Por Lucia Aisicoff*

Desde el búnker predilecto de la rosca bonaerense donde nació el detonado grupo Esmeralda, Martín Insaurralde hace equilibrio y explica que su rol es buscar la “unidad” en el peronismo, en un esfuerzo por esquivar la grieta que se abrió en el PJ. Sin embargo -aunque no oculta que dialoga con Florencio Randazzo- las últimas reuniones que compartió con Máximo Kirchner y Fernando Espinoza sugieren cómo “jugará” el intendente que suena para encabezar una lista.
El referente elige hablar de la “reconstrucción” del peronismo y se ataja al opinar que debe haber una renovación, pero de ideas. Aclara que eso no implica “jubilar” dirigentes que aún tengan votos, en un guiño a Cristina Kirchner y Daniel Scioli.

P: -¿Dónde está parado hoy dentro de las divisiones del peronismo?
MI: -Hoy lo que tengo para aportar es buscar las coincidencias entre los dirigentes que quieren representar el frente electoral del peronismo de la provincia de Buenos Aires. Deben entender que es momento de ser solidarios, de encontrar una alternativa. Más allá de que haya internas o no, primero debemos ponernos de acuerdo en qué es lo que queremos enfrentar. El enfrentamiento no es contra Cristina, Randazzo, Scioli… Tuvimos errores. Perdimos por haber construido una alternativa que no fue plural y expulsó a muchos dirigentes. Tuvimos desacuerdos internos. Ahora la que pierde es la gente, porque a los argentinos les está yendo mal. No a todos: hay sectores a los que les va bien. Cuando el Gobierno dice que la economía se reactiva, los que ganan son las mineras, las sojeras. Hace dos años el auto más vendido era un Gol, el año pasado fue la camioneta Hylux. El Gobierno quiere que a unos pocos, los más ricos, les vaya bien.

P: -¿Y cómo se traduce eso en una propuesta electoral?
Ese es nuestro desafío para los próximos 40 días. Hay que entender que el enemigo no es quien presida la lista en una interna. Puede pasar que tácticamente decidamos que conviene que haya dos listas, o tres, porque no nos ponemos de acuerdo o porque le da volumen a la propuesta. En lo que sí debemos estar de acuerdo es en cuáles son los ejes, qué vamos a proponer y a qué nos oponemos. El tema no pasa por un nombre, más allá de quiénes sean los candidatos, mientras las listas expresen la defensa de la enorme mayoría de los argentinos que la está pasando mal. Las PASO son una circunstancia.

Un sector del peronismo está convencido de que no debe haber internas. ¿Habría lugar para Randazzo en una lista de unidad acordada con Máximo y Espinoza?
MI: – Todos los dirigentes que estén dispuestos y tengan mayor valoración entre la gente podrían estar en esa lista. Todos -incluso Florencio- los que quieran presidir una lista, deben llegar a una base de acuerdo sobre qué Congreso, qué Legislatura bonaerense y nacional queremos tener. Los nombres surgirán de eso.

Dicen que circula una lista de “vetados” de Cristina, los nombres de quienes no deberían formar parte del acuerdo.
MI: – Las decisiones excluyentes nos llevaron a que el peronismo se diera cuenta que no le alcanza para presentar una oferta electoral que enamore a los ciudadanos. Hay que ser solidarios. En este momento mi rol es venir a poner en la mesa y no sacar. El peronismo construyó una fuerza en la Provincia que hoy quedó debilitada. Y para volver a construir, los dirigentes que tenemos responsabilidades y varios años en esto debemos pensar que por supuesto queremos recuperar el gobierno en 2019 y tomar las decisiones que le hacen mejor a nuestro pueblo. Pero en este momento hay que ponerle límite a quienes toman las decisiones en contra de la mayoría y en beneficio de unos pocos.

Está el fantasma de que si se le da otra vez un lugar central a Cristina, las listas las termine armando La Cámpora. ¿Ese miedo existe?
MI: -Es un error si generamos la idea de un lado y el otro. Yo fui candidato en 2013, orgulloso de que Cristina me haya elegido y siempre dije que las cosas que estaban mal había que criticarlas. Ahora, creo que existen momentos para criticar, momentos para disentir, y lugares donde hacerlo. Estos 40 días deben ser de madurez política. Se verán los dirigentes que no piensen en su ombligo y quieran la reconstrucción del peronismo en la Provincia. Es fácil hablar mal, criticar para adentro. Los dirigentes distintos se ven cuando construyen política para generar una nueva fuerza que enamore y sea competitiva, no para ganar ellos. Hay que poner límites a un gobierno que ajusta. Ahí tiene que estar el peronismo, no discutiendo si es mejor Cristina o Randazzo o si La Cámpora expulsa al Evita.

Tal vez en teoría sí, pero esas cosas también son parte de la discusión que se da hoy en el peronismo.
MI: – Soy un hombre de la política y por supuesto que esas versiones existen y las escucho. A mí lo que me interesa es que el peronismo esté en una fábrica de Campana pidiendo que no suspendan trabajadores, a contracara de Macri que va e inaugura contento en Estados Unidos una fábrica que le saca competitividad y trabajo a los argentinos. Yo voy a estar en Campana, no en Estados Unidos. Los dirigentes deben entender que ese es el camino.

¿Y quiénes lo entienden?
MI: – Hablé en los últimos días con prácticamente todos los dirigentes del peronismo. Están haciendo un esfuerzo enorme por revitalizar el espacio, pero eso tiene que ver con discutir la política y dejar los nombres como una circunstancia.

¿Qué separa a Máximo de Randazzo?
MI: -En este tema, nada. Mi posición es que hay una gran posibilidad en lo estratégico de encontrarle volumen a una fuerza política que se está reconstruyendo. Después veremos si hay diferencias en lo táctico y si conviene que esas diferencias se terminen de resolver en las PASO. Pero en esta no estoy abocado a buscar diferencias sino coincidencias, que son muchas. Todos estos dirigentes están convencidos que hay que defender el trabajo argentino en Campana y el enemigo de eso es estar en Estados Unidos inaugurando la fábrica de Techint. No hay ninguno de los dirigentes que me nombras que no elija esta opción. Eso es un punto a favor, ese es el camino que tenemos que construir. “El Gobierno hará todo para que esto no salga, porque tiene un plan organizado: o compra al peronismo o lo destruye. No hay otro plan. Tanto Macri como Vidal, ese es su objetivo. Después tienen un plan comunicacional, de gobierno, pero las mejoras no llegan. No quiero descalificar, pero debo decir la verdad: esto es un fracaso. El Gobierno fracasó. (…)”.

Fuente: *Lapoliticaonline