Por Ricardo Rouvier

La política es comunicación; y la comunicación es el espacio en que se despliega y resuelve la disputa de lenguajes, la lucha por el significado. Una lucha que adquiere diversas caras según los medios, ya que los formatos ponen límites y posibilidades a los enunciados o las imágenes. Mientras los dirigentes o los candidatos adoptan la réplica y contrarréplica dentro de los límites civilizatorios de la democracia, en las redes sociales se desatan los frenos inhibitorios y todo es un caos y un espacio que suscita dudas sobre la humanidad entera.

Las redes, la arena para la lucha

Los operadores de redes vs. otros operadores, convierten al espacio digital en un campo de Marte de inusitada agresividad y desmesura política. Lo que prevalece en las campañas, desde hace años, es la negatividad del otro, por encima de alguna propuesta o proyecto. La estrategia establece que Cambiemos y Unidad Ciudadana, luchen por destruirse mutuamente en la Provincia de Buenos Aires, que es el distrito definitorio. De ahí el intento de polarización demoledora. Desde la política, esto obliga a la reflexión, cuando uno pone tanta adversión sobre el otro, no queda otra que la eliminación del alter. Es decir, la energía política debería tener una resolución en algún momento, o se transmuta la confrontación en negociación o acuerdo, o muere simbólicamente alguno de los dos.
La contradicción entre neoliberalismo vs. populismo, o entre derecha e izquierda, tiene que tener alguna conclusión política. Como estamos en tiempos fríos de la historia, la lucha será simbólica y alcanzará poco o nada a los cuerpos de los ciudadanos. La falta de “fierros” no impidan que se esgriman las palabras como si fueran las armas del odio. La amenaza de los enunciados está por encima de “ponerle un freno a Macri”, o evitar la” vuelta al latrocinio público”.

La pelea que se dará

Los principales ejes conceptuales de la decisión del voto en estas PASO serán dos, según emergentes de los estudios cualitativos: por un lado las consecuencias del desmejoramiento de la situación socioeconómica comparado con el 2015, y por otro, la corrupción del gobierno anterior, lo que el oficialismo llama “la vuelta al pasado”. Por supuesto que esto corresponde a la primera minoría que no tiene su voto ya anclado y que define la elección bonaerense.
Los ejes determinan a cada contendiente principal y ordenan a las otras fuerzas políticas, de algún modo, subordinados a los mismos conceptos. La duplicación del blanco Cambiemos y el blanco Unidad Ciudadana se puede sintetizar en una frase de Massa: “ni gobierno de ricos, ni gobierno de corruptos”. A esta afirmación se le puede agregar Randazzo, con una leve morigeración de la segunda parte del enunciado por su participación en el gobierno de entonces.
No podemos anticipar cómo van a evolucionar estos ejes en el desarrollo de la campaña. Pero los estudios muestran cierto agotamiento del efecto de “corrupción” sobre el electorado y cierta tendencia a considerar la corrupción como “normal” dentro de la política.
El hecho de que caractericemos dos objetivos principales, no significa que en el desarrollo de una campaña puedan aparecer otros que adquieran protagonismo; como es el caso de la inseguridad, que define, muchas veces, la eficacia o ineficacia de los gobiernos frente a este problema que lidera las demandas de la opinión pública. Una acción continua y difundida de parte del gobierno, que provoque la idea de que hay un gobierno con capacidad punitiva, puede ayudar a mejorar los números en los sectores medios.

Polarizar cuesta menos

Cuando la comunicación es unidireccional (gobierno vs. kirchnerismo y viceversa) requiere menos recursos y exige menos esfuerzo del receptor, porque es uno solo el otro. En cambio, Randazzo y Massa tienen que apuntar a dos blancos a la vez. A pesar de sus esfuerzos y lanzamiento rutilante, Massa no ha logrado aún desplazar a CFK como jefe de oposición; y Randazzo recién está llegando a la carrera, partiendo con pocos votos. El ex Ministro de Interior y Transporte, no podrá desligarse tan fácilmente de su pasado para abocarse a apuntar a Macri. En cambio CFK no le subirá el precio a Randazzo ocupándose de él.
Si analizamos los días previos al cierre de listas, y los transcurridos, tenemos lo siguiente: en primer lugar sobresalen dos fuerzas sobre el resto: el oficialismo, y la expresidenta como la principal opositora. Y en segundo lugar, se destaca el activismo y creatividad de CFK, en comparación a Cambiemos. Es decir, que podemos decir dentro de la competencia comunicativa que Cristina ha tomado la delantera.

Pasos adelante

La vitalidad que caracterizó a la primera candidata a Senadora por Unidad Ciudadana, en estas semanas, contrarresta respecto al gobierno, cada vez más callado frente a la evolución de la economía. (…) Por supuesto que al universo comunicacional han llegado las operaciones que se montan sobre encuestas que muestran una fotografía que se convierten, para los operadores, en finales anunciados. En realidad, lo serio, lo profesional en investigación social, sería advertir sobre la imposibilidad actual de hacer proyecciones estadísticas definitivas, habiendo tiempo por delante y poca diferencia entre las principales fuerzas.
En la actualidad, el prestigio de las encuestas en el mundo no pasa por un buen momento, lo que obliga a aplicar el conocimiento para saber por qué se producen los desvíos entre la opinión pública y la recolección de la opinión. Hay que investigar la investigación, por eso hay que enfatizar la prudencia y no dejar que la kermese se instale en la oficina.
Es verdad que el periodismo tiene otro lenguaje y otros tiempos. La necesidad de primicia enfatiza el congelamiento del dato y se confunde la instantaneidad, con la película. Pero, los tiempos de la investigación son otros y deben ser considerados.
Volviendo a la disputa comunicacional: el oficialismo necesita convencer de su capacidad de gobierno, de su saber en la resolución de problemas, desplazando la responsabilidad hacia atrás, hacia el gobierno anterior, y exponiendo una amenaza futura del restauracionismo k. La oposición kirchnerista , por otro lado, apuntará a subrayar los efectos de la recesión en la comprobación de sus efectos. De este modo, la campaña será un largo testimonial y una manifestación de la necesidad de frenar este naufragio que representaría la gestión del gobierno actual. El énfasis emotivo de la campaña de Cristina fidelizará más el voto que ya tiene. El problema es el que aún no tiene, aunque el que posee la pone en una posición interesante para alcanzar los primeros lugares. Ya sabemos, hay premio si se entra primero o segundo, el tercero es un derrotado, que a su vez puede ser despojado por el voto útil en octubre.
El gran desafío de comunicación de la Unidad Ciudadana es disolver el techo que tiene para poder crecer por encima de los valores actuales. No parece que durante estos meses la situación judicial de CFK empeore debido, seguramente, a cierta posición dominante en el Poder Judicial en sintonía con el escenario político. El nuevo perfil de la ex presidenta marcado en el acto de Arsenal, mostraba un costado salvacionista en un marco despojado de dirigentes y liberado de confrontación.
El discurso, más corto que en otras oportunidades, se volcó hacia lo local y se mostró conciliadora en relación a los eventuales opositores. Tuvo, recordando su estilo, dos referencias irónicas hacia Vidal y hacia Randazzo, pero nada más. Su final testimonial fue impactante, y marcó seguramente el estilo de lo que vendrá. Proyectará la imagen de quién “castiga”, “pone un freno” “hace justicia” al gobierno de Macri. Por otro lado, hay una tendencia, aún no concretada, al asfixio de Massa, y ahora también de Randazzo, por la presión de los polos. (…)
La situación más compleja la tienen el binomio Massa/Stolbizer y Randazzo/Casamiquela. Ellos, como hemos dicho, deben apuntar a dos blancos a la vez. Esto requiere de más recursos y de más inteligencia en la elaboración de la campaña. El 1País, y Cumplir quieren desalojar a Cristina como jefa de oposición. No parece que esto pueda lograrse, por lo menos, hasta que el escrutinio de las PASO no haya terminado. La constante será el uso de los espacios en los medios tradicionales, gratuitos o no, que serán usados intensamente, con un estilo claramente adversativo en la línea de la negatividad global sobre el otro. Habrá que ver…
Fuente: R.Rouvier & Asociados; LPO.