Más allá de su innegable valor en cuanto a sostenibilidad y ahorro de residuos, los expertos dicen que esta opción deberá aun superar muchas pruebas de marketing, antes de afianzarse como un requerimiento de las masas.
La tendencia más innovadora en envases para alimentos es la de los envoltorios comestibles. Más allá de su innegable valor en cuanto a sostenibilidad y ahorro de residuos, los expertos dicen que esta opción deberá aun superar muchas pruebas de marketing, antes de afianzarse como un requerimiento de las masas.

¿Envases que se comen?

La burbuja llamada Ooho es una cápsula de doble diafragma fabricada en base a algas y que contiene agua potable. Si bien la idea de una envoltura biodegradable no es nueva, se está tratando de atraer con este tipo de productos, a aquellos consumidores preocupados por la protección del Medio Ambiente, haciendo hincapié en su aspecto “comestible”.
Este tipo de envases sería el ideal para reducir la cantidad de basura que se vierte, especialmente los plásticos que hoy mismo se están convirtiendo en un problema global, que va desde la proliferación de vertederos, hasta la contaminación de los mares y océanos.
Sean Coary, un experto en el comportamiento del consumidor de la Universidad de St. Joseph en Filadelfia, Pennsylvania, sostiene que: “Creo que muchos de las soluciones en todo el mundo, que tienden hacia la sostenibilidad y hacia una vida más responsable medioambientalmente, se basan en que el consumidor sea parte de la experiencia”.
Y Coary agrega que: “para una persona que pretende tener una vida más “verde”, no es lo mismo comprar una botella que contiene un 30% menos de plásticos, que “comerse” el envase y no generar ningún tipo de residuo; esto hace que el consumidor se sienta parte de la solución, a lo que hay que agregarle el componente fundamental de la comodidad”.

Una innovación con futuro

Ooho fue desarrollado por la startup Skipping Rocks Labs, con sede en Londres. Puede ser consumida en su totalidad o se puede desechar la membrana exterior y perforar la interior para beber el agua, con la tranquilidad de que ambas capas se biodegradarán por completo en cuatro a seis semanas.
La compañía está produciendo unas 2000 Ooho por día y la describen como “la alternativa más sostenible al agua embotellada en envases de plástico desechables que hay en el mercado y la única que realmente podría hacer frente al creciente problema de los residuos plásticos”.
Los científicos de todo el mundo están pensando en este tipo de envases como forma de involucrar a los consumidores en la problemática del exceso de residuos y lograr que se decanten por la protección del planeta, al tomar conciencia que reducir su huella de carbono en el Medio Ambiente también importa.

Desarrollo tecnológico

Ooho! tiene un gran potencial en términos medioambientales: solo en EE.UU. se usa 50 mil millones de botellas plásticas al año. En contraste con esto, el material que contiene a las bolitas Ooho! podría desalojar al plástico hecho con petróleo de las estanterías comerciales.
Si la idea de comerse la membrana que cubre a las bolitas de agua puede parecer poco atractiva, no hay de qué preocuparse, porque no es necesario hacerlo. “Al final no es necesario que te la comas”, dijo Paslier a The Guardian. “Pero la parte comestible es lo que demuestra cuán natural es. La gente está realmente entusiasmada con el hecho de que se pueda crear un material de envase que es tan inofensivo que se puede comer”. Y de hecho es tan natural que se puede fabricar de forma casera.
En 2015, Ooho! recibió un fondo de 22.500 dólares de parte de EEUU, y ahora parece que estas pelotas podrían estar listas para entrar a los mercados, a los bolsos, a las casas y oficinas. La compañía empezará a probar las burbujas de agua en eventos deportivos importantes a partir de 2018, informa Designboom.