Es un secreto a voces que los Precios Transparentes han generado hoy por hoy, más dudas que certezas. Hace apenas tres semanas luego de que el Gobierno admitiera que la medida fue un fracaso, la Secretaría de Comercio presentó cambios en su política. La más importante es que los negocios ya no deben informar el costo financiero ni la tasa efectiva anual. Además, los habilita a ofrecer cuotas sin intereses, siempre y cuando el costo de financiación sea absorbido por los bancos o los mismos negocios. A pesar de este giro, el consumo continúa en caída y se desplomó un 30% el uso de tarjetas de créditos. Sin embargo, nada parece detener la suba de precios. Es que desde su implementación, en poco menos de tres meses, los productos de electrónica aumentaron hasta un 30%.
Lo que buscaron con la nueva resolución es simplificar la información que debe exhibirse en los comercios, para de esta forma evitar generar dudas a los compradores, dejar en evidencia los aumentos, y reactivar un mercado que viene en caída. Y esto se debe a que los precios no bajaron lo que el Gobierno pretendía y como si fuera poco, a pesar del fracaso de los Precios Transparentes, siguieron en subida.
Por ejemplo, la primera semana de febrero, ni bien se había anunciado el programa de Precios Transparente un televisor Samsung HD de 50” costaba $12.480 en una sola cuota, hoy ese mismo producto cuesta $15.599 sin financiación, es decir que sufrió un incremento del 25%. Ahora, quien quiera pagarlo en 12 cuotas también deberá abonar más que hace sólo dos meses y medio. En febrero salía $15.599, hoy con la misma financiación cuesta $18.105, un 16% más. Los ejemplos se repiten, sobre todo en el rubro de los electrodomésticos.
Lo que queda claro es que la política de oferta y demanda no funciona en la Argentina. Es que todos los indicadores muestran una caída del consumo que se profundizó a partir de los Precios Transparentes. De hecho, la Confederación de la Mediana Empresa (CAME) difundió en su último informe mensual una caída de las ventas minoristas del 4,1 %, sin embargo, los comercios no bajan sus precios, por el contrario, los aumentan, generando una retracción sostenida en el consumo.
A esto se suma la caída de las ventas con tarjetas de crédito y débito que en febrero se desplomaron un 30% respecto de enero, y la cantidad de transacciones bajó 28,3%, en un mercado en el que las compras en cuotas con plásticos pierden terreno, a partir de la flamante medida.
Apenas una semana después de que se implementara el plan del Gobierno, que buscaba sincerar los precios, las principales cadenas ya habían incrementado sus precios un 20% en contado y más del 50% en plan de cuotas. Ahora a esas alzan se suman las subas de un 30% de los precios de los electrodomésticos.
El ministro de Producción, Francisco Cabrera, reconoció el fracaso de los Precios Transparentes y lo vinculó a cuestiones “psicológicas” y a que “se rompió la magia” que había en torno a las supuestas ventas sin interés que sí tenían un costo financiero implícito. Lo cierto, es que más allá de romperse “la magia” de las cuotas, los precios siguen en alza, lo que genera una clara retracción en el consumo.

Chubut y la especulación con las crisis

La tremenda experiencia que significó el temporal primero que doblegó a la poderosa Comodoro Rivadavia y revolcó otra vez la Meseta y otras localidades mas pequeñas, y posteriormente el golpe de gracia que implica al Valle la inutilidad transitoria del río Chubut para calmar la sed humana y reverdecer los asentamientos poblacionales dejaron en evidencia muchas cosas, donde la endeblez de infraestructura es la principal, pero la capacidad para adaptarse a las circunstancias y sacar ventaja de algunos le compite en la terna codo a codo. En Chubut, además de los aumentos desmedidos que siguen escalando en el país tal como lo demuestra el fracaso de la ´Transparencia de Precios´, por las dudas y dada la crisis hídrica, el incremento en los valores del agua mineral, y enseres de primera necesidad como lavandina, productos para limpieza en seco y otras cuestiones, fue moneda corriente por estos días, más allá que defensa del consumidor afirme que no hubo denuncias. Es que además de las complicaciones de inactividades y carencias, a nadie le interesó al parecer sumar un trámite bastante poco efectivo como oficializar un reclamo en un organismo que no posee autoridad de control.

Los grandes también protestan

Pero la cuestión de la disparada de los costos en el país no es solo un reclamo del ‘hombre de a pié’ como dijera un ibérico diputado, sino que ya es evidenciado por los grandes empresarios.
En momentos en que el tipo de cambio se encuentra “planchado” y sin perspectivas de un repunte significativo a corto plazo, el problema de los elevados costos argentinos adquiere mayor relevancia y particularmente los logísticos.
Esto precisamente, el transporte y los costos logísticos, fueron motivo de una jornada realizada el miércoles por la Asociación Empresaria Argentina (AEA) en la que trataron el tema el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, y los principales empresarios del país.
Que los costos logísticos en la Argentina son altos no es ninguna novedad, pero puestos en números las cifras resultan contundentes. Al respecto, Luis Pagani, presidente del grupo Arcor, calculó que, a su empresa, un conteiner destinado a la exportación le cuesta u$s 2.900, de los cuales u$s 1.550 corresponden a gastos de transporte, 900 a portuarios y 450 a documentación y trámites aduaneros. Ese mismo conteiner cuesta menos de la tercera parte, u$s 900, en Chile, describió Ámbito Financiero.
Para medir el peso de la burocracia, los trámites en el país trasandino representan menos de la cuarta parte de lo que se paga en la Argentina, “solo” u$s 110 dólares. Las razones de estas diferencias son múltiples, y en entre ellas, Pagani citó que los camiones no pagan IVA (porque se los considera bienes de capital), y el gasoil cuesta la mitad que en la Argentina.
Un panorama semejante planteó Carlos Miguens, del Grupo Citrícola San Miguel, al señalar que el flete de limones desde Tucumán a Zárate cuesta u$s 3.600 por conteiner, mucho más que lo que cuesta llevar ese mismo conteiner desde el puerto argentino hasta Rotterdam: u$s 2000.
En distintas oportunidades durante el encuentro se planteó la necesidad de mejorar la red ferroviaria. En este sentido, Miguel Acevedo, titular de Aceitera General de Deheza calculó que para un recorrido de 1.300 kilómetros y una carga 400 toneladas, el consumo de combustibles que demanda un camión es 2,5 veces el requerido por el tren.
Claro está que para que sea eficiente el ferrocarril es mucho lo que falta mejorar. Un dato, desde esta perspectiva, la aportó Federico Braun, dueño de Supermercados La Anónima, al señalar que la velocidad promedio del tren de carga es de sólo 15 km por hora.

Maldita burocracia

Las pérdidas de tiempo son otra de las formas que adquiere el costo argentino. Al respecto, Lucio Castro secretario de Transformación Productiva, recordó que para exportar pollos se necesitaban 150 trámites, proceso que ahora se redujo a 118, una cifra que de todas formas resulta excesiva. También señaló que, según un estudio del BID, por cada punto de reducción de los costos logísticos es dable esperar una suba de 6% en las exportaciones.
Para Marcos Galperín presidente y fundador de Mercado Libre, “la Argentina es el lugar más caro y con peor servicio de Latinoamérica para hacer entregas”. En el país trasladar un paquete le cuesta a su compañía un promedio de u$s 6,30, contra 4,7 en Brasil y 2 en Colombia. Asimismo, las entregas en el país tardan el doble de tiempo que el promedio latinoamericano.
Los costos altos no se refieren sólo al transporte, por caso, Carlos Bacher CEO de Techint Ingeniería, manifestó que el costo hora hombre en la Argentina es el doble que lo que cuesta el personal en Brasil y tres veces más caro que en México.
Los empresarios coincidieron en que para salir del estancamiento que sufre la economía argentina, es necesario aumentar la inversión. Aldo Roggio presidente del Grupo Roggio, calculó que se necesita que el Estado invierta 6% del producto bruto interno en infraestructura y que los privados aporten otro 3%.
Para ello se necesita confianza y, en este sentido, Cristiano Rattazzi, cabeza del Grupo Fiat fue uno de los más optimistas. Según su opinión, el primero de abril – en referencia a las manifestaciones a favor del gobierno de Mauricio Macri – “los argentinos expresaron la decisión de cambiar”. Lo importante en estos casos, es decir sin ofender, después de todo. Por eso para exponerle la realidad a Cambiemos y que no arranque con la cantinela de la herencia exclusivamente, parece que los grandes adoptan por ahora un estilo casi paternalista, alternando como con los infantes, un chirlo y un mimo. Pero ya empezaron a activar planteos firmes al chico crecido, pasados los primeros 16 meses de gobierno.
Fuente: AF, CAME, NA, propias