Comodoro Rivadavia terminó devastada. En tres días llovió el promedio de un año entero. Las calles se agrietaron y se formaron canales de varios metros de profundidad y varias cuadras de longitud. La tierra se tragó muchas casas. Y otras quedaron al borde del abismo. Es la ciudad más afectada de la Argentina, aunque no la única golpeada por el clima. En Lamadrid, un pequeño pueblo tucumano, el río Marapa se desbordó y sus 4.000 habitantes debieron ser evacuados. El agua se lleva todo. Contamina y deja sin luz ni agua potable a los pobladores.
La reconstrucción de algunas áreas llevará años.
Hasta hace unas semanas, Mar del Plata continuaba anegada. Pero las inclemencias climáticas golpean a todo el continente. Desde enero, el llamado Niño Costero azota a Perú y Ecuador, afecta a seiscientas mil personas, destruye rutas, provoca aludes y hasta desprendimientos montañosos: hasta 600 mm de agua por semana. Una entrevista a Alieto Aldo Guadagni, quien escribió junto a Miguel Ángel Cuervo, el libro “El cambio climático” permite profundizar en esta situación del planeta.
Es que el fenómeno del aumento en las precipitaciones en nuestro país no es un hecho aislado: está enmarcado en un problema global que requiere de manos a la obra de manera urgente.
Debe haber una política de Estado previsora

Datos que fueron anticipando

“En 2009 y 2010, en la Pampa Húmeda tuvimos una gran sequía. Y hoy está inundada. Entonces, ¿qué tenemos que hacer? Debemos pensar cómo armar reservorios para contener esa agua y que, en el momento que falte, poder usarla para riego. Como si fuera una cuenta bancaria en la que vas ahorrando. Hoy en el mundo hay muchas ideas de manejo de recursos hídricos. Holanda es el ejemplo de eso. Todo el tema ambiental tiene que ver con una política de Estado, porque supera el período de un gobierno. Tenés que tomar decisiones consensuadas, pensadas a 20 años. Tenemos 2 roles. Votamos y tenemos que exigir que quienes nos gobiernan tomen las medidas necesarias para evitar estos desastres. Por otro lado, cada vez que compramos un producto estamos votando. La comida puede estar bien o mal producida, en condiciones que respeten o no el medio ambiente. Desde allí podemos empezar a cuidarlo”,

El libro que advierte lo que viene

El prólogo de “El cambio climático” comienza con una advertencia: “Las evidencias actuales son abrumadoramente concluyentes: nuestra Tierra se está calentando y las amenazas son múltiples y bien claras.” Si bien hasta hace algunos años, ciertas corrientes dentro de la ciencia cuestionaban la idea del calentamiento global como consecuencia de la acción humana, hoy eso está fuera de discusión.
“Desde el punto de vista científico, el quinto informe del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático concluyó que el cambio climático es resultado de la acción humana, y requiere una urgente respuesta por parte de la comunidad internacional para evitar que las temperaturas globales aumenten este siglo, en promedio, más de 2 ºC por encima de los niveles preindustriales”, explica el libro.
Lo que está en juego es demasiado, como para ignorar esta situación: “El mundo ve cómo se va derritiendo la capa de hielo del Polo Norte, así como sucede con una mayoría de los glaciares montañosos en todos los continentes; importantes masas de hielo en Groenlandia y en el oeste de la Antártida están desapareciendo, todo lo cual puede provocar un aumento del nivel de los mares que haga desaparecer muchas ciudadaes costeras. El calentamiento global está modificando las corrientes y los vientos oceánicos que operan en la Tierra desde hace miles de años”, explica el libro. No hay que esperar muchos años para ver los efectos de esto: incontables lugares han sufrido modificaciones en los volúmenes de lluvia y olas de calor más frecuentes y severas como el caso de Comodoro o la Meseta Chubutense.

Miami en peligro

Una de las ciudades que está en riesgo es nada más y nada menos que Miami, en Estados Unidos. A su alcalde, Tomás Pedro Regalado, le preguntaron durante el foro Las ciudades de América Latina -organizado por el diario español El País en Ciudad de Buenos Aires-, si el mar se puede comer a Miami. “Ese es un reto que no se puede descartar ni a corto plazo -respondió Regalado-. Los que hablan del cambio climático y del levantamiento del mar en vistas a 50, 100 años, en Miami está siendo una realidad. Tenemos 14 millas (N. de la R.: 22,5 Km) de costa construidas con rascacielos, barrios residenciales en la costa, donde estamos experimentando episodio de inundaciones que son reales.”
El Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) convocados por las Naciones Unidas, sostienen que el mundo está experimentando “cambios en la extensión temporal y la severidad de fenómenos estacionales; que cambian las variedades de plantas en los parques y jardines, así como las clases de aves y su parición.”

Qué está sucediendo

Según la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, son 3 los hechos básicos atribuibles al cambio climático, derivado del calentamiento global: “Por un lado, la concentración de gases de efecto invernadero (GEI) en la atmósfera de la Tierra, que aumenta la temperatura media del planeta; por otro lado, el continuo aumento de la emisión de GEI, fruto del crecimiento de la población, la creciente producción de bienes y servicios y los patrones de consumo de la sociedad y, finalmente, el hecho que el GEI de mayor peso, el dióxido de carbono (CO2), no disminuye la intensidad de sus emisiones, al ser generado por la quema de combustibles fósiles, aún en continuo aumento por la creciente utilización del carbón, el petróleo y el gas”, explica el libro.

El turno a la Argentina

Argentina, por supuesto, no está exenta de estos fenómenos; “el calentamiento global impacta sobre la deforestación y la biodiversidad en el noroeste; en los caudales de los principales ríos de la Cuenca del Plata, generando inundaciones en las costas de los ríos Uruguay y Paraná; afecta negativamente la producción agrícola; tiene efectos nocivos sobre la salud humana (por ejemplo, la incidencia del dengue) y modifica el comportamiento de animales y plantas”, explican los autores.
Las modificaciones climáticas registradas en la mayor parte del territorio del país en las últimas 4 décadas se han traducido en:

1. Aumento de las precipitaciones medias anuales, especialmente en el noreste y en la zona oeste que rodea a la región húmeda del territorio.
2. Aumento de la frecuencia de las precipitaciones extremas en gran parte del este y el centro del país.
3. Aumento de la temperatura en la zona cordillerana de la Patagonia y Cuyo, unido a un retroceso de glaciares.
4. Aumento del caudal de los ríos y frecuencia de las inundaciones en todo el país, excepto en San Juan, Mendoza, Comahue y el norte de la Patagonia.
5. Disminución de caudales de los ríos de origen cordillerano en San Juan, Mendoza y Comahue.
En mayo de 2016, el Banco Mundial presentó el informe “Argentina: análisis ambiental del país”, en el cual se sostiene que el deterioro ambiental le cuesta a nuestro país el 8% del PBI. Entre 2001 y 2014, Argentina perdió más del 12% de sus zonas forestales, lo que equivale a perder un bosque del tamaño de un campo de fútbol cada minuto, explican los autores. Durante ese mismo período, en la provincia de Santiago del Estero se dieron los mayores niveles de desmonte en el mundo. Casi toda la deforestación (93%) ocurrió en el norte de Argentina. El mayor desastre natural que amenaza a Argentina son las inundaciones, que representan el 60% de los desastres naturales y el 95% de los daños económicos.

Esto va a seguir empeorando

Las proyecciones dicen que hasta 2039, las temperaturas aumentarán un promedio de entre 0,5 y 1ºC y para 2090, se proyecta que las temperaturas en el norte de Argentina suban un promedio de 4ºC, en tanto en el sur el aumento será de solo 1,1ºC.
“El gasto público ambiental en la Argentina es bajo con una tendencia a la suba. El gasto del gobierno nacional en gestión ambiental representa alrededor del 1,7% del gasto público total, y alrededor del 0,4% del PBI. A modo de comparación, una estimación conservadora coloca al costo de la degradación ambiental en un 8,11% del PBI”, explican Guadagni y Cuervo en el libro.
“Las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) han aumentado en forma constante en la Argentina, y el sector energético se ha convertido en el principal contribuyente individual. Los recientes niveles de subsidios a los precios de la energía ayudaron a los elevados niveles de emisiones de GEI y a la degradación ambiental.”
Por otro lado, “el uso de hidrocarburos es dominante en la matriz energética primaria del país, cubriendo el 84% del total entre gas natural y petróleo”, afirman.

Opinión calificada

-¿Cuáles pensás que son las medidas más urgentes que debería tomar Argentina para avanzar en esta agenda?
AG:-Hay mucho que progresar en cambiar la matriz energética, tanto por el lado de la oferta como por el lado de la demanda. Por el lado de la oferta, es positiva la expansion de las (energías) renovables nuevas, pero a mi juicio habria que iumpulsar aún más las renovables tradicionales como la hidroeléctrica. Y por el lado de la demanda, aún hay mucho que hacer para mejorar la conservación y la eficiencia energética, reduciendo el consumo de energía por unidad de producto. Por ejemplo, nuevos códigos de edificación, nuevas tecnologías industriales, nuevos modos de transporte. Ahí se están haciendo cosas con mayor o menor velocidad. Donde menos progresos hay, es en la parte de códigos de edificación. Me parece que los gobiernos provinciales y municipales no le están prestando la atención que esto merece. Esto sería, premiar a los edificios verdes -que reducen el consumo de energía-, incentivar la construcción de este tipo de edificios. En muchas ciudades europeas, no se puede hacer un edificio nuevo si no se tiene el etiquetado verde. Lo difícil es que la defensa del medioambiente es un bien global, difuso, y muchas veces se encuentra con intereses sectoriales precisos que tienen peso político y que traban, desalientan o no le prestan atención a estas cuestiones. Por ejemplo, habría que rever la industria automotriz: ¿Por qué los coches argentinos consumen mucho más combustible que los coches europeos por kilómetro recorrido? Porque las regulaciones técnicas son distintas. Hay países que están avanzando, como el caso de Chile y Brasil, pero Argentina no con la intensidad que correspondería.

Junto con el triunfo de Donald Trump en Estados Unidos, avanza un movimiento que afirma que el calentamiento global es un invento de la izquierda y desecha cualquier estimación científica sobre el tema. ¿Es este el mayor desafío para trabajar globalmente para detener el calentamiento global?
AG:-Esa afirmación no es ninguna amenaza porque es disparatada y no tiene sustento: es al borde de lo ridículo. Pero lo que sí es importante es el tema de Trump. ¿Por qué es importante Trump? Estados Unidos no es el primer contaminador mundial, hoy el primer contaminador mundial es China, que emite el 28% de las emisiones totales. Le sigue Estados Unidos con el 16%, la Unión Europea con 10%, y la India con 6%. Pero como queda claro que Trump a este tema no le va a dar importancia, no va a impulsar los compromisos para reducir las emisiones, entonces la pregunta es, ¿qué van a hacer China y la India, que juntos tienen el tercio de las emisiones del mundo (34%), si USA -que es la potencia con uno de los niveles de vida más elevados del mundo- no se suma al esfuerzo global? ¿Cuál es la viabilidad política en países inmensos adonde la mayoría de la población es pobre, como la India? El gran riesgo es el contagio: como este es un tema global, si uno de los grandes contaminadores globales se retira del esfuerzo global, al resto le es muy difícil cubrir la parte del otro. Trump acaba de desmantelar la Agencia de Protección Ambiental, liquidó al 25% del personal y redujo el presupuesto en un 35%. Él fue bien claro, no sorprende a nadie, él no cree en eso.

-¿Existe hoy, dentro de la ciencia, alguna corriente que cuestione la teoría del calentamiento global (por causas humanas), como en algún momento había?
AG:-No, las que había estaban financiadas por los petroleros y la industria del carbón. El tema termina, a mi juicio, hace 2 años, con la declaración conjunta de la National Academy of Science de Estados Unidos y la Royal Society del Reino Unido, donde claramente dicen que este fenómeno es un fenómeno humano. Pudo haber existido hace 1 millón de años, fuera de la decisión humana, pero eso es irrelevante. El fenómeno es humano y es hijo de la revolución industrial. Porque el hombre, hasta la revolución industrial, no había utilizado masivamente ni el carbón ni el petróleo ni el gas, ni había avanzado con la deforestación de los grandes bosques. Hoy la temperatura mundial es 1,20 ºC arriba del nivel previo a la revolución industrial. El límite crítico son 2 ºC de aumento. La otra cosa importante que ocurrió, después de que hayamos hecho el libro, es que la NASA sacó un informe en febrero de este año que advierte que la superficie del hielo en la Antártida y en el Ártico, con respecto al nivel prevaleciente a fines del siglo pasado, entre 1980 y el 2000, hoy se perdieron 2 millones de kilómetros cuadrados, lo que equivale a México entero. Todos los comunicados afirman que esto es una consecuencia del incremento de la temperatura. Y la otra cosa que a la prensa argentina le pasó desapercibida, son las declaraciones del alcalde de Miami, Tomás Pedro Regalado, que anduvo por aquí la semana pasada. Preguntado sobre si Miami estaba en riesgo -la pregunta fue si el mar se podía comer a Miami-, respondió que este es un reto que no se puede descartar ni a corto plazo. En Miami tenemos 22 kilómetros de costa, construidos con rascacielos, barrios residenciales en la costa, adonde estamos experimentando episodios de inundaciones que son reales.

-Existe la propuesta de aplicar un impuesto global a la emisión de dióxido de carbono, ¿pensás que podría ser aplicada en el corto o mediano plazo?
AG:-Toda la academia económica del mundo está a favor de eso, así como las Naciones Unidas, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional. Es la forma más eficaz porque mata 2 pájaros de un tiro: desalienta la contaminación y al mismo tiempo genera recursos financieros que son muy importantes para apoyar a los países pobres a cambiar la matriz.

(Fuente: Pablo Canziani, investigador del Conicet, Urgente24)