo deseable de política económica ya que implica una reducción sostenida de la pobreza (en Argentina la pobreza bajó de 58,5% al 30,3% mientras que la participación del trabajo creció del 34% al 52% entre 2003 y 2016). Una forma de lograrlo sería a través de un aumento en la participación de los servicios “dinámicos” (aquellos que son pasibles de ser exportados) en detrimento de la industria en general y de los transables livianos (textiles, calzado, etcétera) en particular.
Hay quienes afirman que el plan de transformación productiva lanzado por el Ministerio de Producción apunta en esta dirección. “Muchos de los sectores considerados “dinámicos” no sólo son intensivos en trabajo sino que tienen un alto grado de transabilidad, favoreciendo la sostenibilidad macroeconómica del modelo y mejorando la remuneración de los asalariados debido a su elevada productividad.
La sustitución de transables livianos en favor de servicios dinámicos puede, como muestran los datos, conducir a un esquema macroeconómico sustentable y a un menor nivel de pobreza”, afirman desde Analytica Consultora.
Pero el gran interrogante que no es matemático es que para implementar este tipo de medidas se debería superar la aparente segmentación del mercado laboral y entre otras cosas, ver que se hace con los trabajadores informales y de baja calificación que difícilmente puedan ser reconvertidos, y que a todas luces parece que serán la gran válvula de ajuste que vendrá con mas intensidad después de octubre.

¿Y el sindicalismo donde está?

Según opina Felipe Yapur desde Página/12, “las opciones de la CGT” no son tantas. “La movilización del próximo 22 de agosto es lo único que la CGT tiene hasta ahora confirmado en su agenda. No será una jornada sencilla porque la conducción deberá llegar con algo más que un buen discurso. Hay por lo menos dos opciones, el anuncio de una convocatoria al Comité Central Confederal, el órgano de mayor representación de la CGT, que tiene la potestad para realizar medidas de fuerza o, como se reclamó en el plenario del viernes pasado, llamar a un paro el mismo día de la movilización. Sin embargo, hasta que llegue ese día la sorda interna por el control definitivo de la central obrera se está profundizando”.

Cada uno en la suya

Los triunviros Héctor Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña volverán a verse esta semana después de la aciaga jornada del viernes pasado durante el plenario que se realizó en micro estadio de Ferro. La movilización es uno de los temas a discutir y sirve, de paso, para avanzar en el proceso de mayor reunificación que incluye el retorno del Movimiento de Acción Sindical Argentino (MASA), donde figura como principal dirigente el taxista Omar Viviani, y la Corriente Federal de los Trabajadores (CFT), cuya cabeza visible es el bancario Sergio Palazzo. Estos dos sectores comprometieron su presencia para el próximo 22 pero también pretenden que el acercamiento vaya más allá de esta acción directa.
No son los únicos. El moyanismo considera que la movilización puede servirle para su proyecto de terminar con el triunvirato. Ayer, el secretario adjunto de Camioneros, Pablo Moyano, aseguró en una entrevista que tras de las elecciones la CGT “debe estar unificada y con un secretario general”. Luego dijo que el esquema de triunvirato “fue transitorio”. El propio Moyano dijo después que este próximo viernes su sector se reunirá con las 62 Organizaciones, que habían quedado bajo el ala del fallecido ruralista Gerónimo “Momo” Venegas. “La postura es confrontar contra un modelo económico que le está dando todo a los sectores que más han ganado”, indicó Moyano. Lo llamativo es que las 62 Organizaciones fueron más que simpatizantes del gobierno macrista, al menos durante la gestión de Venegas.
Estas declaraciones confirmaron lo que el sector de los Gordos, los gremios más importantes en cantidad de afiliados, venía advirtiendo sobre las intenciones del moyanismo. El martes, por caso, en el gremio de la Sanidad se reunió un sector de dirigentes para analizar estos días por venir. No participaron los secretarios generales que responden al moyanismo y al barrionuevismo. En ese encuentro, los Gordos e independientes analizaron la estrategia para “frenar” a Moyano, a quien ven como la punta de lanza de un grupo que pretende un nuevo cisma en la central obrera.
Mientras todo esto se define, los días pasan y la movilización se acerca. Los triunviros en particular y el consejo directivo en general corren el riesgo de repetir la escena de marzo pasado cuando los militantes sindicales le exigieron la fecha de un paro general. Al costado de la política además, va pasando la vida de gran parte de la población que no cayó aun a cuenta de la dinámica y las consecuencias en su propia realidad de los ensayos que van generando el cambio de Cambiemos. Habrá que ver…

Fuentes: El Intransigente, El Economista, Página/12, NA, propias.