No es fácil encontrar espacio en Manhattan, la isla icónica de Nueva York. Estrechada por el crecimiento imparable de la ciudad de Nueva York y limitada por las condiciones meteorólogicas, la primegina Nueva Ámsterdam encontró en la altura una manera de superar sus propias limitaciones. Así, la ciudad que se llama a sí misma como ‘la capital del mundo’ encontró hueco para sus moradores acercándose a las alturas, pero incluso entonces hubo que buscar una frontera para no superar los límites de los pies sobre los que se asienta el gigante.

«Las leyes de construcción de la ciudad de Nueva York han creado un peculiar conjunto de trucos a través de los cuales los desarrolladores tratan de maximizar la altura de su propiedad con el fin de infundirlas con el prestigio de una estructura de gran altura», señala la compañía Oiio antes de descubrir la solución hasta ahora no probada: el edificio doblado más alto del mundo. Según expica el estudio de arquitectura en su informe público, el proyecto convertiría en ‘The Big Bend’ (La gran curva’) el edificio más largo del mundo y cambiaría el famoso horizonte de ‘la gran manzana’. «Si logramos doblar nuestra estructura en vez de retorcer las reglas de Nueva York, seremos capaces de crear uno de los edificios más prestigiosos de Manhattan», destaca en un llamativo proyecto ideado por Ioannis Oikonomou.

La principal novedad de ‘The Big Bend’ consiste en la manera de superar los límites de las inusuales formas de su zona más alta. Un ascensor se movería en curva, en horizontal y en un contínuo rizo. Así, un sistema único de raíles permitiría conectar el trayecto horizontal o dos huecos de ascensor en la parte baja para crear ese continuo círculo. En definitiva, un manera de sortear los límites que marcan los ojos y el cerebro para un nuevo avance del hombre proporcionado por la tecnología. «Ahora podemos proporcionar a nuestras estructuras las medidas que las harán destacar sin preocuparse por los límites del cielo», aventura el proyecto de Oiio.