Por Antonio Torrejón

Los números y la significación de la “Multidisciplina del moderno turismo” enriquecida en Argentina, por ser el quinto país en oferta de escenarios acuáticos del mundo, obliga a los comunicadores a tener cuidado, cuando caratulan a la náutica como “Deportes de una reducida elite”. En los deportes olímpicos acuáticos, veleristas, remeros, nadadores y otros de esta familia, son los proveedores de las mayores distinciones que traemos los argentinos, y en su fuerte vinculación con los motivadores del turismo, es grande la ayuda para seguir creciendo que aportan desde el turismo y la recreación, al crear y mantener más de un millón y medio de puestos de trabajo durante todo el año a lo largo y ancho del país.

Puestos de trabajo

Este producto en un 10 por ciento significa una de las instancias más expectantes del “mercado de consumo”, el que se da para Argentina en un par de centenares de casos de la “alta gama”, que hasta se involucran en la categoría “suntuario”, pero no se pueden calificar perjudicando el otro 90 por ciento a los propietarios y usuarios, porque son una numerosa diversidad de nuestra “clase media”, que a los costos de otros placeres. Esto obliga inversiones con un costo menor que el automovilístico, en sus alternativas de buscar nuevas emociones para los usuarios a la semejanza del costo de las “dos ruedas”, desde la calidad demandada en lo náutico, desde el joven deportista en el surf o los kayaks, o estrategias de remo y simples lanchas artesanales motorizadas, de plástico o goma, o veleros de bajo costo, hacia valores accesibles con mayor inclusión para miles de argentinos. La masificación del uso del plástico en los cascos y la diversidad de motores fuera de borda, han originado en el país, no menos de 120 mil genuinos puestos de trabajo, desde las vestimentas que mantienen un amplio espectro joven en sus efectos multiplicadores, y enriquecen una actividad, turístico deportiva, que solo en un rubro “pesca recreativa” según la Prefectura Naval Argentina, contabiliza 3.500.000 personas el promedio de los que la gente disfruta en lo cercano cifra a la que se suman los turistas internacionales, otra gravitante consecuencia.

Diferenciación

Las estrategias comerciales de nuestro sub-sector son más complejas, ya que están desde la oferta en las ferreterías, casas de venta de artículos deportivos, a las de los almacenes navales complementarios o principales, como proveedores del equipamiento que en el rubro vestimenta superan hasta el futbol por su diversidad desde los practicantes deportivos a lo elegante de la calle a los yachtsman. En este contexto, la sincronización de intereses en ocasiones no es tan evidente ni sencilla. El turismo náutico por suerte para Argentina, es un todo, sin desconectarlo a la hora de la diversificación en su integración del producto estrella del turismo en todo el mundo, que sigue siendo “sol y playa”. Cada uno de ellos responde a unas necesidades distintas y por lo tanto exige el diseño de estrategias del Estado o comerciales diferentes para escenarios de practica o consumos distintos.

Ventajas

Buscamos, por eso, la diferenciación que nos lleve honestamente a no confundir, por preconceptos culturales de otras épocas, lo que fue, con lo que es, y particularmente, por lo que puede ser, con la inclusión que en la Argentina ya facilita este producto, la coordinación de servicios complejos donde participan más de un proveedor y el estudio detenido de toda la cadena de valor de cada una de los atractivos y servicios que involucra. Una buena respuesta en su consumo es lo que verdaderamente posicionará Argentina como el lugar ideal para disfrutar de sus espacios fluviales o marítimos, ya que hoy “el paisaje sin protagonistas va disminuyendo las convocatorias”. El turista que crece en el mundo es el que busca “protagonismo” y un país con 25.000 kilómetros de bordes acuáticos, es un “bendecido por el creador”, en instancias acuáticas, con la enorme ventaja sobre otros sectores productivos de ser sustentable.