Según se desprende de un sondeo realizado a poco de celebrarse el Día Mundial de la Salud el 7 de abril, el 62% de los argentinos trata de llevar una dieta sana y balanceada, el 48% afirmó hidratarse tomando la suficiente agua durante el día y otro 47% dijo realizar chequeos médicos de forma regular.
La encuesta llamada “Pregunta Relámpago LinkQ” fue realizada por Kantar Worldpan, la cual reveló además que el el 39% de los argentinos se preocupan por realizar actividad física y sólo el 29% toma como precaución dormir lo suficiente. Por otra parte, un 17% acepta mantener un equilibrio entre la vida personal y el trabajo y sólo el 4% admite tomar multivitamínicos o probióticos como una manera de cuidar la salud.

Los grupos

En base al nivel de preocupación, los hogares se segmentaron en tres grandes grupos: alta, mediana y baja.
Dentro del grupo de alta preocupación en salud se halló que el 22% visitan al médico periódicamente a fin de poder prevenir enfermedades, realizan algún tipo de actividad física y si detectan algún problema, están dispuestos a cambiar sus hábitos para resarcir la situación.
Los hogares con grado medio de preocupación, que representan el 39% del total, buscan que todo siga funcionando bien en cuanto a su salud, invierten tiempo en ella, pero no es un estilo de vida en sí mismo, valoran una atención médica de calidad y sus chequeos apuntan a controlar.
Finalmente, en el grupo de bajo grado de preocupación, se halló que en el 39% de los hogares argentinos son meramente reactivos cuando algún problema de salud los aqueja. En estos casos, la solución pasa por automedicarse para combatir los síntomas antes de modificar hábitos. No suelen realizar ningún tipo de actividad física y las visitas al médico son puntualmente para resolver cuestiones concretas.

Los errores típicos de nutrición

Hasta las personas que comen más sano puede cometer errores en su nutrición. Aquí los siete más típicos que pueden resolverse con pequeños trucos que ayudan a aprovechar al máximo las propiedades de cada alimento.
– Consumir semillas de lino enteras. Poseen omega-3, fibra y antioxidantes. Además funcionan como un laxante natural. Si bien muchos las consumen enteras en el desayuno al añadirlas al yogur, si se ingieren de esta manera pueden pasar por nuestro intestino sin ser digeridas. Por eso los nutricionistas recomiendan comerlas trituradas o molidas para facilitar la absorción de sus nutrientes.
– Consumir bebidas energizantes después de hacer deporte. Contienen un alto nivel de azúcar y sales minerales y están diseñadas para reemplazar los electrolitos que se pierden con la transpiración. Pero de acuerdo con los nutricionistas no es necesario consumirlas tras la actividad física salvo que se haya hecho un esfuerzo excepcional.
– No ponerle aceite a la ensalada. Las verduras contienen vitaminas liposolubles, como la A, E y K, además de varios antioxidantes, que requieren de grasa para poder ser absorbidos por nuestro organismo. Por eso, no sazonar con aceite puede hacer que queden atrás nutrientes clave. Aunque si se quiere bajar de peso, no se debe abusar.
– Mezclas los suplementos vitamínicos con el café o el té. La cafeína puede dificultar la absorción de algunas vitaminas y minerales de estos compuestos, como el calcio, el hierro o las vitaminas B y D. Así que se sugiere tomarlos con agua.
– Olvidarse de agitar las leches vegetales antes de consumirlas. Son muchos los que eligen las leches de almendra, soja o arroz, que con frecuencia son fortificadas con calcio y vitamina D. Pero estos nutrientes añadidos no se disuelven en el líquido muy bien y tienden a precipitarse al fondo del envase. Por eso, si se beben estas leches antes de agitarlas es posible perderse de todos estos suplementos.
– Pensar que se consumen probióticos porque se come yogur. El yogur es leche fermentada y el beneficio más destacable de este alimento es su contenido probiótico, que ayuda a mantener la salud de nuestra flora intestinal. Pero si el producto está pasteurizado o esterilizado ya no tiene esos microorganismos vivos, así que pasa a ser un lácteo más, que contiene calcio, vitaminas y proteínas, como la leche, pero no tiene utilidad probiótica.
– Pensar que con comer una ensalada, ya cubrimos nuestra necesidad diaria de vegetales. Para cumplir con la recomendación de la OMS de comer al menos 5 porciones de vegetales y fruta al día, de 80 gramos la porción.