Afirman que el presidente Mauricio Macri ya tiene en sus manos el primer borrador de lo que será el proyecto más discutido del Congreso pos elecciones: la reforma tributaria. El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, se lo presentó el jueves pasado, en una reunión de la que participó el jefe de gabinete, Marcos Peña, y sus vicejefes, Mario Quintana, y Gustavo Lopetegui. Se trata de un compilado de 200 páginas que contiene algunas reducciones de impuestos, pero también crea otros tributos, de forma tal de que el resultado sea neutro. Comenzará a discutirse luego de las elecciones y se aplicará en etapas para cumplir con las metas de déficit fiscal previstas hasta 2019.

Las Provincias deberán adecuarse

Al mismo tiempo, el Gobierno avanzará esta semana con las provincias en la negociación para diseñar un proyecto de Ley de Responsabilidad Fiscal que inste a las jurisdicciones a mantener las cuentas saludables y, en ese contexto, idear mecanismos para que pueda reemplazarse Ingresos Brutos por otro tributo que grave los fines.
El viernes se reúne en Resistencia, Chaco, el Consejo Federal de Impuestos (CFI) donde podría haber algunos lineamientos en este sentido. Participarán representantes de todas las provincias y por Economía, asistirá el secretario de Hacienda, Rodrigo Pena. Esta iniciativa será enviada al Congreso junto con el proyecto de Presupuesto 2018.
Todavía no hay una negociación entre todas las jurisdicciones para discutir cómo reemplazar este tributo, y fuentes de algunas provincias anticipan una dura pelea, ya que se trata de la principal fuente de recaudación. Por lo pronto, los equipos económicos de los gobiernos porteño y bonaerense ya comenzaron a evaluar posibilidad para instaurar un sistema impositivo pro inversión, dijeron fuentes de la Ciudad. A diferencia de la decisión de rebajar ingresos brutos para los créditos hipotecarios, la posibilidad de dar de baja directamente el tributo para todas las actividades no podría aplicarse unilateralmente ni en algunas jurisdicciones. Debería ser aplicado por todas las provincias.
Además, en el caso de Ingresos Brutos existe la dificultad de las denominadas “aduanas internas”, que hace que varias provincias cobren una tasa diferencial si la empresa está radicada en otra jurisdicción (5% en lugar de 3%). De hecho, existen varias cautelares por este tema en la Justicia, aunque la Corte aún no se expidió sobre la cuestión de fondo.

Top secret

Los detalles del borrador de la reforma están guardados bajo siete llaves. Trascendió que será neutra -por el alto déficit fiscal- y que apuntará a simplificar la estructura impositiva. Una de las claves será el impuesto al Cheque, considerado sumamente distorsivo por el Gobierno pero mediante el cual recauda casi el 7% del PBI, en 2016, ingresaron al fisco por este gravamen $ 131.700 millones. El Gobierno propondría una reducción gradual mediante la posibilidad de tomarlo a cuenta del pago de otros impuestos, como ya rige para las pymes.
Un dato no menor es que este gravamen vence a fin de año, por lo que si la reforma plantea cambios a partir de 2019, deberán prorrogarlo tal cual rige hoy o negociar con las provincias modificaciones. Actualmente, sólo se coparticipa el 30% del impuesto.

Pro y contras

La reforma también incluirá la rebaja de las cargas patronales para fomentar al blanqueo de los trabajadores y el impulso a crear nuevo empleo.
“Tenemos un compromiso de ir convergiendo gradualmente al equilibrio fiscal y tenemos que ser muy prudentes. Creemos que a partir de octubre se van a crear 6 o 7 meses de ventana como para poder avanzar en una agenda”, manifestó el diputado oficialista y titular de la Comisión de Presupuesto y Hacienda, Luciano Laspina, en el marco de la tercera edición del Financial Summit organizado por el diario La Nación en el Museo de Arte Latinoamericano. El legislador agregó que “dependerá del resultado de las elecciones”.

Y el IVA en veremos

Por otro lado, ya se hicieron sentir las contrapropuestas electorales. La carga impositiva elevada que tiene Argentina es, sin dudas, uno de los temas más comentados en casi todos los ámbitos, sobre todo en los núcleos empresarios. En paralelo, y haciéndole una bajada a la realidad al tema, el Frente Renovador puso el asunto de bajar el IVA a los alimentos como una bandera de campaña de cara a octubre. Ante escenario, el Gobierno Nacional se ha plantado como un espectador de los hechos mientras termina de elaborar el proyecto propio de reforma tributaria que se aprobará en 2018.
Una de las particularidades que tendría el nuevo borrador que ya manejaría Macri, es que, en el marco de la revisión integral que se trabajó, habría en sintonía con esto, un punto específico que considera una corrección del IVA.
El tándem Sergio Massa-Margarita Stolbizer ideó hace unos meses un programa de reducción de ese impuesto al consumo direccionado a 11 productos de la canasta básica. Lo volvió a presentar en público recientemente, incluso mostrando un esquema de marcas que concentran precios, un gesto que no cayó bien sobre todo entre los productores de alimentos. Por su parte, el del Gobierno es menos específico, y busca moderar el impacto del IVA de una manera más general. “Tenemos mucha demanda de bajar los impuestos y tenemos que balancear la reducción de la carga impositiva con la producción del déficit, y vamos trabajando en ambos déficits”, contó Dujovne en una entrevista con diario El Cronista, dando la pauta de un esquema amplio de cambios. Y agregó que “el año pasado la Argentina bajó la presión impositiva casi dos puntos del PBI, casi cuando eliminó las retenciones a las exportaciones, sin eso el déficit de este año sería de 2,5, y no de 4,2”. Ese punto en particular es el que le cuestionan las fuerzas opositoras, el haber reducido impuestos al agro y a la minería mientras se aumentaron tarifas y la inflación siguió golpeando fuerte el bolsillo.
La reforma de impuestos empezó con una presión fuerte de algunos sectores corporativos que le hicieron llegar al Gobierno sugerencias de modificaciones a Ingresos Brutos y otros tributos. Y que le pidieron al oficialismo que haga un esfuerzo no sólo por morigerar los impuestos nacionales, sino también los que imponen provincia de Buenos Aires y los municipios. Desde el lado de los industriales, el más activo en esas gestiones fue el titular de la cámara alimenticia Copal, Daniel Funes de Rioja. Tenía el visto bueno de la Unión Industrial Argentina (UIA) para avanzar en ese sentido.
Pero, a decir verdad, hay unanimidad de pymes y grandes empresas respecto a la influencia de la carga tributaria, sobre todo en momentos donde la actividad minorista continúa con una contracción fuerte y están en riesgo puestos de trabajo.

La iniciativa de Massa y Stolbizer, al igual que la del Gobierno, dependen de los tiempos políticos del Congreso Nacional. Ninguna de las dos iniciativas puede salir sin acompañamiento opositor, pero hay diferencias. Hace unos meses, en una charla informal, el presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, reconoció que la elección de tratar ese proyecto en 2018 no es caprichosa: luego de octubre, Cambiemos espera tener una conformación Parlamentaria y de alianzas que le permita algo más de margen para aprobar la reforma tributaria. Hoy, sólo con votos propios, no podría conseguirlo. En Economía lo ven diferente. Aseguran que el problema no son los votos sino la posición de la oposición sobre el tema, a meses de que se defina una elección. “En 2018 nos va a acompañar la oposición”, afirman que especulan.
Para el Frente Renovador, que pretenden tratar el tema este año, es casi una misión imposible. No tiene votos propios y algunos aliados, como otrora podrían ser los partidos de izquierda o una parte del filo kirchnerismo. En paralelo, en el Gobierno creen que el equipo económico de Massa que conduce Marco Lavagna tiene mal hechos los números de cómo cubrir el dinero que se quita por la baja del IVA a los alimentos.
La quita de impuestos ha sido, en los últimos años, casi un slogan de campaña para casi todos los partidos que alguna vez fueron oposición. Sin ir más lejos, en el massismo recuerdan la promesa de Macri de reducir a cero el Impuesto a las Ganancias, una idea que lanzó en 2014 y que no se terminó cristalizando una vez consumado el ascenso al poder. En este contexto, el IVA parece intocable: es un impuesto regresivo, que alcanza a todos los sectores por igual, y es un tributo que le ha permitido a AFIP recaudar en grande cuando el consumo mantenía nivele interesantes. Asimismo, a las empresas tampoco les inquieta en demasía ese tema, por lo cual tiene un poder de lobby escaso, que depende de la voluntad política más que de una cuestión de necesidad. Habrá que ver….
Fuentes: Cronista, LetraP, NA, propias