“Imagina que amaneces con la sensación de que fuiste duramente apaleada. La noche la pasaste en vela. Te levantas entumida, con intenso dolor en todo el cuerpo; empiezas el día agotada y aturdida. El dolor difuso y el cansancio persisten durante toda la jornada. Ahora imagina que esto te ocurre todos los días, todas las noches, todos los meses”, afirmó una paciente que padece dicha condición médica, al referirse a su rutina diaria.
Considerada como una enfermedad desde 1992 por la OMS, requiere de un diagnóstico criterioso y de un abordaje interdisciplinario. Se trata de un cuadro muy doloroso y vinculado a la depresión.
Esta condición debilitante y que produce cansancio, dolor y rigidez en el cuerpo, no fue reconocida como enfermedad por la Organización Mundial de la Salud hasta el año 1992. Aunque afecta entre un 2 y un 4 por ciento de la población mundial, sigue siendo una gran desconocida. Es por esa razón que el 12 de mayo, fecha en que se conmemora el Día Internacional de la Fibromialgia, se convierte en una ocasión importante para crear conciencia acerca de ella y brindar información que ayude a reconocerla y entenderla.

Dolor crónico y fatiga

La fibromialgia es una enfermedad reumática muy compleja, caracterizada principalmente por dos síntomas. En primer lugar, dolor crónico musculoesquelético generalizado y cansancio o fatiga, que no disminuye con el descanso. Es la segunda enfermedad reumática más común detrás de la osteoartritis.
Los resultados de las investigaciones indican con bastante consenso que su origen es neurológico, y que el dolor resultaría de desequilibrios neuroquímicos a nivel del sistema nervioso central. La serotonina es un neurotransmisor central que juega un papel muy importante en el humor, ansiedad, sueño, dolor, conducta alimentaria, sexual y un control hormonal hipotalamico. Esta además regula las funciones neuroendócrinas y las funciones cognitivas. Los bajos niveles de serotonina en la persona con fibromialgia explican en parte el porqué de los dolores y los problemas para dormir. La serotonina regula los ciclos de sueño y vigilia, el estrés y la temperatura corporal.

Qué es la “fibroniebla”

La fibromialgia implica otros síntomas como son el insomnio, la rigidez matutina, las parestesias (sensación de quemadura o pinchazos en brazos, manos piernas y pies), cefaleas, síndrome de intestino irritable, presencia de ansiedad, depresión, problemas de concentración y problemas para tener un pensamiento claro (fibroniebla= agotamiento mental; dificultad para concentrarse en tareas simples y una pérdida total de energía.
El aislamiento y la depresión pueden comenzar a afectar a alguien que sufre de fibromialgia, debido a que ha tenido que cancelar los planes con sus seres queridos, o perderse fiestas de cumpleaños y cenas, porque simplemente ya no se sienten con ánimos para salir de su casa.
Las personas que viven con fibromialgia son todavía capaces de trabajar fuera de su casa, pero a menudo están sujetos a una gran cantidad de estrés. El estado de su salud puede causar ansiedad; alguien que sufre de fibromialgia, a menudo no tiene el mismo nivel de rendimiento que tenía cuando estaba libre de la condición. Los síntomas de la fibromialgia fluctuarán. Habrá días buenos y malos.
Si al leer esta pequeña síntesis, el lector se sintió identificado con la mayoría de los síntomas, debería recurrir a un médico, generalmente son los reumatólogos los que la diagnostican; siempre pensando que no es fácil el reconocimiento de la enfermedad ya que no se evidencia en exámenes de sangre, por lo que deberá prepararse para una serie de visitas a distintos especialistas hasta llegar al diagnóstico y tratamiento.

El tratamiento es prolongado

No existe una cura definitiva y su tratamiento es un evento a largo plazo. La FDA (Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos) ha aprobado tres medicamentos para el tratamiento de la fibromialgia. Entre ellos existen dos fármacos antidepresivos: la duloxetina y el milnacipran; y un anticonvulsivante: la pregabalina, que bloquea la hiperactividad de las células nerviosas que transmiten el dolor. Puede ser necesaria la prescripción conjunta de estos fármacos para lograr el éxito terapéutico.
No existen remedios mágicos y que, según la persona que sufre fibriomialgia, se pueden prescribir analgésicos simples, como el paracetamol, o relajantes musculares.
“Los corticoides y los antiinflamatorios no esteroidales no sirven para aliviar la fibromialgia, puesto que no es una patología inflamatoria. En algunos casos es posible también prescribir algunos anticonvulsivantes que actúan como analgésicos más fuertes o de acción central. Estos comenzaron a utilizarse hace algunos años, con un resultado positivo para el 60 0 65 por ciento de los pacientes. En algunos casos se requiere ayuda psicológica o psiquiátrica, y a menudo el paciente debe tomar antidepresivos, que se usan principalmente por su efecto sobre el umbral del dolor y no se prescriben necesariamente para una depresión”, afirman los profesionales, agregando que “las personas con fibromialgia no necesariamente son depresivas. Sin embargo, es habitual que estén insatisfechas con algún aspecto de su vida, lo cual se expresa en el síndrome”.
El tratamiento tiene también un aspecto relacionado con la terapia física: masoterapia, ultrasonido o ultratermia, según el caso, y la práctica de ejercicios supervisados por un kinesiólogo. “La actividad física debe empezar muy lentamente. En general, las personas con fibromialgia muestran un desacondicionamiento muy marcado porque han evitado el ejercicio debido a su malestar”, explican los especialistas.