En este año electoral, las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) serán un simple formalismo: casi ninguna fuerza política celebrará elecciones y sus candidatos a legisladores nacionales se medirán directamente en la compulsa general de octubre. Aún así, el Estado está obligado a cumplir con la ley y, por tal razón, destinará 2800 millones de pesos para todo el despliegue electoral del 13 de agosto próximo, según confirmó el Ministerio del interior que dirige Rogelio Frigerio.
Por eso afirma el impecable columnista político, Ignacio Zuleta* que “Casi nadie defiende ya las PASO, un sistema que pergeñó la dirigencia desde el año 1999 con variantes diversas, fue ley en 2009 y ha regulado las elecciones en los tres turnos siguientes.
En la reforma que presentó el año pasado el gobierno hubo una primera versión que las abolía. Las mantuvo en la versión final en un intento de lograr alguna adhesión del peronismo, pero ni eso bastó. Quedó para otro momento, que parece ser éste. Jorge Landau, que fue uno de los informantes del proyecto del Ejecutivo en el Congreso en 2009, decía ya entonces que era una norma que debía revisarse después de su aplicación para saber si había cumplido su objetivo.
Este tipo de normas, como las discriminaciones positivas (cupos por sexo, minorías) tienen que ser leyes con plazo de revisión. Las del cupo nunca se revisaron ni se les puso un límite en el tiempo para evaluar su conveniencia. El cupo femenino quedó para siempre. Lo defiende el prestigio de la consigna de defender a la minoría de las mujeres, discriminada por todos los costados, pese a que en la Argentina aporta los talentos más altos de la actividad política. La tendría que complementar una norma anti-nepotismo, que impidiese que fuera el festival de hijos y amantes.
Por lo que adelantó Marcos Peña durante la semana, se viene una profundización de la reforma del sistema electoral que se llevará puesta no sólo a la boleta de papel sino a las PASO. Si esto ocurre, los partidos y la sociedad que intenta representarse a través de esas organizaciones recuperarán la facultad de elegir candidatos a su aire.
Esto siempre fue así hasta 2009, porque las PASO estatizaron las internas para elegir candidatos. Ésa es la perversidad mayor de esa norma, que además es ineficaz y cara, como muchos de los servicios públicos que presta el Estado”.

Para el PRO, cuestión de guita

Según el especialista “A la nonata reforma con boleta electrónica que intentó imponer Cambiemos en 2016, se suma un segundo proyecto de financiamiento de las campañas, que viene haciendo discutir el ministerio del Interior con los apoderados de los partidos. Se pregunta uno para qué lo hacen, cuando es quimérico que se trate en esta legislatura, que está intervenida por la pelea electoral. La única explicación que hay es que en ese proyecto se autoriza el aporte de empresas a las campañas electorales, algo hoy vedado por el código respectivo. Si avanza, intercepta los reproches que le hace la justicia electoral al Pro por aplicar fondos recibidos para el sostenimiento partidario, que pueden ser de empresas, a las campañas electorales. Esto pone en observación un sistema que los peritos judiciales creen que es un atajo para saltarse la prohibición de que empresas financien campañas, y que podría generar sanciones penales. Pero si el nuevo régimen avanza y se vota, los responsables podrán refugiarse en la ley más benigna.
El peronismo no está mejor, porque el financiamiento de sus campañas también está observado por la justicia, ya que aparecen aportantes de campañas que no tienen ni un mísero monotributo para justificar el origen de los fondos aportados. Ese partido también espera que en algún momento baje desde el Congreso el bálsamo mágico de la ley más benigna”.

Las falacias cristinistas

Según Zuleta “La política también aportará elementos para una reforma porque la extravagancia de Cristina de Kirchner de ir por fuera de su partido, arrastrando al presidente del PJ bonaerense y al vicepresidente del PJ nacional, Fernando Espinoza y Daniel Scioli, respectivamente, pone a examen las convicciones del peronismo respecto de las elecciones. Ese partido estuvo a la cabeza de las reglamentaciones electorales de los últimos 20 años, sostenidas en verdades provisorias y falaces.
Cristina hoy se presenta: 1) sin partido; 2) sin fondos de campaña, salvo los que les dan a las organizaciones que debutan en política, porque los que sacó el PJ en 2015 se los lleva Randazzo; 3) sin los avisos, salvo el magro segundaje de los debutantes. Si a ella le va mal, estos prejuicios quedarán confirmados. Si le va bien, o más o menos, caerán esos preconceptos que justificaron reformas peronistas a las leyes electorales y también la ley de medios audiovisuales, que se basó en la falacia manipulatoria, seguramente para encubrir una guerra comercial”.

Prejuicios y algo más

Repasemos esos prejuicios que sostienen el andamiaje electoral hoy propone el experto:
.”Que, en elecciones, billetera mata galán. Es decir, que el dinero determina el resultado electoral, por eso se impusieron límites a los aportes privados.
Se consagró la idea de que el sistema político en su integridad debe ser pagado por el Estado. Es un prejuicio, porque si eso fuera así en todos los casos, el FrePaSo no le hubiera ganado al peronismo las elecciones de 1997 en Buenos Aires y ni la Alianza las presidenciales de 1999. El triunfo en las legislativas de Graciela Fernández Meijide sobre Chiche Duhalde fue una confrontación en la que el galán le ganó a la billetera.
Ni qué decir de 2015, cuando Mauricio Macri, peleado como hasta hoy con todo el empresariado, le ganó a Daniel Scioli, que llevó a su cena de cierre de campaña en Parque Norte al padrón completo de los deep pockets que jaleaban a Cristina en los actos del Salón Blanco.
.Que los medios le hacen la cabeza a la gente y dirigen el voto. Por eso se impuso en la reglamentación electoral la prohibición para que los partidos paguen espacios en los medios audiovisuales. Es tanto un prejuicio, que la ley no incluye a la prensa gráfica – cuya escasa influencia está todavía por probarse – ni al teléfono y toda su gama internética – tuits, facebooks y demás redes. Es un disparate argumental que esconde intereses comerciales que se basan sobre lo que la semiología llama la “falacia manipulatoria”.
.Que las estructuras partidarias son imprescindibles para ganar una elección. La crisis de los partidos es algo que viene de lejos. Desde siempre, si uno mira a la historia institucional de los 100 años de vigencia de la ley Sáenz Peña: Yrigoyen no terminó su mandato, tampoco Castillo, ni Perón, ni Frondizi, ni Illia, ni Alfonsín, ni De la Rúa ni Duhalde. En esa centuria dominada por gobiernos militares y autoritarios (como el peronismo) era quimérico que se construyesen partidos sólidos. En la reforma de 1994 se incluyó en la Constitución la figura de los partidos políticos. No sirvió para revitalizarlos, como ninguna de las reformas que siguieron. El fantasioso art. 38° de la norma “Garantiza a los partidos políticos su organización y funcionamiento democráticos, la representación de las minorías, y competencia para la postulación de candidatos a cargos públicos electivos.” Fue incluida por los convencionales sin que estuviera prevista en el Núcleo de Coincidencias Básicas que articuló esa reforma. Sirva otra copa”.

Ficciones peronistas

Conmueve la vocación de personajes como Mario Ishii o José Ottavis para competir en las PASO del PJ de Buenos Aires, advierte Zuleta. “Exhiben un empeño institucional que no han mostrado en su pasado como funcionarios o legisladores. Pueden terminar siendo el emblema del final del extravagante sistema de las PASO, que ya no tiene quién lo defienda. Esta semana echarán el resto ante la justicia porque la junta electoral les negó legalidad a las presentaciones que hicieron. Por ahora sólo tiene habilitación a ir a las urnas el 14 de agosto la lista que encabeza Florencio Randazzo. Las perplejidades a que llama este proceso en el peronismo dan para un relato de ficción.
El año pasado las tribus del PJ de ese distrito diagnosticaron en la Comisión de Acción Política que todo el problema eran los apoderados. Anotaron un total de 14, cuando antes sólo había dos, Jorge Landau y Eduardo de Pedro.
Resultó otra fantasía, porque las dos listas en que se divide el peronismo tienen la misma referencia en cuanto al apoderado. La tira de Cristina de Kirchner fue presentada por una asistente de Landau, Patricia García Blanco, y el hermano de Wado de Pedro, Juan Ignacio Ustarroz.
Landau no puede aparecer porque es apoderado del PJ, pero esa lista cristinista va por afuera del PJ, aunque debió usar al equipo del partido al que repudia. Tampoco aparece Landau en la presentación de Randazzo, pese a que va por adentro. Pero al apoderado “Lalo” Di Rocco lo acompaña, otro asistente de Landau. Todos, por línea privada, terminan consultándolo al ex diputado de Escobar. Y rueguen a Dios que no se le pierda el Ipad a Landau, porque ahí está toda la ciencia electoral que necesitan las dos facciones. Y también de otros partidos que lo consultan de manera informal”. Así las cosas con el folclore electoral, habrá que ver qué pasa en las urnas de medio tiempo y en el depreciado sistema de representaciones.
Fuente: *ZuletaSinTecho