En una conferencia que brindó desde Córdoba la semana pasada, el Presidente hizo una síntesis de su gestión y criticó a la administración anterior. Uno de los pasajes centrales de la conferencia de prensa fue justamente ese cambio sustancial que pretende implementar en un futuro próximo y que de ida o vuelta afectará directamente a las provincias, que es la reforma impositiva. “Hemos avanzado poco en ese sentido. Hay que bajar impuestos porque nos están matando a los argentinos. Eso va a generar más trabajo”, dijo.
Para el jefe de estado, la creación de empleo es un punto determinante para lograr la reactivación de la economía nacional.

La reforma

Macri hace tiempo que remarca que es necesaria una reforma tributaria “seria y profunda para dejar de aplastar a quienes crean y tener un sistema más equitativo, progresivo y simplificado.
El compromiso del ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne es entregarle el proyecto definitivo de reforma lo antes posible.
Desde el entorno del ministro aseveraron que “si se quitan los impuestos distorsivos podrían llegar inversiones ya que la reforma influiría sobre las expectativas de rentabilidad y de crecimiento de la economía”.
La “limpieza” incluirá la rebaja de los aportes patronales, la reducción del IVA y también del impuesto al cheque.
“Queremos que nos acompañen todos los bloques en el Congreso; esto es muy importante, y por eso dejamos la reforma para más adelante. Sería torpe contaminarla en medio de la campaña electoral”, señalaron desde Hacienda.

¿Cuáles son los puntos centrales de la reforma?

Entre los pilares que constituirían la reforma tributaria prevista por el equipo de Gobierno se encuentran:
– La reducción de los aportes patronales, con techo del 35%
– La rebaja del IVA del 21% al 18%
– La reducción o eliminación del impuesto a los débitos bancarios
Estas medidas estarán acompañadas por una serie de iniciativas destinadas al mercado laboral:
– Solventar los aportes de los nuevos empleados que se incorporen al mercado laboral en los próximos tres años. El objetivo: blanquear unos 900.000 trabajadores.
– Subsidiar una parte de los salarios de quienes ingresan al circuito del empleo, en lugar de pagar subsidios a desempleados.
– Reducir la informalidad en rubros que manejan altos porcentajes de empleo en negro (textil, campo y construcción, entre otros). El objetivo: incorporar a un millón de trabajadores en blanco en el lapso de tres años.
– Condonar multas y capital por cargas y contribuciones impagas a quienes regularicen dependientes.
– Relanzar la ley de Primer Empleo, que incluye la reducción en el pago de aportes patronales.
– Facilitar el “sinceramiento” a pequeñas firmas, de menos de diez personas: no tendrán que pagar multas o aportes incumplidos.
– Contemplar la situación de empresas con más de una decena de trabajadores, en cuyo caso abonarán cargas y contribuciones pero no multas.
– Apuntar a “sincerar” la realidad, en primer lugar, de quienes integran el segmento informal y que reciben ingresos menores a los $12.000.
– Reducir la informalidad, creándose para tal fin el REPSAL (Registro de Empleadores con Sanciones Laborales), en el que se identificará a empresas con empleados no registrados.
– Proponer un plan simplificado para monotributistas que poseen dependientes. Pagaría una suma única en lugar de cargas sociales. Esta modificación es similar a la aprobada en épocas del kichnerismo, para entre 3 y 5 empleados.
– Rebajar los aportes patronales no sólo para los jóvenes sino, además, cuando la empresa opta por “sincerar” personal en situación irregular.

Modificaciones impositivas “sopladas”

El Consejo Profesional de Ciencias Económicas porteño (Cpcecaba) preparó un exhaustivo “paper” en donde los expertos del organismo adelantan los cambios que debería contemplar una reforma impositiva integral.
Al respecto, el presidente del Cpcecaba, Humberto Bertazza, advirtió que “en los últimos años la presión impositiva creció de manera ininterrumpida, convirtiendo a la Argentina en uno de los países de la región con mayor carga tributaria”.

Que sugieren

Los puntos sobresalientes de la propuesta del Consejo porteño que constituyen un todo consistente y no pueden ser tomados casa uno aisladamente:
– Impuesto al Cheque
Eliminar totalmente el impuesto de manera gradual en 5 años. El primer paso se lo haría aumentando gradualmente el porcentaje que puede computarse como pago a cuenta de otros impuestos nacionales como el IVA, ya que actualmente sólo se permite en los impuestos a las Ganancias y Ganancia Mínima Presunta.
Para evitar desfinanciar al Estado, se considera oportuno que los porcentajes adicionales de pago a cuenta propuestos puedan ser computados exclusivamente contra incrementos nominales en los impuestos determinados con respecto al año anterior.
-Pymes: aplicar un régimen especial donde las pequeñas y medianas empresas puedan computar el 100% del impuesto abonado en IVA o Ganancias.
– Coparticipación: incrementar la coparticipación de los fondos que hoy recauda el gravamen. En la actualidad sólo un 30% de la recaudación integra la masa coparticipable, y las provincias reciben, previo a las detracciones de los regímenes previsionales, un 15%. Por el IVA, por ejemplo, las jurisdicciones provinciales perciben un 45%.
– Impuesto a la Renta
Sociedades de Capital: aplicar el criterio de integración parcial y crédito parcial al accionista, por el cual se permite como pago a cuenta del accionista una parte del impuesto abonado por las sociedades.
Suponiendo una tasa para sociedades del 25% y del 35% para los beneficiarios del exterior y los accionistas o sucesiones indivisas y un cómputo del crédito impositivo del 21,66%, el total a pagar por las rentas originadas por una sociedad serían del 35% (alícuota máxima vigente), con una carga impositiva distribuida entre la misma sociedad y sus accionistas. Esta medida terminaría incentivando la reinversión de las rentas.

Derogar el “impuesto de igualación”. Derogar el Impuesto a la Transferencia Gratuita de Bienes
– Impuestos Internos
Revisar íntegramente los bienes alcanzados por la imposición selectiva sobre el consumo.
Incorporar aquellos bienes cuyo consumo genere impacto ambiental.
– Impuesto al Valor Agregado
Unificar y reducir las alícuotas.
Reemplazar con subsidios explícitos a determinados consumos.
– Coparticipación
Cumplir con el mandato constitucional de establecer una reforma en el sistema de coparticipación (cuyo vencimiento operó en 1996).
Establecer que todos los recursos impositivos, a excepción de los impuestos al comercio exterior y los aportes personales y contribuciones patronales, formen parte de la masa coparticipable.
Lograr una mayor institucionalización de la distribución automática.
Complementariamente, el Gobierno nacional les pide a las provincias que incorporen, desde este mismo año, una serie de reglas sobre sus propios gastos para evitar desequilibrios en las cuentas públicas. Y que busquen alternativas para reemplazar los impuestos más distorsivos que usan hoy para sostener buena parte de sus finanzas (como Ingresos Brutos)
La más viable consiste en un nuevo gravamen que se cobraría sólo sobre los precios al consumidor, y que consideran que será menos nocivo para la actividades productivas.