Los españoles son los europeos más adeptos a la aplicación que se fundó hace solo ocho años pero sin la que parece que es difícil estar
Las últimas caídas de la red ponen en evidencia el uso masivo que la ‘app’ tiene en el día a día de millones de personas


Parece que Whatsapp ha estado en la vida de sus mil millones de usuarios desde siempre, pero la realidad es que hasta 2009 esta aplicación no existía y hasta un par de años más tarde no se popularizó su uso de forma masiva, sobre todo en España. Antes de esa fecha, la forma de comunicarse por móvil era con SMS a 15 céntimos de euro cada uno o mediante llamadas perdidas (los famosos ‘toques’).
Aunque su uso es más bien reciente, en días como este miércoles cuando la red de Whatsapp sufrió una caída a nivel mundial, es cuando se conoce realmente el alcance de esta aplicación y, en muchos casos, la necesidad que supone para la comunicación entre millones de personas. Según datos del CIS, el 90,8% de los usuarios de móviles tiene instalada la ‘app’ y casi la mitad de ellos (42,3%) asegura que lo usa “continuamente”.

Y entre los millones de seguidores de la aplicación, España es uno de los países más adepto, sobre todo si tenemos en cuenta las fronteras europeas, donde se sitúa en primera posición según el Eurobarómetro. Tan común es su uso que hasta la Fundéu (Fundación del Español Urgente) ha aceptado la llegada del verbo ‘wasapear’ y el sustantivo ‘wasap’ como sinónimo a los mensajes que se envían y reciben desde la ‘app’.

Uso continuo en el día a día

Whatsapp se ha convertido en un fenómeno social y tecnológico que ha revolucionado la forma de comunicarse. Pero sus funciones no solo se basan en la comunicación entre amigos y familiares. Las aplicaciones de Whatsapp llegan a tocar las redes del trabajo, del colegio de los hijos y hasta son la vía para que los medios de comunicación sirvan de noticias a sus lectores, los restaurantes confirmen las reservas con sus comensales o los servicios de emergencia o los ayuntamientos comuniquen los incidentes o agenda del día a la ciudadanía.

No es que Whatsapp haya nacido de la nada, sino que es una evolución de lo que ya había con funciones más prácticas. La tecnología no para de evolucionar y desde la invención del teléfono en 1871, las comunicaciones no han dejado de aumentar. Con la llegada de los móviles comerciales en 1983 apareció el SMS y con la de los ‘smartphones’ en 1994 una ristra de aplicaciones para mandar mensajes a amigos y familiares gracias a internet. Sin embargo, Whatsapp fue la que se hizo con la mayoría de los usuarios, y aun hoy supera en gran medida a sus mayores competidores: Facebook Messenger y Telegram.

Los usos de la aplicación van mucho más allá de los mensajes entre amigos. La mayoría de las personas con hijos en edad escolar sabrá lo que significa el grupo de ‘padres’, con sus ventajas e inconvenientes a partes iguales, similar a los grupos con jefes y compañeros de trabajo que impiden desconectar del horario laboral como se hacía hace unos años.

Pero no solo los grupos de Whatsapp son los responsables de que muchos vivan pegados al móvil. Medios de comunicación, administraciones públicas e incluso servicios de emergencia utilizan la famosa aplicación para comunicar a quien se suscriba a ello las últimas novedades.