Son prácticamente invisibles, pero contienen un código oculto; y su presencia en un documento filtrado de la NSA, la agencia de espionaje de Estados Unidos, ha despertado especulaciones sobre su uso para investigaciones de inteligencia


El 3 de junio varios agentes del Buró Federal de Investigaciones de EE.UU. (FBI, por sus siglas en inglés) irrumpieron en la casa de la contratista del gobierno Reality Leigh Winner en Augusta, Georgia. Habían estado los dos últimos días investigando un documento confidencial secreto que, supuestamente, fue filtrado a la prensa.
Para poder localizar a Winner, los agentes dijeron que analizaron cuidadosamente copias del documento proporcionado al sitio web The Intercept, observando pliegues que sugerían que habían sido impresas y “trasladadas a mano a un lugar seguro”.

Efectivamente, en una declaración jurada, el FBI dijo que Winner admitió haber impreso el informe de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés) y haberlo enviado a The Intercept. Poco después, se publicó una historia sobre la filtración y se hicieron públicos los cargos contra Winner.

Fue entonces cuando los expertos comenzaron a analizar el documento más en profundidad, pues ya estaba disponible en internet. Y descubrieron algo muy interesante: puntos amarillos en un patrón rectangular que se repetían a lo largo de la página. Eran prácticamente invisibles para el ojo humano. pero formaban un mensaje cifrado.

Los investigadores encontraron estos extraños puntos amarillos ocultos en las hojas del documento. La posición de los puntos revela la hora y la fecha de la impresión y el número de serie del dispositivo que se usó.

Tras varios análisis rápidos, descubrieron que los puntos parecían revelar la fecha y día exacto en el que las páginas habían sido impresas: las 6:20 de la mañana del 9 de mayo de 2017 (al menos, esa era la hora en el reloj interno de la impresora en ese momento).

Los puntos también revelaban el número de serie del dispositivo.

Mensajes ocultos

Esos “micropuntos” son bien conocidos por los investigadores de seguridad y por los defensores de las libertades civiles. Muchas impresoras de color los agregan a los documentos sin que la gente ni siquiera sepa de su existencia.

En este caso, el FBI no dijo públicamente que usó esos micropuntos para ayudar a identificar a la sospechosa y, cuando la BBC le contactó, no quiso hacer comentarios. El Departamento de Justicia de Estados Unidos, que publicó la noticia de los cargos que presentaron contra Winner, tampoco quiso explicar nada más.

Y en un comunicado, The Intercept dijo lo siguiente: “Winner enfrenta acusaciones que no han sido probadas”. “Lo mismo se aplica a las afirmaciones del FBI sobre cómo llegó a arrestar a Winner”.

Pero la presencia de micropuntos en un documento tan importante ha despertado gran interés.
Existen diferentes modelos que agregan puntos de rastreo cada vez que imprimimos documentos.”Si se hace zoom sobre el documento, resultan bastante obvios”, dice Ted Han, del servicio de almacenamiento de documentos en la nube Document Cloud. “Es interesante y relevante que eso esté ahí”.

El investigador de asuntos de seguridad Rob Graham publicó un artículo en su blog explicando cómo identificar y descifrar esos puntos. En base a su posición cuando se dibujan con una cuadrícula, denotan horas, minutos, fechas y números específicos. Varios expertos en seguridad que descifraron los puntos llegaron a esa misma conclusión.

Los micropuntos existen desde hace muchos años. La Electronic Frontier Foundation (EFF), una organización sin ánimo de lucro con sede en San Francisco, EE.UU., tiene una lista de impresoras en color que se sabe que los utilizan (y una herramienta para poder descifrar los códigos).

Sin embargo, los micropuntos tienen más usos, además de ser útiles para el espionaje, le dice a la BBC Tim Bennett, un analista de datos y consultor de software que también estudió el documento. “La gente puede usarlos para buscar falsificaciones. Si obtienen un documento y alguien dice que es de 2005, los micropuntos pueden revelar si en realidad fue impreso unos meses o después.