La agenda política va teniendo muchas más urgencias que el trámite electoral de octubre. No es casual entonces que el Gobernador, luego de una breve pero notada ausencia, se reúna hoy con cámaras empresarias, turísticas y el sector industrial. “Está todo parado”, afirman en cada mesa de bar que se frecuenta, y Das Neves no es de los que se sientan a esperar que lluevan soluciones.
La crisis de las finanzas provinciales es por todos conocida, luego de años dorados en términos de ingresos públicos, la caída de regalías y de coparticipación son temas y lamentos recurrentes. Además de los desmanejos y endeudamientos de los cuatro años de ensayos de la gestión Buzzi, y en un escenario en el que la actividad petrolera ha decaído, y en el que la perspectiva a mediano plazo no es la más alentadora, el interrogante vuelve a ser de qué manera la Provincia afrontará sus compromisos y atenderá las inversiones a mediano plazo. El último endeudamiento que tuvo por objeto la cobertura de gastos corrientes pareciera haber sido el límite y en un escenario donde el grueso del Gabinete parecía no entender que nos e puede redibujar permanentemente el flujo de caja y que tampoco se puede hacer política y gestión solo con billetes.

El oro negro, en retirada

Quienes miran con catalejo insisten que hay que apuntar un cambio urgente en la matriz productiva, y si pensamos solo en pequeños oasis, como pueden ser nichos de producción artesanal de vino o cerveza, o el turismo de aventura, es probable que el desierto nos tape la palmera. Sobre todo considerando que en los hechos, el petróleo es la única caja importante de ingresos públicos y considerando que entre 2015 y 2016 la producción de la Cuenca Neuquina y la del Golfo San Jorge habían caído un 2% y 5%, respectivamente. Por su parte, y al primer cuatrimestre de 2017, las caídas interanuales registraban desplomes del 7,6% para la primera y del 8,9% para la segunda. Cabe recordar, a propósito de las mencionadas cuencas, que ambas explican cerca del 90% del crudo utilizado por el parque de refinación local.
La coyuntura da señales de alarma a nivel nacional que no se deberían de perder de vista, dice Federico Bernal, Director del Observatorio de la Energía, Tecnología e Infraestructura para el Desarrollo. En primer lugar, 2016 fue testigo del mayor desplome en la producción de crudo desde 2011, al caer un 3,8%. Por desgracia, 2017 no se queda atrás: 8,1% abajo en los primeros cinco meses con relación a igual período de 2016. El acumulado con respecto a 2015 arroja un 10,3% negativo.

Tres alarmas encendidas

Otros tres datos adicionales que tira el experto, permiten dimensionar la gravedad de la situación:
1) Las tres primeras productoras cuyo volumen en 2016 explicó el 70% del total a nivel nacional, registraron la menor extracción (sumada) desde 2013;
2) El emblemático yacimiento Loma La Lata – Loma Campana (Vaca Muerta, provincia del Neuquén) agudiza el menor rendimiento que ya había ostentado en 2016: entre enero y mayo de 2017 en comparación con igual período de 2015, sus producciones de crudo y gas cayeron un 6% y 42%, respectivamente
3) Las cantidades importadas de petróleo en iguales períodos se cuadruplicaron (326% de incremento; IMAGEN 3). Medidas en dólares: sólo durante los primeros cinco meses de este año se desembolsaron 110,2 millones contra 29,4 millones para el mismo período de 2015.

Los mineros siguen mascullando

En Chubut se mantiene la negativa política del oficialismo a la posibilidad de encarar otro tipo de actividades extractivas de las ya existentes, mientras los sectores que pretendían vincularse a estas producciones siguen mascullando por lo bajo y esperando a un futuro cambio de gobierno y de consideración. Nos quedamos con las ganas con las arenas silíceas, hay un no rotundo para la mina de plata y la de uranio, y habría varios proyectos de piedra, parados. A la par, el Censo Nacional Minero alienta expectativas en varias provincias. La medida apunta a obtener datos actualizados de todos los establecimientos productivos del país, tanto del sector de rocas, minería metalífera y no metalífera. Según se informó, la intención es obtener estadísticas y configurar datos oficiales y fidedignos del sector, que permitirán realizar planes que tengan en cuenta lo ambiental, lo social y lo económico. La toma de los datos se hará durante los meses de julio y agosto y estiman que los primeros resultados oficiales estarán para fin de año.

Buscarle la vuelta

Desde Mendoza, las Cámaras del sector expresaron su satisfacción por la medida, y en otras provincias también evidenciaron su apoyo a la política oficial, que ratifica el impulso a la actividad. El caso mendocino es mirado con atención en Chubut, ya que la provincia cuyana ha venido siguiendo un derrotero similar en relación a la cuestión minera, y también presenta similitudes en algunas de las facetas productivas con zonas de nuestra provincia. Efectivamente, Mendoza ha desandado el camino de una oposición a ultranza para abordar la cuestión de una manera más integral y racional. Hubo una convocatoria al diálogo, y el debate incluyó más de 100 horas de conferencias y 500 horas de diálogo con 72 expositores, bajo la coordinación de 25 consultores que registraron, grabaron y procesaron todo el proceso del llamado Espacio de Diálogo Minero.
La matriz productiva de Mendoza también llegó a su techo. La situación de esta provincia es paradigmática, pero en la misma línea se pueden ubicar a otras provincias como Salta, Catamarca o Río Negro, en las que hay un marcado interés por desarrollar la minería, y en las que el debate gira alrededor de los mecanismos de control y desarrollo sustentable adecuados, no ya sobre la antinomia “Minería Sí” o “Minería No”; una discusión que en esos lugares aparece perimida y retrasada en el tiempo, y sobre la que el consenso mayoritario ya se ha expresado favorablemente.

¿Negar por falta de capacidad para controlar?

Es que Mendoza y el resto de las provincias advierten dos cosas. La primera es que en el mundo, en los países desarrollados, la actividad está plenamente desarrollada y es una fuente constante de recursos, tanto económicos como fiscales. Un informe reciente, por caso, plantea el rol central que tiene la minería en Suecia, uno de los países con mejores índices de desarrollo social y económico del mundo. Como consecuencia de una legislación con especial cuidado en el medio ambiente y del trabajo conjunto entre el sector privado, el Estado y las universidades, los suecos han desarrollado tecnologías innovadoras y eficientes, dinamizadoras de la economía, que le han permitido al país nórdico encaramarse en los primeros puestos mundiales en índices de competitividad y sustentabilidad.
Y lo segundo que advierten es que desde hace un tiempo, a partir de la asunción de Mauricio Macri en la presidencia, las políticas públicas apuntan a fomentar un buen clima para los negocios, promover inversiones, e impulsar una mejora en los sectores productivos. El Ejecutivo Nacional parece haber trazado una línea clara en materia productiva, y necesita del acompañamiento de las provincias en esta tarea, cosa que logró con algunos distritos.

Resistencia en Chubut

Chubut por su parte, ha tenido un recorrido similar al mendocino, pero la definición sobre el tema está lejos de la experiencia cuyana. Es que en la provincia patagónica no hubo convocatoria al debate sobre la cuestión, y más allá de las reuniones que el gobernador Mario Das Neves mantuvo con inversores mineros y con el propio presidente Macri sobre la cuestión, desde hace un tiempo la cuestión quedó detenida. En efecto, Chubut fue una de las pocas provincias que no adhirió al reciente Acuerdo Federal Minero.
Y más aún, algunas cuestiones que parecían saldadas, como los informes técnicos que anticipaban en detalle la no utilización de cianuro y un circuito hídrico presuntamente disociado de cualquier fuente de agua potable, fueron obviadas para dar paso a una postura de oposición absoluta a la actividad minera. Los primeros en quedar descolocados fueron algunos intendentes y funcionarios del propio oficialismo provincial, que no logran terminar de explicar la paradoja de prohibir la minería en una provincia anclada fuertemente en las inversiones petroleras y de aluminio, en materia económica.
Algunos analistas argumentan que lo que ocurre en Chubut va más allá de la cuestión minera en sí misma. Y ponen de ejemplo la actualidad de la campaña electoral de cara a las próximas PASO de agosto. El tema afirman quienes no entienden tanta negación, es que pocos parecen advertir que en el país se ha instalado una nueva corriente, y que las pautas que regían las adhesiones y condenas de la sociedad hacia las cuestiones que le interesan han ido cambiado. En la medida que Chubut no sepa leer entre líneas los nuevos paradigmas de la relación política o la lógica de definiciones estructurales, correrá con una suerte incierta.
El desafío para Chubut consiste en encontrar las alternativas para superar un esquema productivo que no parece alentar demasiadas expectativas en el mediano y largo plazo. La minería con controles, tecnología aplicada, buenas prácticas y cuidado del medio ambiente, se propone como una de las alternativas ante el parate turístico, la caída de las Pymes, la falta de competitividad vitivinícola, o la crisis textil. Aunque la agenda política se resista a incorporarla, tal vez por las limitaciones para poder controlar, la actividad extractiva está lista para cuando este o algún otro gobierno le de luz verde. Habrá que ver…
Fuentes: OETEC, CAMIC, CETRI.