Por Ignacio Zuleta*

El viaje del presidente Macri al G-20 redundó en proselitismo oficial para reforzar el lema de “volvimos al mundo”, algo que el gobierno valora como si antes la Argentina no hubiera cosechado amigos en los mismos países que ahora lo palmean a Mauricio Macri. Aquellos eran otros amigos y para otras cosas; hoy estos amigos no están y los que vinieron quieren otras cosas. Pero lo más importante de la semana ocurrió por un canal paralelo al del viaje presidencial.
Fue en Madrid el lunes en la reunión de Jorge Faurie, sus colegas de los países del Mercosur, y la comisaria de Comercio de la Unión Europea Cecilia Malmström. De esa reunión el canciller volvió con la noticia de, como sea, la firma del acuerdo de libre comercio Mercosur-UE se hará antes de fin de año.
Las posiciones estaban parejas desde hace por lo menos tres años. Los países de la región ponían trabas al ingreso de manufacturas, y los países europeos, en particular Francia y algunos del bloque oriental, traba las importaciones de productos agrícolas. ¿Qué cambió? De este lado decayó la línea proteccionista que representaba el eje Kirchner-Dilma- Chávez. Del otro lado, el Brexit y el distanciamiento entre la UE y los Estados Unidos. Bajo la administración Obama, su país estuvo a punto de firmar un tratado de libre comercio con la UE. El advenimiento de Donald Trump, campeón del proteccionismo, entraron en un cono de sombra todos los acuerdos de libre comercio.

El turno de América

Europa reaccionó acelerando compromisos con otras regiones, como Oriente y América Latina. Primero firmaron un tratado con Japón, que ha creado el sistema de libre comercio más grande del mundo. A Faurie le hicieron saber en Madrid que ahora es el turno de América Latina y empieza todo con el Mercosur. Como señal de buena fe, la UE levantará el mes que viene las restricciones a las importaciones de biodiesel a ese continente. El principal comprador es España, que levantó la barrera cuando la Argentina estatizó las acciones de Repsol en YPF.
Cuando llegó Macri, el gobierno español autorizó esas importaciones que pueden llegar a más de U$S 500 millones, Pero la UE aportará ahora con el levantamiento de una barrera arancelaria del 14% a esas ventas que empezarán recién ahora a ser rentables para el país del bloque comunitario. Todo esto supo Macri antes de salir rumbo a Hamburgo; también cuando se entrevistó con Emmanuel Macron.

Sociales y modas

Antes de regresar, Macri festejó el 9 de julio en la cubierta de la fragata Libertad, que ahora se pasea por el mundo sin temor al cautiverio por deudas impagas, como le ocurrió en Ghana. También puede elegir itinerario, no como antes, que podía tocar sólo puertos de países tan morosos como la Argentina. Macri estuvo acompañado de su comitiva y del embajador en Alemania, Luis Krekler, que está infruyendo cada día más en las costumbres privadas de Angela Merkel. Le hizo descubrir el malbec, el dulce de leche y los alfajores cuando vino a la Argentina. Pidió ese vino en el almuerzo con los presidentes del G-20 y le llevó al Papa las delicias de manjar criollo.
Ahora los observadores le piden a él, que es un tigre de la elegancia – como diría el llorado Landrú – , que la inicie a la canciller alemana en la moda Awada. En el escenario del G-20 el outfit de Merkel evocaba el de las funcionarias de Alemania Oriental, que es donde se crió. Encima el pantalón estaba acodeonado por arrugas después de estar sentada varias horas y los fundillos caían de más sobre sus zapatos. No se quedó atrás el propio Macri, cuyos entornistas deberían darle una mano de plancha a los chupines que luce el presidente en estos actos.

Ese proyecto llamado Kirchner

En el capítulo de las globalidades no todo son mieles. El negocio de más volumen en materia de inversiones, la construcción de las represas Kirchner y Cepernic en Santa Cruz, siguen frenadas por la justicia y los chinos, que ponen la plata, han dado el ultimátum: o destraban la obra o se despiden del proyecto, que implica un negocio de más de U$S 4000 millones. Esa obra la frenó un amparo ante la Suprema Corte que presentó una liga de abogados ambientalistas. El tribunal mandó a que se aplique una ley de 1991, nunca usada hasta ahora, que dispone que el Congreso llame a una audiencia para discutir el impacto ambiental que implicará el emprendimiento. Eso ocurrirá el próximo 20 de julio y sigue una cuidada coreografía porque las partes quieren que la obra salga. Es una herencia de Cristina y el gobierno dedicó casi un año y medio a renegociar las condiciones. Se redujeron las turbinas de 11 a 8, se renegociaron contratos y se redujeron las inversiones que originalmente eran de más de U$S 7000 millones.
Esta semana el ministro Juan José Aranguren se reunirá con los jefes de bloques del Senado para explicar el objeto de esa audiencia, que es un estudio de impacto ambiental. La semana que viene los funcionarios del ministerio de Energía, los legisladores, los demandantes y todo aquel que crea que tiene que decir, podrán participar de las audiencias. Habrá hasta una pantalla para que participen vecinos de la Patagonia por videoconferencia. Se hace bajo presión, pero también hay temor en el gobierno de que se despierten otros demonios.
El socio local de los chinos es la firma Electroingeniería, ligada al anterior gobierno y mencionada en la trama de las coimas o propinas en Brasil. Un entuerto difícil este de ir a una audiencia que se verá por la TV a defender una obra que se llama Kirchner, y que hará una empresa empapada de kirchnerismo. Y todo eso en plena campaña electoral y al ritmo de los titulares que genera de manera insoportable la crisis del Lava Jato, que todavía está por llegar pero que ha producido ya heridos de diversa gravedad.

Lo que depara el día a día

Entre hoy y el jueves a las 24, cuando arranca la campaña electoral, el gobierno tiene que dejar definido el nuevo gabinete que actuará por lo menos hasta diciembre. Y si bien no hay muchas sorpresas, pero sí algunos forcejos de última hora. En el formato que ya se conoce el radicalismo conserva la cartera de Defensa y el ministerio del Plan Belgrano, y pierde Comunicaciones, como antes perdió ya la Cancillería. Julio Martínez deja Defensa a Oscar Aguad para ser candidato a senador por La Rioja. Aguad tiene previsto hablar con los funcionarios de esa cartera para definir quién sigue y quién se va. Uno de ellos, Walter Ceballos, volvió este fin de semana de la gira de prácticas del rompehielos Irízar que navegó, después de una década de reparaciones, entre Buenos Aires y Bahía Blanca. Hoy hablará con Aguad sobre el nuevo formato de su Secretaria de Logística y Coordinación de Emergencias.
En el Plan Belgrano, sale un radical tucumano, José Cano, y asume el correntino Carlos “Mono” Vignolo, hoy funcionario de Ricardo Colombi a quien hay que compensar por haberlo marginado de la fórmula a gobernador.
Si se miran los pronósticos electorales, cambian un radical perdedor por un radical con chance de ganar. Comunicaciones pasa al ministerio de Modernización con el rango de Secretaría. Pelea para seguir el conservador Héctor Huici, con lo cual el radicalismo pierde el control de una de las carteras más importantes del gabinete. También cede la secretaría de Asuntos Municipales de donde sale Aída Ayala (candidata a diputada por el Chaco) para dejársela a un peronista de Tucumán Domingo Amaya. También tiene pasado peronista el nuevo ministro de Educación Alejandro Finocchiaro. Viene de la universidad de La Matanza, lo acercó Mariano Nadorosky, lo recicló Esteban Bullrich, que ahora sale para ser candidato a senador por Buenos Aires. La decisión final de los nombres ocurrirá antes de la noche del jueves, cuando Macri se presente en la cena de camaradería de las Fuerzas Armadas, que precede a la campaña. Quedan para los días que restan hasta el final de las elecciones otros repartos, como el de las embajadas vacantes, que pueden servir para pagar o compensar acuerdos: Washington, París, Montevideo y alguna más. (…) Habrá que ver…
Fuente: ZuletaSinTecho. De: La UE castiga a Trump y acelera el acuerdo con el Mercosur.