A 35 años de la Guerra de Malvinas, Rafael Wollman, el fotoperiodista argentino que registró con su cámara el desembarco argentino y la rendición de los soldados británicos en las islas, rompió el silencio.
En tiempos de cámaras analógicas y rollos que se podían velar, el fotógrafo argentino registró, en exclusiva, la rendición británica en las Islas Malvinas, el 2 de abril de 1982.
“Volé a Malvinas el día 23 de marzo para retratar la vida en las Islas. En ese momento en el mundo no había mucha noción sobre qué pasaba allí. Recorrí las Islas, conocí a su gente, fui a los bares, saqué las fotos que debía, pero me di cuenta que había una cuestión: todo estaba bien si no se mencionaba la palabra soberanía”, recordó Wollman ante Sputnik.
Según el fotógrafo, para ese entonces en Malvinas no había ningún indicio de que podía pasar algo. Pero el 1 de abril, mientras Rafael cenaba en su hotel, el gobernador inglés interrumpió la transmisión radial. Dijo que tenía evidencia de que tropas argentinas iban a llegar a Malvinas esa noche. “Comenzó a dar instrucciones. Se suspendían las clases, los hombres debían dirigirse a determinado lugar, no había que circular por la calle, la radio iba a permanecer transmitiendo toda la noche como nexo entre los ciudadanos”, dijo.
Rendición de los soldados británicos en Malvinas en 1982
En ese momento “todo el mundo se dio vuelta para mirarme. Yo no tenía nada qué decir. Esa noche me vinieron a buscar unos marines a mi habitación y me llevaron a la casa del gobernador. Luego me dejaron en la casa de su chofer, a unos metros de la suya”, señaló.
Desde ese sitió vivió el episodio. En la isla había 80 marines británicos. Su cuartel era Moody Brook pero la defensa se concentró en la casa del gobernador. “De pronto se empezaron a escuchar gritos en castellano. Luego disparos y explosiones de granadas. En un momento se le pide al gobernador que se rinda pero dice que no lo va a hacer frente a esos ‘malditos argentinos’. Más tarde entendió la superioridad numérica. No querían bajas y poco después se rindieron”, aseguró el fotógrafo.
“A los rendidos los embarcaron hacia Montevideo. Al enterarse, el gobernador, quien se rindió de traje, “fue y se puso su uniforme de gala, con plumas y todo”. “Me miró a los ojos y me dijo ‘ahora debes estar contento'”, dijo Wollman. Luego izaron la bandera argentina en la casa del alcalde.
El 2 de abril el Gobierno argentino anunció que había recuperado las Malvinas, y la población realizó una gran manifestación de apoyo. “Cuando volví al continente, el 3 de abril, tomé dimensión del material que tenía. Había gente de todas las agencias de todo el mundo en Comodoro Rivadavia ofreciendo lo que sea por las fotos”, indicó.
Más tarde Gran Bretaña mandaría a su flota para luchar contra los argentinos. La guerra duró 74 días, murieron 649 efectivos argentinos, de los cuales 123 hoy siguen sin identificar en el Cementerio Argentino de Darwin ubicado en Malvinas.
“Algunos dicen que mis fotos fueron muy fuerte. Tengo amigos ingleses que lloraron al verlas. Era una humillación. Hay quienes me dicen que por mi trabajo Inglaterra mandó la flota. Eso no puede ser cierto. Lo que pasó fue que el gobierno de facto mandó 10.000 soldados y Gran Bretaña respondió”, concluyó el fotógrafo que peleó a su manera: plasmando la parte de la historia que le tocó.

La memoria y el reclamo tenaz

Las guerras están llenas de exitismos que terminan tapando la sangre y los muertos. Y los intereses de las guerras están plagados de incongruencias, pero sobre todo de ecuaciones, se trate de negocios económicos o políticos. Que es más o menos lo mismo. En un hecho histórico que hace a las cuestiones de soberanía concreta, hace apenas un año y casi el mismo día que el fotógrafo llegó a las Islas, aunque 35 años después, la 40° Comisión de Límites de la Plataforma que depende de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR), aprobó por unanimidad un pedido argentino de extensión sobre el límite exterior de la plataforma continental, que incluyen las Malvinas, las islas del Atlántico Sur y Antártida. Con esto, el país ganó 1.700.000 kilómetros cuadrados (35% más que la superficie actual) de plataforma continental, comprendidos en la nueva demarcación que se presentó, en 2009, es decir entre las 200 millas marinas y el límite exterior. Sólo ese porcentaje representa el 48% del territorio nacional, y se sumó a los 4.800.000 kilómetros cuadrados entre la línea de base y las 200 millas marinas.
“Estamos reafirmando nuestros derechos de soberanía sobre los recursos de nuestra plataforma continental: minerales, hidrocarburos y especies sedentarias”, confirmó la canciller Susana Malcorra en marzo de 2016. Con este reconocimiento también las Naciones Unidas aceptaron que hay una disputa sobre las islas del Atlántico Sur, que están en territorio nuestro, otra victoria diplomática. Sin embargo, no habrá cambios en el sentido de que Argentina no ejercerá estos derechos sobre territorios y espacios marítimos que el Reino Unido administra unilateralmente desde 1833, por lo menos, por ahora.

La pesca y la experiencia chubutense

Como si fuera poco, Chubut tuvo un enorme protagonismo en lo ganado en relación al entorno de Malvinas. “La base de la información que presentó Argentina fue la elaborada por la Subsecretaría de Pesca de la Nación, después se agregaron de minería y otras cosas. Aplicando la política de estados ribereños, justamente, lo que le dio sustento a la presentación, respecto a las especies que se reproducen sobre la plataforma nuestra puedan ser monitoreadas y controladas dentro de las 350 millas”, recordó Norberto Yauhar, ex ministro de Chubut y de la Nación, sobre la tarea llevada a cabo por el organismo, la Subsecretaría de Pesca de la Nación, que estaba a su cargo en 2009.
“En la Feria de Vigo en 2009 anuncié que estábamos trabajando en lograr las 350 millas. Fue justo el día que se produce el incidente por Malvinas y la presencia de una delegación de ellos en la feria, que luego mereció las disculpas de España al Gobierno argentino. Retiré toda la comitiva porque estaba la bandera de Malvinas puesta en la mesa”, recordó sobre aquel episodio. “En esa feria ya le estábamos avisando a las empresas pesqueras españolas que trabajábamos para que se nos reconozca las 350 millas”, dijo el ex Ministro de Agricultura de la Nación.
El trabajo viene desde 1997 con la conformación de la COPLA y lo grueso fue lo que presentó la Subsecretaría de Pesca en 2009, “y quien técnicamente estuvo a cargo fue Ramiro Sánchez, quien fue una eminencia en la materia, y terminó de darle forma a todos los informes del INIDEP, más el informe de Pesca, donde le agregamos la parte política donde decíamos el esfuerzo que estaba haciendo la Argentina por el tema del monitoreo satelital, y la zona de veda permanente, porque ahí estaba el área de reproducción de las especies. Todas estas cosas sirvieron de sustento además del gran trabajo de Cancillería”, puso en valor Yauhar.
La plataforma abarca el lecho y el subsuelo de las áreas submarinas hasta más allá del mar territorial de todo la prolongación natural del territorio. Antes, la plataforma llegaba hasta los 200 metros de profundidad independientemente de las 200 millas de la llamada zona de exclusión marítima. Para entenderlo como ejemplo la colocación de una plataforma petrolera no podía ir más abajo de esos 200 metros. Y tampoco se correspondían los derechos sobre recursos. Ahora, ya no hay límites de profundidad y además se extendió el límite de la base desde la costa hasta las 350 millas.

Toda una aproximación concreta, y todo un triunfo.

Como decía Ciserón, en épocas donde primaba el escudo y la espada: “Prefiero la paz más injusta, a la más justa de las guerras”. Y se podría agregar, sobre todo si se trata de una paz inteligente y una avanzada concreta: “La luna camina despacio, pero atraviesa el mundo”, dicen los africanos.
Malvinas, ese pedacito de tierra nuestra regada con sangre criolla inocente, esa `hija perdida´, porción de territorio que permitió el entusiasmo malvinizador usado políticamente por una dictadura tan sangrienta como decadente, sigue ocupada por intereses coloniales y habitada por ciudadanos que prefieren ser extranjeros, pero de a poco, y según el derecho internacional, les guste o no, cada vez está más cerca de la madre patria.

Fuentes: Sputnik, LN, propias