“La campaña todavía no arranca. Va a ser corta y basada en la gestión. Nada de sobreactuación. Tenemos que seguir mostrando resultados. La campaña empieza el 14 de julio”. La máxima de Marcos Peña después del afiebrado cierre de candidaturas del sábado por la noche replicó en los smartphones de toda la dirigencia de Cambiemos. El primer síntoma de la estrategia se advertirá, por omisión, esta semana: Esteban Bullrich y Gladys González no tienen agenda de candidatos ni actos proselitistas en común.
Cristina de Kirchner, principal adversaria de la Casa Rosada en las próximas elecciones, quemó el sábado por la noche su principal activo político: la incógnita. Al confirmar su candidatura a senadora junto a Jorge Taiana, disipó el humo que cubría su futuro político y mantenía al PJ bonaerense, y a la Casa Rosada, en vilo. Ahora el peronismo le cedió la centralidad política a Mauricio Macri. El Presidente se enfrenta a tres vertientes del pan peronismo que sólo están unidas por haber designado a Macri como su adversario directo.

Cristina cede la centralidad

La centralidad política que adquiere Macri y le cede Cristina será administrada por el oficialismo de manera gradual. Por eso, Peña, y Jaime Durán Barba, diseñaron una campaña “extra small”. La omnipresencia del Presidente y María Eugenia Vidal se reflejó en el cónclave Cristina-Florencio Randazzo en Recoleta el viernes por la noche. Ambos identificaron a Macri como su enemigo político y acordaron un pacto de no agresión para enfocar las críticas de campaña sobre la gestión económica-social del jefe de Estado y la gobernadora de Buenos Aires.
Ayer al mediodía el Presidente iba a aparecer por primera vez desde el cierre de candidaturas, pero canceló su acto por el trágico accidente en Mendoza que cobró más de una decena de muertos. Iba a presentar los datos del Estudio de Consumo de Sustancias, pero la mala noticia se apoderó de la coyuntura y de la agenda de debate de la gente, asi que se postergó lo demás.

Dos escenarios para Macri

A diferencia de Cristina, dice Ambito Financiero que Macri cuenta con dos escenarios favorables de cara a las legislativas de octubre. El ideal es imponerse en las PASO del 13 de agosto y traccionar para adelante. El otro escenario, de mínima, es salir segundo en la primaria y convertir la general de octubre en una segunda vuelta legislativa para polarizar con la ex presidente y capturar al votante huérfano de Sergio Massa, tal cual ocurrió en 2015.
Para eso, el Gobierno nacional planteará la campaña en términos extremos: Cambiemos o la vuelta al pasado. Tanto Cristina como Randazzo y Massa vienen del mismo tronco kirchnerista y, en ese, sentido, la cabeza de Medusa del pan peronismo cristalizada en esta triple candidatura le allana el discurso a la Casa Rosada.
El inicio, anestesiado, de la campaña marcará el cambio de época. Macri debutará en las urnas como oficialista y buscará lograr su primer triunfo como coalición gobernante. Con ese objetivo se enfrentará a su fantasma. A su herencia política. En el Gobierno nacional ayer celebraban que se haya cristalizado el escenario electoral ideal con el peronismo bonaerense fracturado en tres y con esquirlas que todavía no permiten visibilizar las heridas reales en el PJ.

Los temas que primarán

El Gobierno aspiraba a llegar a las elecciones de medio término con una economía en una velocidad más elevada y con la inflación bajo control. Sin embargo, pese al optimismo oficial por algunos indicadores que ya en la mitad del año muestran cierta recuperación en la actividad económica, eso no se traduce en un aumento del consumo. De alguna manera eso evidencia por un lado la pérdida de poder adquisitivo y por el otro la cautela de los ciudadanos a la espera de que aclare el panorama económico.
Así las cosas, en el oficialismo consideran que lo que se pone en juego en las elecciones es la “confirmación” del cambio que la gente eligió en el balotaje 22 de noviembre de 2015 o la vuelta al pasado. Si el triunfo quede del lado de Cambiemos el Gobierno tendrá la ratificación de que la gente está dispuesta al “sacrificio”, pero si la victoria es de Cristina de Kirchner se corre el riesgo de abrir la incertidumbre sobre la continuidad de la reforma que lleva adelante Mauricio Macri.

Esperanzados con los carpetazos

El cronograma electoral establece que el 13 de agosto se realizarán las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias y el 22 de octubre las elecciones generales. En el Gobierno creen que hay tiempo suficiente para que las causas judiciales que pesan sobre Cristina y su acólito de funcionarios vayan horadando la imagen de la expresidenta, que hoy por hoy aparece al tope en varios sondeos de intención de voto.
Pasados más de 18 meses de la segunda vuelta electoral que depositó a Cambiemos en la Casa Rosada, el escenario vuelve a parecerse al de 2015. En las semanas previas a las elecciones, el por entonces candidato del FpV, Daniel Scioli se empeñaba en llevar la discusión hacia los ejes económicos, pero Macri evitaba el convite y hacía foco en la corrupción K.
Los nombres elegidos por unos y otros son los que confirman el mensaje que cada espacio llevará a los electores en los frenéticos meses que se avecinan.
En el caso de Cambiemos, Esteban Bullrich será el primer candidato a senador nacional por la provincia de Buenos Aires. Lo acompañará Gladys González, quien pese a un perfil angelical mostró coraje como interventora del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU), para revelar lo que ella misma consideró como un sistema de administración “fraudulento” por parte del sindicalista Omar “Caballo” Suárez, quien lideró el gremio desde 1992, y que ahora está preso.
En el caso de la lista de diputados nacionales por la provincia de Buenos Aires, la designación de Graciela Ocaña también parece signar el rumbo de la estrategia electoral de Cambiemos. Ocaña fue ministra de Salud de la propia Cristina de Kirchner entre el 10 de diciembre de 2007 y el 29 de junio de 2009, cuando renunció en medio de sus denuncias sobre le existencia de una mafia de medicamentos falsificados. Desde ese momento, se convirtió en una abandera de la lucha contra la corrupción y actualmente impulsa varias causas que tienen a exfuncionarios K en la mira.

El voto del bolsillo

En la otra vereda, con la elección de la economista Fernanda Vallejos como cabeza de la lista de diputados nacionales por Unidad Ciudadana, Cristina deja en claro que el foco estará puesto en la marcha de la economía y en lo que desde el cristinismo consideran un “plan neoliberal” destinado a favorecer a los sectores concentrados de la economía.
La expresidenta y ahora candidata a senadora por la provincia de Buenos Aires apuesta a representar en el discurso de campaña los problemas que enfrenta el ciudadano de a pie, algo que quedó plasmado en la nueva estética de la liturgia que mostró CFK en el acto del 20 de junio en la cancha de Arsenal, en donde hizo subir al escenario a personas con diversos inconvenientes para que cuenten sus padecimientos al resto.
En la lista, también está representado el sindicalismo con tres dirigentes entre los diez primeros lugares, con la intención de mostrar la “amplitud” de lista, confiaron fuentes de Unidad Ciudadana.
Convencidos que para después de las elecciones el Gobierno prepara un ajuste “brutal”, en Unidad Ciudadana aspiran a transmitir a los ciudadanos la necesidad de sumar legisladores que luego conformen un bloque en el Congreso que sirva para “ponerle límites” al gobierno de Mauricio Macri, tal como lo dijo Cristina en el acto de Sarandí.
Economía-Corrupción, las caras de la moneda electoral que ya se ponen en juego. El gran interrogante es de fondo, si finalmente la gente se convence de ratificar el cambio o si cree que llegó el momento de hacer un giro en el rumbo económico. Algo que más allá de la campaña se develará recién el 22 de octubre a la medianoche. Habrá que ver…
Fuentes: Ámbito Financiero, NA, DyN.