Entre los documentos filtrados por Wikileaks se incluyen herramientas para hackear las Smart TV de Samsung.


Wikileaks vuelve a la carga. Después de un tiempo en el que apenas se habían filtrado grandes volúmenes de documentos, y con varias acusaciones sobre su posicionamiento pro-ruso, la organización mediática internacional fundada por Julian Assange ha publicado miles de documentos que, en palabras del sitios web, están atribuidos a la CIA e incluyen un buen número de relacionados con programas de ciberespionaje de los servicios de inteligencia de los Estados Unidos.

De momento, y sin que se haya verificado la autenticidad de los documentos, Assange asegura que se trata de la mayor filtración de la historia de la CIA, y que, de nuevo, en palabras de fundador de Wikileaks, contendría detalles de cómo la agencia perdió el control de su arsenal de hacking para ciberespionaje y hacking; incluyendo software, virus maliciosos, troyanos, sistemas de control remoto y documentación asociada. Entre los que, además, se encontrarían sistemas y herramientas de Air gap que permiten extraer información de equipos que están totalmente aislados de las redes.

Entre los más de 8000 documentos, se detallan una serie de archivos de alta seguridad, de los diferentes centros de Ciberinteligencia de la Agencia de Inteligencia, y el detalle de estas herramientas de espionaje, incluyendo sistemas para hackear teléfonos de compañías estadounidenses como iPhone de Apple, Windows o Android e incluso las Smart TV de Samsung.

Ahora habrá que esperar a que los diferentes expertos confirmen la autenticidad de muchos de los datos, pero puede ser un duro golpe a la propiedad militar en materia de ciberespionaje para los Estados Unidos y sus aliados.

Entre los más de 8000 documentos, se detallan una serie de archivos de alta seguridad, de los diferentes centros de Ciberinteligencia de la Agencia de Inteligencia, y el detalle de estas herramientas de espionaje, incluyendo sistemas para hackear teléfonos de compañías estadounidenses como iPhone de Apple, Windows o Android e incluso las Smart TV de Samsung.

Ahora habrá que esperar a que los diferentes expertos confirmen la autenticidad de muchos de los datos, pero puede ser un duro golpe a la propiedad militar en materia de ciberespionaje para los Estados Unidos y sus aliados.

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