El fortalecido jefe de Gabinete nacional, Marcos Peña habló de todo: la elección, el ejercicio del poder y las perspectivas acuerdistas. Fue en el marco de una amplia entrevista que concedió esta semana al sitio especializado digital LaPoliticaOnline de autoría del editor Ignacio Fidanza. De la misma y como para comprender algo de la mirada oficial, se destacan los principales conceptos políticos que rigen la acción del `círculo rojo´ que lidera el funcionario y rodea al presidente Mauricio Macri.

P:- ¿Qué piensa de la situación de Julio de Vido? ¿Hay que sacarle los fueros? ¿Debería ir preso?
M.P:- Como Gobierno creemos que los fueros no fueron diseñados para bloquear la acción de la justicia, son una garantía constitucional para temas políticos. Si se transforman en una herramienta para la impunidad, le hacen muy mal al sistema.

P: – En su momento Cambiemos presentó un proyecto para eliminarlos en cualquier cosa que no sea un delito de opinión…
M.P:- Sería lo lógico, hay que reglamentarlos, porque se está deslegitimando la acción parlamentaria, por esta sensación que se va al Congreso en búsqueda de fueros. (…)
Se tiene que saber la verdad sobre todo, es muy malo que queden cosas ocultas, el Presidente ha sido muy claro en esto y también queremos que se sepa en tiempo real, muchas de estas causas llevan ocho o diez años y esto le hace muy mal a la lógica de un sistema institucional que se basa en la confianza.
Venimos de una cultura de poder muy nociva en la Argentina, donde se basó en usar todas las herramientas posibles para beneficio propio. Esto a veces se tradujo en corrupción y otras en abuso de poder. Tenemos que dar el salto cualitativo a de verdad creer en las instituciones republicanas y lo que eso implica. (…)

P: – Sin embargo, no se puede desconocer que esto les viene bien en la campaña, pone al kirchnerismo y a Cristina en una situación defensiva…
M.P:-Nuestra campaña depende de Cambiemos, a nosotros la gente nos puso acá, basada en una esperanza y una visión de una política distinta y nosotros tenemos que revalidar eso.
Aquellos que confían o creen en el kirchnerismo no nos van a votar, aún sabiendo todo lo que ha pasado.

P: -¿Porqué piensa que aún con evidencias como los bolsos de López o las causas que acumula De Vido y compañía, Cristina mantiene un núcleo duro tan alto, de alrededor de un 30 por ciento en la provincia?
M.P:-Es muy similar a lo que tuvo Menen en el 2003, un ex presidente por inercia al año y medio de dejar el poder, conserva un núcleo de apoyo. Es natural. Además en el caso particular del kirchnerismo, ellos trabajaron mucho una empatía conceptual con sectores que tenían una visión similar de la cosa más reivindicativa e ideológica, una mirada sobre el mundo.

P:- A ustedes también los señalan como replicando esa búsqueda de fidelización…
M.P:-Para nada. Nos critican por no comunicar y también por criticar demasiado. Les cuesta etiquetarnos porque nos siguen tratando de analizar en función de las categorías de la política del sistema del 83. Pero si algo no hemos hecho es un culto a la personalidad como hizo el kirchnerismo.
Cristina Kirchner va a pasar del 54 por ciento del 2011 al 12 por ciento nacional de este año, es uno de los procesos de autodestrucción política más acelerado de los últimos tiempos.

P: -¿Cristina está en un camino como el de Menem, de lenta retirada de los primeros planos de la política?
M.P:-Cristina Kirchner va a pasar del 54 por ciento del 2011 a 12 0 13 por ciento a nivel nacional en esta elección. Es uno de los procesos de autodestrucción política más acelerado de los últimos tiempos. Sin dudas, es un fenómeno del pasado, sin posibilidad de construir mayorías.

P: -Se los cuestiona bastante de alimentar la polarización por esto que acaba de decir, porque les resulta muy funcional, pero a la vez es una estrategia que complica los acuerdos macro que necesita la Argentina…
M.P:-No creo que hayamos alimentado la polarización. Nos atacan por no hablar de la herencia, no explicar la bomba y después nos dicen que alimentamos la polarización. Nosotros siempre hemos construido un mensaje más propositivo. De hecho, cuando estábamos en la oposición nos criticaban que no hacíamos suficiente crítica al kirchnerismo.
Por otro lado, hace un año y medio que la Argentina está en una dinámica de acuerdos permanentes, sino no podríamos gobernar porque estamos en minoría parlamentaria.
La reconversión que tiene que hacer el peronismo para encontrar su identidad en el Siglo XXI es un proceso que tienen que hacer ellos y que es muy necesario para la Argentina, pero no depende tanto de la acción del Gobierno.
Acuerdos hay, es verdad, y sobre todo se vio al inicio del gobierno cuando sacaron pago a Holdouts y otras leyes difíciles para apoyar desde la oposición. Pero luego quedó ahí, cuando hace poco se analizó en el Senado el Pacto de la Moncloa se habló de que tal vez en la Argentina falta un acuerdo de esa envergadura para abordar reformas de fondo como las del sistema previsional, impositivo y laboral.
El acuerdismo en general tiene poca prensa. Este año suscribimos el acuerdo federal minero, el energético, el de reforma del Estado, fiscales con los gobernadores, de productividad y en general es una noticia poco relevante. La Argentina está enamorada del conflicto más que del acuerdo y eso es un cambio cultural que va a llevar tiempo.
En segundo lugar, cuando uno ve los Pactos de la Moncloa, uno central fue pasar a discutir la paritaria con la inflación futura y no la pasada y eso ocurrió este año en la Argentina con mucho trabajo silencioso.
No quita eso que a futuro tenemos que seguir discutiendo reformas y encontrar una arquitectura política para darle la mayor envergadura y solidez posible. Entendiendo también que la fragmentación del sistema político hace difícil cosas que hace 30 años se resolvía con dos personas que representaban casi todo el sistema político.

P:- Menem y Alfonsín…
M.P:- Exacto. Hoy mismo en España no sería posible la Moncloa por la fragmentación política. O sea, en el fondo estamos todos de acuerdo, en la metodología hay que ser pragmáticos para elegir el mejor camino.
Esta claro que la Argentina no va a lograr transformarse para crecer en los próximos 20 años sin una metodología de diálogo permanente. No hay posibilidad de imponer o forzar posiciones desde ningún sector.

P: -¿Qué paso con Massa que comenzaron el gobierno invitándolo a Davos y con acuerdos fuertes en el Congreso y hoy parece casi el principal rival del Gobierno?
M.P:-En el medio hubo mucho deterioro de la confianza. Cuando el Presidente lo invitó a Davos planteó una agenda de objetivos compartidos de largo plazo y la discusión sobre ganancias fue un punto de inflexión.
El quiebre con Massa se produce cuando se trata el proyecto de ganancias, ahí hubo un deterioro de la confianza porque él decía que quería ayudar y presetaba proyectos que agravaban problemas complejos como el tema fiscal.
Claro, esta idea de decir yo quiero ayudar, y después no sólo no presentar ninguna idea para resolver los problemas complejos que tenemos como el problema fiscal, sino presentar propuestas para agravarlo…bueno, así se hace difícil confiar.
Pero nosotros miramos que vas a hacer para adelante, no para atrás. Así que depende más de él y los actores que lo acompañan, qué agenda quieren desarrollar hacia el futuro. (…)

P: -¿Cómo ve la elección en la provincia de Buenos Aires?
M.P:-Lejos, en la cabeza de la gente. Hay más clima electoral en la política que en la calle, la gente tiene el foco en otra cosa, hay problemas urgentes, angustias y esperanzas, según con quien hables.
Cuando se acerque lo electoral vamos a ver que la gran mayoría de los bonaerenses no quieren volver atrás y la discusión va a ser entre revalidar esa esperanza que representan el presidente y María Eugenia Vidal o no. Ese va a ser nuestro foco.

P:-Importantes dirigentes de Cambiemos dicen: Con la candidatura de Cristina resolvimos el 2019, nos garantizamos que el peronismo va a seguir conflictuado y potencialmente dividido…
M.P:-El dato central de este cierre de listas es la consolidación de Cambiemos como actor nacional, dato muy subestimado, pero que es el que altera todo el sistema político de los últimos quince años. Hoy estar consolidado con una organización con candidatos en todo el territorio, representa un desafío al peronismo, que debe terminar si lo representa Cristina o los gobernadores, si tiene un proyecto de futuro.
El país necesita que el peronismo resuelva bien su discusión sobre si lo van a representar Cristina o los gobernadores, porque la dispersión del peronismo genera una complejidad que no contribuye a estabilizar la situación.
Al país le haría bien que el peronismo resuelva esa discusión, porque si estamos en un país de minorías, la dispersión del peronismo te puede ayudar en el corto plazo, pero genera complejidad para estabilizar.
Nosotros dependemos de nosotros, apuntar a ganar por un voto es peligroso porque te genera planteos defensivos y creo que estamos en condiciones de representar mayorías.

P: -¿Le tienen miedo a Cristina que hoy está liderando las encuestas en provincia junto a Cambiemos?
M.P:-No tenemos miedo en general en la política, al kirchnerismo lo hemos enfrentado en muchas elecciones y siempre le ganamos. (…)
Fuente: LaPoliticaOnline