El mandatario electo debe afrontar la política interna, el terrorismo y el descontento de la población por el nivel de desempleo en el país según explicaron analistas franceses.


Regenerar la política francesa, mancillada en los últimos meses por los escándalos de corrupción, y reformar el mercado laboral para relanzar el empleo, son las primeras tareas que debe afrontar el nuevo presidente francés, Emmanuel Macron, según analistas.
Macron, quien asume su mandato este domingo, ha anunciado un plan de medidas que presentará ante el Legislativo.

Uno de los objetivos de Macrón, según la agencia EFE, es permitir que las condiciones laborales, en particular la jornada laboral, sea negociada en cada empresa o a nivel sectorial para las pymes, dejando así de lado los convenios colectivos. Esta es una idea que los sindicatos consideran que pone en manos de los patronos todo el poder.

El presidente electo de Francia también lanzará desde el comienzo de su mandato sus anunciadas reformas para la educación, especialmente de la primaria, y para la simplificación de las reglas administrativas.

También tiene previsto mejorar la coordinación de los servicios de inteligencia del país y crear una fuerza de intervención rápida de lucha contra el terrorismo que estará directamente guiada desde el Elíseo, para actuar tanto dentro como fuera de Francia.