El pasado 4 de julio, en horas de la noche, Raquel Maldonado resultó herida de una puñalada, a la altura del abdomen; la mujer de 26 años, que se encontraba con su pareja al momento del incidente, falleció mientras era operada de urgencia en las instalaciones del Hospital Subzonal “Andrés Ísola”, siendo el único sospechoso de haberla agredido, quien fuera su novio de cuatro meses, Maximiliano Larrabaster.
El sujeto de 22 años, primeramente, adujo que el “puntazo”, que luego se conocería fue realizado con un cuchillo doméstico, se lo había realizado ella misma, argumento que fue desestimado tras el resultado de la autopsia, llevada a cabo por el Cuerpo Médico Forense.
Durante la audiencia de control de detención y apertura de investigación, la jueza Patricia Reyes dispuso la prisión preventiva del joven por el término de cuatro meses, en tanto la Fiscalía lo imputó por el delito de “femicidio”, que prevé la pena de prisión perpetua, en caso de ser declarado culpable una vez que la causa sea elevada a juicio oral y público.
Durante los últimos días, distintos aspectos de la relación entre la víctima y el victimario tomaron estado público, además de algunos detalles inherentes a la noche en la que ocurrió el brutal ataque; Larrabaster, que había trasladado a Raquel hacia el nosocomio local, tras pasar por varias clínicas de la ciudad, quiso abandonar a su pareja, herida, en las inmediaciones del establecimiento, pero fue instado a quedarse por un individuo que ayudó a cargar a la víctima para que sea atendida, de urgencia, por los facultativos médicos.
Por otra parte, distintos testimonios han dado cuenta de que el vínculo entre ambos no estaba exento de violencia, y prueba de ello fueron las lesiones que, en vida, la joven de 26 años presentaba en su cuerpo, aunque no existieran denuncias previas por violencia doméstica.

La hora más oscura

Según precisó, en diálogo con El Diario, su hermano, Alfredo Maldonado, habían pasado cuatro meses desde que la pareja se encontraba conviviendo en un departamento de la zona sur de Puerto Madryn, sobre la calle Marcos A. Zar al 2200; el comportamiento obsesivo del ahora detenido Larrabaster habría hecho estragos en más de una ocasión, y según se conoció, Raquel tenía “prohibido” verse con sus amigas o participar de reuniones sociales; ello, bajo el “mandato” de quien fuera su pareja, aunque al momento no había sido “presentado en sociedad”.
“Raquel era la menor de todos los hermanos”, recordó su hermano, al tiempo que relató la fatídica noche en la que se enteró de que su hermana había sido gravemente herida: “Me llamó mi mamá, diciendo que había tenido una puñalada; hasta ahí, todo estaba encaminado desde el punto de vista que, aparentemente, había sido un accidente; yo vivo en Buenos Aires y, apenas me enteré, pasada una hora me vuelve a llamar mi madre para darme la noticia del fallecimiento de Raquel, algo en lo que nunca ‘caí’ hasta que llegué a Puerto Madryn”, contó.
En este sentido, agregó que “ahí me di cuenta del hecho y de ‘cómo fue’, por decirlo de algún modo; mucha gente me mandaba mensajes diciéndome que ella no se había suicidado, traté de obviar eso al principio, por una cuestión de poder despedirla sin bronca, sin odio, pero dentro de mí, palpitaba que esto no era así, porque soy el hermano y la conozco, sé cómo puede reaccionar, actuar, pero no de esta forma, y tampoco agrediendo a la otra persona”.

“Era muy impulsiva, le encantaba viajar”

“Tenía su carácter, pero nunca violento; era de decir las cosas de manera frontal, como a ella le parecía que eran, pero actuar de esta forma, de ninguna manera”, aclaró, recordando que Raquel “entró como cajera en una sucursal de La Anónima, hacía unos 7 años; pasó por distintos rubros dentro del supermercado, iba rotando y ella misma pedía salir de caja, para ir cambiando, y lo cierto es que le gustaba mucho el trabajo, nunca faltaba, iba los feriados inclusive”.
Entre los proyectos que Raquel tenía previstos, se encontraban un ansiado viaje a Brasil, a bordo de un crucero, y la compra de su primer vehículo: “Me llamó, una vez, diciendo que se quería ir a Brasil en un crucero, me invitó a ir pero justo estaba trabajando en un proyecto en Capital Federal, y le dije que no podía; siempre fue muy impulsiva a viajar, le encantaba; había ido a Bariloche, a Mendoza, sus vacaciones eran agarrar el bolso y salir”, sostuvo Alfredo, recordando la personalidad de su hermana.
Hacía cuatro meses que Maximiliano Larrabaster y Raquel Maldonado habían comenzado a convivir. “Encontraron un departamento y se fueron a vivir juntos; se los veía muy contentos, alegres, como una pareja que recién se estaba conociendo, yo los seguía a través de las redes sociales y se los veía de esa manera, como que estaban muy enamorados, pero el tiempo que se conocieron habrá sido unos tres meses”, comentó.

“Él era muy obsesivo con ella”

Consultado sobre la posibilidad de haber detectado, desde el seno familiar, indicios de violencia dentro de la pareja, mencionó que “ella tenía moretones en los brazos, había indicios como de que hubo forcejeos o que él la agarraba fuerte, pero ella negaba esto, diciendo que era en el trabajo (donde se había lastimado), y sus propios compañeros de trabajo me dijeron, en el velorio, que era imposible tener esos moretones, porque no se trabaja de una forma agresiva o drástica; como ella estaba en el sector de Panadería, tenía que solamente envasar productos, llevarlos a las góndolas, reponerlos y demás”.
En cuanto a la opinión de los amigos y allegados a Raquel, “ellas decían, siempre, que no la dejaban salir; la última vez, fue al cumpleaños de una amiga y ahí, por decirlo de alguna manera, ‘se terminó’ todo; ella había puesto en un estado de WhatsApp algo así como que había que ‘terminar y comenzar de nuevo’, tenía esas peleas pero nunca pensamos que iba a terminar de esta manera”.
“Para mí no eran celos, sino que él era muy obsesivo con ella, por la forma de ser que mi hermana tenía, de salir con sus amigas; ella siempre estuvo sola, siempre alquiló sola, se manejaba muy bien con las amigas, iba y venía todo el tiempo, y estar en esta situación de convivencia, él seguro se sentía obsesivo”, analizó Maldonado, añadiendo que “al estar en una situación de independencia y de igualdad, o superior a como él estaba, porque ella trabajaba 8 horas y acarreaba con los gastos de la casa, y al ser de esta manera, independiente como siempre lo fue, creo que ahí hubo un punto de encuentro y desencuentro en la pareja”.

“Nunca nos miró a los ojos”

Tanto Alfredo como la madre de Raquel asistieron a la primera audiencia, donde Larrabaster fue imputado de “femicidio”.
“Nunca nos miró a los ojos, nunca miró a la familia y para mí eso fue una falta de respeto; nunca hizo declaraciones de nada, lo vi muy ‘animal’, en ese sentido, porque si uno ama a alguien, levanta la vista, mira a los familiares, que en este caso habían pasado las fiestas con él y su familia, y por lo menos, si es inocente como él dice que es, no tiene nada que ocultar, más allá de que, seguramente, los abogados le dicen cómo actuar”.
Las pericias “dicen que sí”, en relación a la probable autoría de Larrabaster, precisó el hermano de Raquel, agregando que “todo indica que no fue autoinfringida la puñalada, y desde la Fiscalía contamos con el apoyo de psicólogas, que constantemente nos llaman para ver cómo estamos, además del abogado (por el querellante), cada vez que lo vamos a ver nos atiende enseguida, nos consulta cómo estamos y nos explica, ya que en muchos aspectos no sabemos cómo actuar, cómo sigue la causa, si él está detenido, cuánto tiempo llevaría la investigación y demás”.
Sobre el momento del ataque y las pruebas que se encuentran siendo analizadas, sostuvo que “ella lo había rasguñado a él, en el cuello; para mí, la forma en que (Larrabaster) lo hizo fue muy animal, es imposible lo que llevó a cabo”, opinó.

“Queremos que le den la pena máxima”

En otro orden, Alfredo Maldonado se refirió a la problemática que recae, de manera recurrente, sobre una extensa cantidad de parejas en la actualidad, que es la violencia de género, la cual arroja, cada semana, más víctimas a un lamentable escenario donde las políticas públicas de prevención parecieran haber perdido el norte: “El lunes miraba un caso que ocurrió en la ciudad de La Plata, donde actualmente vivo, y la verdad es que la sociedad está muy machista, está brotando de nuevo, porque esto no se veía, o por lo menos, no con este nivel de agresividad, además de que los medios lo están sacando más a relucir”, manifestó, remarcando que “creo que la única forma de erradicar esto es impartir Justicia, darle el máximo de la pena, que es lo que estamos pidiendo, como ejemplo; porque, en este escenario, siempre va a ser víctima la mujer, y muchos hombres, porque en algunos casos ‘llevan el pan’ a la casa, se creen dueños de las mujeres, de los hijos y demás, y la única forma de erradicar ese machismo es que haya Justicia, que se aplique la mayor pena, porque con el ejemplo se hace la sociedad; si se los deja libres o les dan el mínimo de pena, le estarían dando a entender a la sociedad que, a la Justicia, le da lo mismo”.
Por ello, “queremos concientizar al hombre, en este sentido, desde el hecho de no maltratar, no solo físicamente sino tampoco de manera verbal, algo que es concebido como algo cotidiano y natural, eso es violencia y queremos que Raquel sea un ejemplo, para que no haya más otra Raquel en el futuro”, concluyó el hermano de la víctima.