Por Javier Arias

Che, decime una cosa, ¿de dónde viene eso de pa papapapa papá? Porque yo desde chiquito creía que lo había inventado Carlitos Balá. Porque de chico a mí me encantaba Carlitos Balá, bueno, ahora también me gusta, pero de chico, más, ¿entendés? Me acuerdo que fui hasta al circo de Carlitos Balá, y no llevé mi chupete al chupetómetro porque me agarró de grande. De chico sí, pero no tanto como para usar chupete, pero me acuerdo.
Me acuerdo de su perro Angueto, el de quedate quieto, que era invisible. Por un tiempo yo también tuve un perro invisible, hasta que mis viejos medio se asustaron y entonces me amenazaron que si no terminaba con eso de andar dándole ordenes a una soguita que me había conseguido en el baldío de al lado no me iban a dejar ver más el programa de Carlitos Balá. Y ahí nomás palmó mi perro, o se escapó, o vaya uno a saber qué pasa con los perros invisibles, la cosa que tiré la soguita a la mierda, que a mí no me iban a sacar a Carlitos Balá por un perro pulgoso, desobediente y que encima no se veía.
También me acuerdo del indeciso, pero ese ya me ponía un poco nervioso, debe ser de ahí que todavía me rompen un poco las pelotas las personas que andan dando vueltas sobre un tema y no terminan de acabarla. Por ejemplo, yo no puedo acompañar a la bruja a comprarse zapatos, no puedo te juro, es más fuerte que yo. Mirá que varias veces le puse garra, me dije, dale, no podés siempre largarla dura, y ahí fui, a sentarme en unos de esos silloncitos más bajos que un chihuahua. ¿Tenés idea porque en las zapaterías de minas los silloncitos son tan bajitos? ¿Será para que no te puedas levantar y les compres tres pares antes de que puedas llamar al SEP? Ni idea, bueno, nada, que ahí fui un par de veces, sentado en esos silloncitos para enanos, mirando un rato por la ventana, otro tanto leyendo los cartelitos de la AFIP, mientras ella va y se prueba uno, pide por otro mientras mira un tercero, y los minutos pasan y a mí las cervicales me empiezan a pasar factura por esa posición de yogui tibetano, y ella va por el cuarto zapato y le pregunta a la flaca que la atiende si no tienen con esa plataforma pero en color salmón. Y bueno, hasta ahí llego, creo que mi récord son los cinco zapatos. Porque cada uno tiene sus límites, ¿viste?, algunos se bancan hasta tres platos de noquis con estafado, otros hasta cuatro años de gobiernos liberales y otros, como yo, cinco zapatos. Y me las pico, pongo cualquier excusa, que me estoy meando, que me llamaron del laburo, que tengo que ir a comprar chicles, lo que sea, pero me levanto y desaparezco.
Obvio que después me la tengo que bancar, nada es gratis en este mundo, todo el día con cara de orto, y no vale que le diga que al menos había ido un rato, ni que lo había intentado, nada, que acá no hay sitio para las buenas voluntades, el premio se lo queda el que llega a la meta, varón, los que mancan antes se la fuman, y se la fuman bien fumada.
Pero me cambiaste el tema, yo te preguntaba por los de pa papapapa papá, porque lo del gestito de ida estoy segurísimo, recontra seguro, que lo inventó él, como lo del gusto de la sal, ni te digo el sungutrule. No, sucutrule no, no me vengas a discutir a mí, que soy un balafílico de la primera hora, sungutrule, hasta sumbutrule te lo acepto, y mirá que estoy transando mal con eso. Pero sigo con la duda de los del pa papapapa papá. Porque ya van varias veces que lo veo en películas de afuera. No me acuerdo en cuáles, en varias, hasta en una de superhéroes la vi, que se saludan golpeando una pared entre dos habitaciones, uno hace pa papapapa con el puño y el otro responde papá del otro lado. No me jodas, ¿esa gente vio también a Carlitos Balá? ¿Será que llegó hasta Hollywood nuestro Carlitos? Porque te juro que no fue una vez, lo vi un toco de veces. O puede que nos espíen, qué se yo, que estén mirando nuestras películas para sacar ideas, ¿vos creés?
Como lo del versito ese del cumpleaños feliz y el payaso Plinplín, que en otra película me avivé que era la misma. Sí, puede ser, me la paso viendo películas, tampoco hay mucho para hacer en estos días. Nos vemos, chabón, saludos a la señora y como el movimiento se demuestra andando, pues andemos.