Por Marcia Dell´Oca*

Mientras hoy se da el primer paro importante que el sindicalismo, hasta ahora casi aliado del modelo, le planta a Cambiemos; el Gobierno hace una pausa táctica y vuelve al modelo k de bombeo del consumo, para ganar las elecciones. El regreso de las cuotas sin interés, las hipotecas a treinta años, la suba de 61% interanual del déficit en febrero, el relanzamiento de Ahora 12 y Ahora 18 -a los que se suman los nuevos Ahora 3 y Ahora 6-, las bajas de las comisiones para los comerciantes por las ventas con tarjetas de débito y crédito, las 50 cuotas para electrodomésticos y el nuevo ProCreAr muestran que la agenda electoral se impuso en la administración de Macri.
Es que, como explicaron dos consultores, Macri y su equipo llegaron al Ejecutivo con una agenda de reformas de mediano y largo plazo, pero se toparon con la coyuntura, y ahora buscan avanzar con su agenda en la medida en que el corto plazo lo permita. Ya no tienen margen para seguir buscando la lluvia de inversiones que generen “crecimiento con empleo de calidad” con la economía detenida. Por eso, Nicolás Dujovne pasó del énfasis en el ajuste al momento de su asunción, a hacer foco en la dinamización del mercado interno, y negociar el ajuste con las provincias a partir del año próximo.
“Se cruzan dos tipos de políticas: las de largo plazo -como la baja del déficit fiscal, la reforma impositiva, la apertura comercial, la reforma de las ART…- con medidas de corto plazo como reactivar el consumo porque la coyuntura económica se transforma en social, la social se transforma en política, ya ha caído la imagen de Macri y, si pierden las elecciones, no va a haber margen para avanzar en las políticas de largo plazo”, explicó Gabriel Zelpo, economista en jefe de la consultora Elypsis.

Tentaciones en puerta

“Es un comportamiento racional, no hay contradicción. Para enfrentar un año electoral hace falta un repunte o al menos que no se sienta tanto el parate. Y ya está mejorando. Marzo viene bien”, simplificó el economista.
Cuando asumió, el gobierno de Macri proclamó a los cuatro vientos que había cambiando un “insostenible” modelo apoyado en la expansión artificial del consumo, por uno basado en la inversión productiva y las exportaciones. La coyuntura puso entre paréntesis esa convicción.
“La economía necesita esas políticas de largo plazo, como la reducción del déficit y una política de ahorro, pero la coyuntura para aplicarlas es un contexto de crecimiento y la economía necesita un empujón para arrancar. Por eso el Gobierno está posponiendo la agenda y buscando movilizarla con una mejora en el consumo, que es lo que va a mover la economía este año: más cuidado en las importaciones, las subas de los servicios públicos han sido más moderadas, no están hablando de suba de transportes -porque no pueden-, la reforma de las ART terminó siendo más light, hay más planes de financiamiento y, con la caída de la inflación, se está recomponiendo el poder adquisitivo”, agregó Zelpo.

Ánimos caldeados

Mientras tanto, en los grandes centros urbanos la calle está que arde, la política económica de Macri ya llenó cuatro plazas de descontentos -tuvo un remanso con el 1A-. El cierre de industrias, las suspensiones, los despidos y el parate de la construcción caldean los ánimos en los conurbanos de Gran Rosario, Gran Córdoba y Gran Buenos Aires. Y aun así, los especialistas aseguran que la economía está creciendo y que no solo se va a ver en los powerpoints sino que va a sentirse en la calle antes de que empiece julio.
“La idea del Gobierno en materia de empleo para compensar el deterioro de la industria, sobre todo en las periferias urbanas -el Gran Buenos Aires es el más golpeado-, es con construcción”, dijo Rodrigo Álvarez, director de Analytica, para quien la economía va a calentar y debería sentirse una mayor sensación térmica en el segundo trimestre.
Álvarez coincidió con Zelpo en el diagnóstico: “Las apuestas del Gobierno son más sólidas para el mediando y el largo plazo. Les falta fuerza en el corto plazo y creo que ya empezaron a entenderlo.

Un panfleto de felicidad

Es verdad que la inflación bajó y es un logro a mostrar, pero lo que la gente mide de cara a las elecciones es la evolución de su poder adquisitivo. En una sociedad moderna, el consumo no es una variable económica más, condiciona la felicidad de la gente”.
“La apuesta más fuerte es a la casa propia, por eso toda la variedad de ofertas hipotecarias orientadas a los segmentos medios, que es donde Macri tuvo su apoyo electoral y ahora no se sienten correspondidos. Es un mensaje muy fuerte si logran decir: ‘Con el gobierno anterior te comprase el plasma y con nosotros te compraste tu primera casa, tu departamento’. La vivienda es uno de los grandes pendientes de la Argentina”, agrega Álvarez.
Para Zelpo, este sería uno de los puntos más fuertes y sanos de la economía de Macri. “Argentina está super-subdesarrollada en términos financieros. El crédito es cuatro o cinco veces menos que en el promedio de países vecinos. El potencial que tiene es enorme y en especial en el mercado hipotecario. Es uno de los pocos márgenes que (el Gobierno) va encontrando. Además, no es riesgoso porque el costo de una cuota es similar al de un alquiler y el peso del sistema crediticio sobre el PIB es bajísimo”, explicó.

Ahora, o nunca

Para Zelpo, el Gobierno puso el barco a todo motor porque tiene margen de maniobra. Está en condiciones de cumplir las tres primeras metas trimestrales de déficit público gracias a que el Blanqueo le aportó para 2017 un punto adicional del PIB de ingresos. Con eso, hasta el cuarto trimestre -en el que normalmente el gasto público se dispara- no tendría que hacer ajustes. “Digo más: el gasto fiscal de 2017 va a ser mayor que el de 2015”. Por eso, si el sector privado arranca, Dujovne estará en perfectas condiciones de anunciar la meta de 2017 cumplida.
El Gobierno puede cumplir las metas trimestrales de déficit gracias a que el Blanqueo le aportó un punto del PIB de ingresos. ‘Las condiciones de 2017 no se van a volver a dar en un buen tiempo’, opinó Zelpo.
“Aun así, no descartamos desvíos (de la meta) si el crecimiento flaquea en el cuarto trimestre, cuando se dirimen las elecciones”, agrega Zelpo.
“Las condiciones de 2017 no se van a volver a dar en un buen tiempo”, opinó el consultor en referencia al impulso al consumo y al gasto público para mover el amperímetro económico antes de las elecciones. “Los años siguientes me preocupan más”, reconoce.
Hasta ahora los sectores que despegaron fueron el agro y sus vinculados como maquinaria agrícola e insumos, pesca, minería, petróleo, a los que Zelpo identificó como los ganadores de 2018, año en el que el Gobierno ya no dependerá de la coyuntura política para avanzar en su agenda y se verán cuáles son los sectores perdedores.

Fuente: *LPO