En tiempos en los que la principal enfermedad que afecta a las comunidades a lo largo y ancho del mundo es nada menos que el estrés y el abuso de psicofármacos es un signo de nuestros tiempos, muchas personas se han volcado a modificar su rutina y practicar actividades tales como la meditación y el constante trabajo sobre las emociones, buscando mejorar su estado mental y de salud.
Cecilia Pistará y Valeria Vázquez son organizadoras de los eventos de la Fundación Salud en la ciudad Puerto Madryn y, recientemente, participaron y coordinaron el seminario “Las Emociones y la Recuperación de la Salud”, en las instalaciones del Hotel Rayentray, encuentro que contó con alrededor de 300 participantes y que tuvo como disertante a la propia directora de la fundación, Stella Maris Maruso.
Este tipo de jornadas busca aportar herramientas para las personas que se encuentran en la búsqueda de un punto de equilibrio entre el cuerpo y la mente, identificando aquellas emociones que actúan de manera negativa en el estado de salud y pueden provocar consecuencias que van desde lo psíquico hasta lo físico, con el mismo efecto catalizador en el entorno de quien se encuentra en una situación de padecimiento.
En Puerto Madryn, los martes a las 20 horas y los jueves a las 19:30 horas, el Parador Municipal es el espacio donde se desarrollan actividades de la Fundación Salud, de manera gratuita y abierta a la comunidad; principalmente, meditaciones y ejercicios de respiración. A su vez, los interesados pueden contactar a madrynlaboratoriointerior@hotmail.com, “Madryn Laboratorio Interior” en Facebook o bien www.fundacionsalud.org.ar.
Tanto Pistará como Vázquez coincidieron en la importancia del trabajo sobre las emociones que una persona atraviesa a diario, teniendo en cuenta el efecto negativo que muchas de ellas pueden tener sobre nuestras acciones, y la necesidad de identificarlas para luego poder trabajar sobre ellas.
Por otra parte, pusieron en relieve que “la espiritualidad va más allá de una institución o una creencia religiosa”, en relación al común error de vincular aquellas prácticas espirituales con actividades clericales.

Diario: ¿Qué aprendizaje les ha dejado la amplia concurrencia al seminario realizado recientemente, en relación al creciente interés de la comunidad en mejorar su salud a través de trabajar las emociones?

Cecilia Pistará: – Dentro del Seminario, que fueron dos jornadas realmente exitosas, con una concurrencia fantástica pese a las condiciones climáticas, en ambas se abordaron diferentes temáticas, que tienen que ver con la manera en la que nuestro organismo, es decir, sus sistemas de órganos, están interrelacionados, y de qué forma afectan las emociones a nuestro sistema inmunológico. Entonces, Stella Maris Maruso, que es la titular de la Fundación Salud y fue la disertante de dicho seminario, fue explicando cómo nosotros vamos, de alguna forma, deteriorando nuestro sistema inmunológico, por no poder manejar las emociones; primero, advirtiendo que nos hace daño, y después, trabajando sobre la emoción para que no repercuta en la salud.

D: Es decir que, concretamente, no por tener emociones negativas uno necesariamente se enfermará, sino que puede contribuir a la aparición de enfermedades o síntomas. ¿Esto es correcto?

Valeria Vázquez: – El problema surge cuando esos estados adversos y negativos pasan a ser de manera permanente. Cuando uno tiene episodios aislados de sus emociones, como pueden ser la bronca, la ira, el enojo, la tristeza, la depresión y demás, si es una situación aislada, no generará necesariamente un daño en la salud; pero, cuando esos estados emocionales negativos o adversos que uno padece, pasan a ser de manera cotidiana y se tornan rutinarios, como dice Stella Maris, “la rutina es silenciosa, pero va deteriorando” a la persona. En síntesis, cuando pasa a ser algo permanente, afecta, sin duda, el sistema inmunológico y todo el sistema que tenemos; el ser humano es cuerpo, mente, espíritu, y por eso se habla del abordaje desde la psiconeuroendocrinainmunología (PNEI). Están todas las emociones relacionadas, así como también todos los sistemas del organismo; por eso, no podemos hablar de que nos pasa algo en la mente, en el cerebro o en lo psicológico, y que no nos pasa con el cuerpo, porque ello provoca la elaboración de químicos, que después, a partir de los ligantes, se receptan en las células, y afectan el sistema inmunológico.

D: Es común que el común denominador de la gente asocie la espiritualidad con la religión. ¿Existe algún vínculo en lo referido a las terapias vivenciales y lo discutido en esta entrevista, o son dos aspectos puramente diferentes?

CP: – En realidad, todos somos seres espirituales; no necesariamente somos seres religiosos, es decir que, no necesariamente profesamos una religión o estamos institucionalizados dentro de la misma. La espiritualidad va más allá de una institución o una creencia religiosa, tiene que ver con nuestra esencia como seres humanos, que cada uno tiene, y que lo podemos vincular o potenciar con diferentes cuestiones. Mucha gente lo hace a través de la religión, otros lo hacen a través de distintas terapias alternativas, y otros creen que el universo es su conexión, pero por eso decimos que la espiritualidad va más allá y tiene que ver con algo innato del ser humano. Está dentro nuestro.

D: ¿Tiene que ver con una búsqueda interna, inherente a cada individuo?

VV: – Creo que se trata de un camino de búsqueda del ser y del propósito que, a lo mejor, tenemos en esta vida, si nos lo hemos planteado. Esto no significa que esté bien o mal si alguien no lo hace, o no se lo plantea. Me parece que todos tenemos distintos procesos, podemos cuestionarnos o no si tenemos un propósito, y que el ser espiritual implica poder ir en la búsqueda de este ser, que creo tiene que ver con algo más profundo y que no nos damos cuenta que, de manera permanente, reaccionamos desde el ego, y no es lo que somos. Cuando uno contesta desde el ego o desde el ‘autoimportantismo’, como dice Stella, me parece que se aleja de ese ser, que es algo más profundo o espiritual.

D: ¿Proyectan llevar este ciclo de seminarios y trabajo sobre la espiritualidad al ámbito de jóvenes judicializados?

VV: – Tenemos pensada, y aún no hemos terminado de darle forma, la posibilidad de acercar este tipo de talleres o charlas a los centros de detención; pero estamos en una etapa de diálogo inicial. Sí, aprovechando a la profesional que vendrá a dar el próximo taller de Neuroplasticidad, en el mes de septiembre, buscaremos acercarnos a alguno de estos lugares para iniciar una breve jornada, que sea el puntapié inicial para poder continuar trabajando todos estos temas con las personas, por ejemplo, judicializadas. Sería muy importante poder demostrar y enseñar cómo manejar sus emociones, desde donde trabajar la violencia, qué es lo que les está sucediendo, y trabajar con ese ser desde un lugar más profundo y desde ese reconocimiento del Otro, para poder generar un cambio a partir de que se puedan reconocer.

D: A propósito de la denominada “neuroplasticidad”, ¿cuál es su relación con la resiliencia?

CC: – Tiene una estrecha relación. Cuando las cosas nos pasan, uno siempre se pregunta “por qué a mí”, en lugar de preguntarse “para qué a mí”. Cuando se puede salir de ese primer “por qué”, sin ponerse en el rol de víctima y tomándolo como un aprendizaje para analizar por qué le sucedió tal o cual cosa, evidentemente, si algo se le sigue cruzando en el camino es porque de ello algo se tiene que aprender. Cuando se puede transformar eso vivido en una experiencia de aprendizaje, para evolucionar, uno se está tornando en una persona resiliente; significa, concretamente, que de una situación adversa se pueda sacar lo mejor para crecer, salir fortalecido en una situación de ese tipo y tomarlo como un aprendizaje.

Dictarán un taller de “Neuroplasticidad” en Madryn

El mismo tendrá lugar el sábado 16 de septiembre, de 10 a 18:30 horas, aunque el espacio donde se llevará a cabo aún no ha sido determinado; la jornada estará a cargo de Claudia Azar, Neurosicoeducadora y especialista en “neurociencias aplicadas al Comportamiento Humano”. La profesional es certificada en “Brain and Neuroplasticity”, “Hypnotherapy Training”, “Neuro Linguistic Programming”, de la Quantum University de los Estados Unidos, diplomada en Medicina Tradicional China y Naturopatía Universidad Abierta Interamericana, con formación en PNEI y orientación bio-psico-social, en la Fundación Salud. También, Azar fue instruida en cuidados paliativos en el Instituto PALIUM y es instructora en técnicas bioenergéticas; entrenadora en ejercicios terapéuticos y de rehabilitación, especialista en acupuntura para fertilidad en Hálitus Instituto Médico y miembro del equipo de profesionales del P.A.R.A. en la Fundación Salud.
Desde la organización del evento explicaron que “el cerebro está involucrado con todo lo que hacemos, incluyendo lo que pensamos, cómo nos sentimos, cómo actuamos, la forma en que nos relacionamos con el mundo y cómo percibimos nuestra vida; queremos cambiar pero repetimos los mismos errores una y otra vez” y agregaron que “la buena noticia es que podemos realizar cambios en nuestra vida cuando hacemos cambios reales en nuestra mente”.
Sobre esta línea, indicaron que “el cerebro posee plasticidad, capacidad de ser modificado. Aprenderemos a modificar nuestras conexiones neuronales. Cuando empezamos a cambiar esos circuitos, nuestro mundo empezará a mostrarnos cómo nuestra mente afecta nuestras vidas”
Investigaciones en el campo de la Neurocardiología nos hablan de que el corazón tiene un sistema nervioso muy complejo. “Este sistema manda información al cerebro y al resto del cuerpo de manera instantánea; compartiremos información y herramientas para gestionar la coherencia en el corazón; nuestro cuerpo y nuestra mente empezarán a sincronizarse con este creador del ritmo principal del cuerpo que es el corazón, generando estados emocionales que beneficien nuestras vidas”, añadieron, concluyendo que “el propósito de este taller es aprender a través de los avances de las Neurociencias, a construir un modelo personal que nos lleve a comprender cómo podemos elegir hacer cambios; salir de los condicionamientos que nos hacen creer que somos de una determinada manera para alcanzar una vida saludable y enriquecida”.