El secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, anunció “el mayor recorte de impuestos” y “la mayor reforma fiscal”, que incluirá una disminución del impuesto de sociedades de un 35 a un 15%.


El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció la semana pasada que este miércoles habría un “gran anuncio” de la reforma fiscal.
Habrá rebajas para los ciudadanos y una simplificación del sistema impositivo, en el marco de un conjunto de medidas que tienen como objetivo impulsar la economía y mejorar la competitividad de las empresas, dijo el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, durante un acto en Washington.

La rebaja de impuestos a los ciudadanos y empresas fue una de las principales promesas de la campaña electoral de Trump, que prometió una “reforma fiscal histórica”. Las masivas reducciones de impuestos beneficiarían al mismo tiempo a la clase media en Estados Unidos.

Mnuchin dijo que la piedra angular de la reforma no incluye las inversiones masivas previstas para sanear una parte de la infraestructura de Estados Unidos, informó la agencia de noticias DPA.
Trump había anunciado que invertirá unos 1.000 millones de dólares para carreteras, puentes, túneles y aeropuertos.
Es probable que la implementación de la reforma fiscal tome varios meses. Aunque las dos cámaras del Congreso y la Casa Blanca están lideradas por los republicanos, los intereses en algunos campos importantes son diferentes.

Una reforma fiscal que incluya reducciones masivas sería una carga adicional para el presupuesto de Estados Unidos, de por sí ya sobrecargado.

La semana pasada, el presidente de Estados Unidos había ordenado por decreto una revisión de las leyes fiscales puestas en marcha en 2016 para determinar si suman una carga financiera injustificada para los contribuyentes o si son demasiado complejas o innecesarias.

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El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció la semana pasada que este miércoles habría un “gran anuncio” de la reforma fiscal.

Habrá rebajas para los ciudadanos y una simplificación del sistema impositivo, en el marco de un conjunto de medidas que tienen como objetivo impulsar la economía y mejorar la competitividad de las empresas, dijo el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, durante un acto en Washington.

La rebaja de impuestos a los ciudadanos y empresas fue una de las principales promesas de la campaña electoral de Trump, que prometió una “reforma fiscal histórica”. Las masivas reducciones de impuestos beneficiarían al mismo tiempo a la clase media en Estados Unidos.

Mnuchin dijo que la piedra angular de la reforma no incluye las inversiones masivas previstas para sanear una parte de la infraestructura de Estados Unidos, informó la agencia de noticias DPA.

Trump había anunciado que invertirá unos 1.000 millones de dólares para carreteras, puentes, túneles y aeropuertos.

Es probable que la implementación de la reforma fiscal tome varios meses. Aunque las dos cámaras del Congreso y la Casa Blanca están lideradas por los republicanos, los intereses en algunos campos importantes son diferentes.

Una reforma fiscal que incluya reducciones masivas sería una carga adicional para el presupuesto de Estados Unidos, de por sí ya sobrecargado.

La semana pasada, el presidente de Estados Unidos había ordenado por decreto una revisión de las leyes fiscales puestas en marcha en 2016 para determinar si suman una carga financiera injustificada para los contribuyentes o si son demasiado complejas o innecesarias.

Esas medidas habían sido promulgadas por su predecesor demócrata, Barack Obama para aliviar la carga tributaria de los contribuyentes tras la crisis financiera de 2008.

Con la ley Dodd-Frank, el entonces gobierno de Obama quiso evitar que los contribuyentes tuviesen que volver a pagar por la especulación salvaje de los bancos.