Por Juana de Arco*

“Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo”, decía el gran Albert Einstein que miércoles que tenía tiempo para pensar en serio. Ayer el Presidente miraba consternado la situación en Tucumán por las intensas lluvias e inundaciones. La misma situación desesperante se vive en siete provincias del país. Con ese horizonte en la memoria, irá a ver al nuevo elegido del Tío Sam, el indomable Donald Trump.
El escenario húmedo de gran parte del territorio nacional por segundo año le pega un chirlo a Mauricio en el lugar que más le duele, o por lo menos donde más expectativas de repunte financiero tiene, que es la producción agrícola.
Tanto la tremenda lluvia como la caída del precio de los granos está inquietando primero al sector agropecuario, y en sintonía al gobierno nacional, ya que es lo más próspero en términos de producción primaria que tiene para mostrar.
Y es entendible tanto ceño fruncido. Es que entre los primeros y últimos días de marzo, la soja perdió el 9% de su valor de exportación (u$s 30 por tonelada), mientras el maíz resignó el 3% (u$s 5 la tonelada), detalló un informe de la Fundación Mediterránea. El estudio, además, agrega que “a esto se suma la apreciación del 4% al 5% del tipo de cambio real al primer trimestre”.

Récord lavado

“Estos dos factores están poniendo presión sobre los márgenes agrícolas del ciclo productivo 2016-2017”, afirmaron al señalar que “una cuestión importante que surge es que, de no haber cambios en las variables exógenas (precios internacionales, tipo de cambio, impuestos), que mejoren los ingresos esperados para 2018, en el próximo ciclo los productores deberán trabajar mucho sobre la baja de costos, a los efectos de recuperar atractivo en el negocio”.
Por su parte, el ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaile, reconoció que existe “preocupación” en el gobierno por las inundaciones que perjudican la recolección de soja y maíz. “Lo único que podemos hacer es rezar”, dijo al poner por primera vez en duda la obtención de una cosecha récord 2016-2017, dado que hay una decena de provincias inundadas. En febrero, Buryaile había estimado que la cosecha 2016-2017 sería de 130 millones de toneladas, en un cálculo que incluyó todos los granos cosechados en el año. Bueno, habría que decirle que se vaya olvidando de ese numerito, y que la técnica patentada primero por el rabino Bergman, del “rezo funcional”, no garpa por ahora.
Según los últimos datos de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario, teniendo en cuenta los distintos epicentros de lluvias, en este principio de abril de 2017 los volúmenes de agua son mayores a las del año pasado y las áreas afectadas más extensas. Y no le erraron para nada.

Cuando la sequía nos inunda

Parece mentira pero a la sequía abismal que azotó la Patagonia y gran parte del país que nos dejó al filo del desabastecimiento de agua potable no pocas veces, le siguieron inundaciones tremendas que paradójicamente, también nos dejó sin agua potable. Por complicaciones de potabilización, por lodazales de ríos, y por un sinnúmero de cosas que van de la mano. Hay un dato duro que es tremendamente esclarecedor y es que alrededor del 97% del volumen de agua existente en nuestro planeta es agua salada!!!; mientras que apenas algo menos del 3% es agua dulce o de baja salinidad.
La constante es entonces revisar que hacemos con ese recurso infinitamente más valioso que muchas otras producciones.
Por ejemplo, sabes cuánta agua se utiliza para fabricar un rollo de papel higiénico?140 litros de agua. ¿Tenés idea de la cantidad de agua utilizada en la producción de un kilo de trigo, arroz, huevo o carne de res? Bueno, te cuento: 1 kg de trigo: 1,3 litros de agua; 1 kg de arroz: 3,4 litros de agua; 1 kg de huevo: 3,3 litros de agua;1 kg de carne: ¡15 litros de agua!…¿Por qué tales cantidades? Porque es el agua necesaria para cultivar el trigo y el arroz, la cantidad consumida por las vacas y las gallinas, más otra cantidad involucrada en la entrega de estos productos al mercado. Esta agua, que es invisible para nosotros, se conoce como agua “virtual”.
Pero no es todo. Por cada vaso de cerveza, van 75 litros de agua, por 1 taza de café: 140 litros; por 1 taza de té: 30 litros y por 1 vaso de leche: 1,000 litros.
Para todas las producciones se utiliza mucho agua. Y en una provincia como la nuestra, donde hay un río principal como el Chubut que alimenta casi toda la provincia y otro como el Senguer que lo hace hacia el sur, la planificación del uso racional de este líquido elemento es sustancial, y las obras de infraestructura y saneamiento básicas, ni te digo.

Agua que no has de beber, cotízala

No por nada y ante la acuciante sequía de los últimos meses, el gobernador anduvo reunido con los paisanos de Bergman para ver de que manera lograr optimizar el riego y el aprovechamiento de los ríos, con inversiones o por lo menos la experiencia de ellos, que han sabido hacer transpirar a los más volátiles desiertos.
Don Mario se la veía venir. Además, de que producción podemos hablar si no podemos garantizar el agua potable, las vides, las nueces, las hortalizas, las pasturas para engorde, la metalmecánica, el petróleo o el aluminio, todo requiere agua.
El debate tal vez se ha dado solapadamente y de manera atomizada, pero que se fue dando es así.
Hubo un ruidoso despelote por redes en algún momento porque acusados de abrir canales para riego sin autorización del IPA, productores de varios puntos cardinales, pero fundamentalmente de Sarmiento apuntaron a la empresa del estado, Petrominera de consumir el líquido en esa zona con unos diez pozos petroleros que explota.
Hace un tiempo, un presidente del IPA reconoció que “muchas empresas petroleras usan agua potable y del Río Senguer. Se trata de controlar lo mejor posible. Ya hablamos para mejorar el tipo de control, hacerlo vía satelital y vía telemetría”. Además, las empresas tendrán que aportar “algún recurso que hay que pagarlo para que la provincia se pueda equipar con herramientas para brindarle servicios a otra parte de la provincia, como es la meseta central, o ganadera que está absolutamente destruida por el volcán, los vientos y sequía. Un sector tiene que colaborar con otro”. (http://red43.com.ar/se-les-cobrara-a-las-empresas-petroleras-que-usan-agua-potable-del-senguer/)
Y así es. Si algo ha dejado en evidencia el tremendo temporal que destruyó Comodoro Rivadavia es la falta de infraestructura acorde a una ciudad que genera mucha riqueza. Y en eso no solo tiene que ver la reacción aletargada de algunas empresas, sino también la adecuación personal en detrimento de los intereses públicos, si lo miramos en perspectiva de los intendentes, que han pasado por la urbe que se denomina “Capital del Petróleo”.
Ayer, Pan American Energy la mayor operadora de la Cuenca del San Jorge, no mandó saludos y solidaridad telefónica, sino que uno de sus CEOs como buen hijo ´e tigre, se apersonó en territorio y anunció inversiones, ayuda cuantificable y puso a disposición de las autoridades provinciales y municipales equipamiento y voluntariado proveniente de la propia estructura. Es entendible, si bien la petrolera usa agua para la producción no es potable, y lo que usa para el personal y otros menesteres es el 0,65% de lo que bombea el acueducto diariamente. Según declaraciones de uno de los referentes de la Cooperativa, la productora del principal yacimiento no supera “los 30.000 o 40.000 metros cúbicos mensuales”, lo mismo que consume en Puerto Madryn la empresa Aluar para la producción de aluminio primario. El acueducto de Comodoro (ahora averiado) bombea unos 120.000 metros cúbicos día, mientras que el de Madryn con necesidades de inversión urgentes, bombea 90.000 metros cúbicos día. Pero las empresas que en el primer caso, consume un 0,65% de agua día del acueducto, y en el segundo un 0,45% de agua día, además y dado algunos debates mediante, han asumido responsabilidades al respecto. PAE colaboró ya en 2014 con la reparación y puesta en marcha de 17 pozos de captación de agua dulce ubicados en la zona de El Trébol, por unos dos millones y medio de pesos, entregándolos luego a la Cooperativa, entre otras inversiones precisas. Mientras que Aluar que no puede hacer magia y lograr descubrir agua dulce en esta costa, accedió sin embargo el año pasado, a abonar el metro cúbico de agua de 2,67 pesos a 42 pesos, con lo que contribuyó grandemente a estabilizar las arcas de la Cooperativa. Que por cierto, le falta ejecutar el nuevo acueducto de toma y ampliar la planta potabilizadora o Madryn a corto plazo: caput!
Estos datos son un poquito para desmitificar algunas cosas que andaban dando vueltas en el imaginario popular, pero sin descartar otras, ya que sí hay empresas productoras con importante uso de agua, y potable, que habría que ayudar a concientizar o por lo menos recordarles, la necesidad de arremangarse un poco más ante la tragedia de Comodoro y ante las necesidades acuíferas de Chubut. Además de revisar el mantenimiento y laburo en la Hidroeléctrica Ameghino, porque hermanitos, tengan claro que si eso no funca bien, Trelew colapsa, como ahora que desde el sábado está sin agua.

Río de barro

La cuestión del agua dominará gran parte de este invierno. Por menos o por más. Y el gran temor final, madre de las paradojas, sería que las cinco ciudades de Chubut terminen colapsadas por una sed agobiante mientras se mira como llueve. Ya un poco se siente la cuestión, sin clases, con actividades sociales y deportivas reducidas, y presos reubicados. Con sanitarios públicos en diferentes organismos sin aseo o directamente clausurados circunstancialmente, el tema da para la reflexión.
Sabés cuanto gastás si tomas un baño de 15 a 20 minutos? Unos 200 litros de agua, de los que se desperdician alrededor de 150 litros. Bañarse y enjabonarse con las llaves cerradas, a mucha gente le molesta pero significa un gran ahorro. Eso hacía el terco de mi querido viejo que era así de insólito, pero también de visionario.

*Soy Juana de Arco, amiga de Juan de la Sota, fiel del Furia, seguidora de la Sombraonline y ceniza de tantos.