Los días próximos, la Provincia va a bajar línea a los Municipios de Chubut con mucha más firmeza. Es que como viene la ejecución presupuestaria, que fue un tema que abordó el gobernador Mario Das Neves la semana que cerró, los números no cierran. No es la única provincia del país que está en esta situación. La diferencia es que Das Neves no quiere tener que suplicar a Nación por asistencia, y tener que ceder más recursos naturales, que es la movida cantada que se avecina.
La relación entre el empleo estatal y las finanzas públicas en las provincias quedó clarificada en la emergencia en que entró Santa Cruz. Es que con la única excepción de la ciudad de Buenos Aires, ningún distrito logra cubrir con recursos tributarios propios el gasto que les demanda el pago de los sueldos a los empleados estatales. Si se incluyen en el cálculo los ingresos que reciben de la Nación derivados de la coparticipación de impuestos nacionales, la situación es menos crítica, aunque la proporción entre gasto en personal y recursos totales excede el 50% en la mitad de los distritos.

Estructura insostenibles

Un informe de la consultora Economía y Regiones (E&R) analizó caso por caso. El resultado es que sólo lo logra la ciudad autónoma de Buenos Aires, que usa sólo parte de sus ingresos propios para pagar salarios, aunque esa parte es alta: el 72%. En el otro extremo, Formosa necesitaría multiplicar por siete (771%) su recaudación para cumplir a fin de mes con los sueldos de los empleados provinciales. En condición similar están La Rioja, Jujuy, Catamarca y Chaco.
Cuando se incorporan los fondos de la coparticipación, las provincias gastan, en promedio, el 55,9% de sus ingresos totales en solventar el empleo público, llegando al extremo de Tierra del Fuego, donde el 67% del ingreso total se va en pagar salarios públicos.
En el otro extremo, San Luis sólo usa un 31,8% del ingreso total para pagar salarios y tiene un margen más amplio para aplicarlo a inversiones, por ejemplo, en obras públicas.
“El peso del gasto en personal de las provincias es alto”, dice Federico Cuba, analista fiscal de Economía y Regiones (E&R). “Se fue incrementando en los últimos años hasta duplicarse en términos del PBI en los últimos ocho años”, agrega. Las provincias del NOA y el NEA “tienen una carga de empleo público bastante alta, lo mismo que Santa Cruz. Allí el gasto en personal tiende a ser mayor”. En 2016, la Patagonia y el NEA fueron las regiones con mayores caídas interanuales en los puestos de trabajo privados registrados, lo que llevó a esas provincias a tratar de compensar la caída con empleo público.

Trabajo en el Estado

Al cuarto trimestre de 2016, los empleados públicos totales en el país llegaron a 3.490.056. Un 21,2% corresponde al personal del sector público nacional; los empleados provinciales aportan el 65,8%, y los municipales, el 12,9%. Según el último informe del Ministerio de Trabajo llamado “Seguimiento del empleo público nacional, provincial y municipal”, las provincias y los municipios no dejan de sumar empleados en los distintos niveles del Estado. Las primeras sumaron 27.000 puestos en 2016, y los municipios, casi 11.000. El empleo público a nivel nacional cayó un 0,2%.
Pero además, según la cartera laboral, aún no están claros los números del empleo público provincial y municipal en su totalidad. Falta información de algunos organismos públicos provinciales, principalmente en Santa Cruz. Por otro lado, de los 2236 municipios que existen en el país sólo 131 informan cuántos empleados tienen.
“Los ratios que se ven en las provincias, en los municipios tienden a ser más altos, sobre todo en aquellos que tienen menos actividad económica. Ellos destinan alrededor del 60% de sus ingresos en gastos de personal. Crece más rápido el empleo municipal que el nacional y el provincial. En los últimos años, esta situación se va agravando”, dice Cuba.

Gasto creciente

Ya un informe de septiembre de 2014, que se puede leer en la página web del Ministerio de Hacienda (ex Economía), explica que, después de la crisis económica y social de 2001-2002, el gasto público del conjunto de las provincias y la CABA se incrementó sostenidamente en términos del PBI, pasando de representar el equivalente al 9,8% en 2004 a un 13,5% en 2012. Durante este período el gasto en personal representó, en promedio, la mitad del gasto público provincial.
Pero no paró ahí, y según los datos de Fausto Spotorno, director del Centro de Estudios Económicos de Orlando J. Ferreres & Asociados, hoy el gasto en salarios públicos llega al 14% del PBI, pero en realidad si se suma el 17% del gasto en seguridad social, el 3% de intereses de la deuda, 10% en subsidios y otros gastos, se llega al 46% del PBI. “Se trata de un nivel de gasto muy por encima del promedio de los años 90, que era del 25% del PBI, teniendo en cuenta todos los factores que lo conforman (salarios públicos, seguridad social, etc.)”, dice Spotorno. “De 2002 a 2006 subió el gasto público al 26% del PBI; a 2011 trepó al 36%, para llegar a fines de 2015 a un 47%.”
El economista considera que no debería superar el 30% del PBI, pero “solamente con salarios y jubilaciones ya llegamos a ese porcentaje”.
Excederse en el gasto puede implicar, entre otras cosas, la necesidad de subir impuestos, que ya son demasiado altos en términos internacionales, con su consecuencia sobre el empleo privado registrado. “Hay que tender hacia la baja de impuestos al empleo para que haya una reactivación en este sentido”, concluye Spotorno.

Santa Cruz, la provincia más beneficiada

En medio de una crisis económica e institucional, Santa Cruz se convirtió en el centro del debate sobre cómo se distribuyen los fondos discrecionales de la Nación a las provincias. Según un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), en el que se analizan los fondos distribuidos entre 2003 y 2007, la provincia recibió un 525% más de recursos discrecionales que el promedio de las provincias. La segunda fue La Rioja. Santa Cruz recibió el doble que la anterior. Si se toma el período 2003/2015, la provincia que hoy conduce Alicia Kirchner también aparece como la más beneficiada. “En ese número mayor de años, Santa Cruz recibió un 220% más de recursos no automáticos por habitante que el promedio de jurisdicciones”, señaló el estudio del Iaraf.

Fuentes: IERAL, IARAF, CIPPEC, LN, propias