El Gobierno colocó ayer 2750 millones de deuda de dólares en un bono a 100 años que pagará un cupón del 7,125 por ciento anual pero que, por precio de corte, salió con un rendimiento inicial del 7,9%, según informó el Ministerio de Finanzas, que recién esta misma mañana había anunciado la emisión. Con esta tasa de interés, el bono se convertirá en la operación financiera más rentable para los grandes fondos de inversión internacional. “El gobierno de Macri ya emitió deuda por casi 100 mil millones de dólares en casi veinte meses de gestión, superando el ritmo de endeudamiento de la dictadura militar”, advirtió el columnista de Página/12, Alfredo Zaiat
“La cuenta oficial de Twitter del Ministerio de la Deuda, que en el organigrama oficial figura como de Finanzas, informó que `Argentina anuncia una emisión de bonos en dólares a 100 años de plazo´. Si esta operación forma parte de la estrategia de marketing permanente de la Segunda Alianza, en este caso para mostrar que existe confianza del mercado financiero internacional en el futuro del país porque gobierna una fuerza de derecha, el costo de ese aviso de campaña es fenomenal. La tasa de interés es altísima, el plazo es extensísimo y la moneda de emisión del bono no es la propia. El gobierno de Macri no sólo ha colocado deuda por casi 100 mil millones de dólares en casi veinte meses de gestión, iniciando el tercer gran ciclo de endeudamiento argentino a un ritmo más veloz que el anterior que comenzó con la dictadura militar de 1976, sino que vino a ratificar que la deuda será eterna”.

Mal negocio para nosotros

Si se confirmara la tasa de interés que podría escalar al 8,25 por ciento anual que deberá pagar Argentina en cada año de los próximo cien, el ministro Luis Caputo, ex Deutsche Bank y JP Morgan, concretará la operación financiera más rentable para… los grandes fondos de inversión internacional. Es una tasa ruinosa para el país, al comprometer las finanzas nacionales a pagar intereses muy altos en un plazo ultralargo. Otro país latinoamericano que colocó deuda a 100 años fue México, consiguiendo una tasa de 5,75 por ciento anual. En Europa varios países han emitido ese tipo de títulos a tasas que no superan el 3 por ciento anual. Francia, Bélgica, Irlanda, Suiza e Italia han salido al mercado financiero con bonos a 50 y 100 años. Irlanda y Bélgica se han comprometido a pagar una tasa de 2,35 por ciento anual en papeles a 100 años. Caputo acuerda con los bancos una tasa muy lejos de esos parámetros.
Los demandantes privilegiados de esos bonos son fondos de pensión que buscan elevadas rentabilidades por plazos larguísimos. Es un negocio diseñado para esos administradores del dinero de trabajadores esperanzados de obtener una jubilación decente en la etapa laboral pasiva. La dimensión del negocio es tan rentable para los financistas –no para Argentina- que según operadores de la city, luego de difundirse la noticia, en apenas una hora, se habrían generado órdenes de compra por más de 3.000 millones de dólares. Los bancos encargados de colocar la deuda eterna argentina son el Citi, HSBC, Santander y Nomura.

Experiencia traumática

El gobierno de Macri había asegurado que una rápida solución al conflicto con los fondos buitre derivaría en la apertura del mercado de capitales y una baja sustancial de la tasa de interés. Sólo se verificó lo primero, que era lo único que le interesaba a los financistas. Argentina sigue pagando una tasa muy alta en comparación con otros países latinoamericanos, la misma situación previa a la capitulación a los pies de los fondos buitre en el tribunal del juez Thomas Griesa.
El festival de deuda desatado por la alianza Cambiemos deberá ser revisado a futuro, no sólo por la emisión de un bono a un plazo ultralargo eludiendo la opinión del Congreso como exige la Constitución Nacional, sino por haber pactado tasas de interés muy onerosas que limitarán la soberanía y condicionarán los escasos márgenes de autonomía de la política económica. El gobierno de Macri no durará 100 años pero ya está dejando su herencia ruinosa para el país: la deuda eterna, dice Zaiat.

Economistas alertados

Varios economistas criticaron rápidamente la sorpresiva decisión del Minsiterio de Finanza de colocar deuda pública a 100 años de plazo por USD 2.750 millones; y apuntaron a los condicionamientos que provocará la tasa de interés pagada, además de la mala señal que significa no mostrar predisposición para bajar el gasto público.
La lista de críticos la inició el ex secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, quien calificó a la operación de una “desubicación importante” ya que, cuando se emite deuda, dijo, “lo que siempre hay que tener presente es qué cosa estás haciendo en política económica. Así, si te lo valoran, la tasa va bajando”. “Cuándo estuvimos con (el ex ministro de Economía, Roberto) Lavagna, al principio nos mataban con la tasa pero después la fuimos bajando”, señaló Nielsen en diálogo con DyN. El economista evaluó que “es como que han tirado la toalla en un aspecto muy importante: no van a poder bajar la tasa en el futuro. Es lo que están diciendo con la acción que han tomado”.
Desde diferentes lugares del espectro ideológico político y profesional, los críticos marcaron que costará “más bajar la tasa”, hablaron de que está “cargando la mochila hacia el futuro” o bien calcularon que se necesitarán “diez generaciones para pagar” esta deuda y hasta le pidieron al Gobierno “más explicaciones”.
Quien se diferenció de las posiciones más duras fue el ex secretario de Finanzas, Miguel Kiguel, quien sostuvo que la colocación “fue parte de un objetivo de avanzar en el programa financiero” y explicó la movida desde un ángulo técnico: “como el dólar se movió menos de lo proyectado, se necesitaban más fondos y la operación de hoy fue una forma de cerrarlo”, agregó.
Por el contrario, su colega Agustín Monteverde consideró que “la tasa parece baja en relación a nuestro pasado reciente pero es extraordinariamente alta. Estamos endeudándonos a una tasa alta y a 100 años”, criticó. “Los hechos muestran que se decidió no bajar el gasto”, enfatizó y, “por lo tanto, esto no despeja ninguna necesidad de financiamiento, si no lo que hace es cargar más la mochila hacia el futuro”. Consideró que “seguramente hay dos formas de ver (la colocación) y para los operadores financieros -la Argentina colocó deuda a mayor plazo y despejó las necesidades financieras-. Pero para mí no es así”.
“Desde una óptica financiera, económica y política esto es endeudarse en forma perpetua. Es pasar cuatro generaciones para delante el sacrificio que no se quiere hacer ahora”, añadió Monteverde. Y sostuvo que “el haber recuperado acceso a los mercados de deuda, no fue una bendición sino maldición, ya que permite seguir siendo tan irresponsables como siempre”.
Por su parte, el economista kirchnerista Agustín D-Atellis fue directo: “Es una locura. Dijeron que cerraban con los holdouts y que la idea era bajar las tasas y ahora fijan a 100 años una tasa del orden de 8,5 por ciento”.
Desde otra óptica, el ex viceministro de Economía, Carlos Rodríguez, hoy director de la Universidad del CEMA, publicó una serie de tuits en los que criticó la medida y reclamó que se ofrezcan explicaciones sobre la operación: “El país les ruega -no más deuda- y ellos toman a 100 años sin explicar” /strong>. Además se pronunció a favor de que “vuelen las protestas” por la colocación.
En similar sentido se expresó el economista José Luis Espert, quien en su cuenta oficial sostuvo que “a qué plazo y tasa nos prestan, me tiene sin cuidado. Me preocupa que no aprendamos que en 60 años tuvimos 56 de déficit con cuatro crisis homéricas”.
Por su parte, el ex ministro de Economía y diputado nacional del kirchnerismo, Axel Kicillof, criticó la emisión antes de que se concretara: “Así no se puede seguir. El gobierno de Macri se dispone a colocar deuda por un siglo. Sí, í100 años! Deuda que se va a pagar por 10 generaciones”, escribió por Twitter.
Axerl Kicillof reaccionó con una ironía: “Macri piensa emitir a una tasa que nos va a hacer pagar hasta 8 veces el capital que nos prestan, según las agencias de noticias. Dicen que no hay mal que dure 100 años. La pesada herencia del macrismo parece que sí”, parafraseó.
Fuentes: DyN, MF, Página/12, Infobae.