«Eso demuestra un nivel asombroso de preparación para gobernar», ironizó Ben Emmerson, responsable de la ONU para los derechos humanos


Las declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, en favor de la tortura “hielan la sangre” y suponen un desafío al derecho internacional, según declaró este jueves Ben Emmerson, responsable de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para los derechos humanos en casos de terrorismo.

“Oír al presidente Trump, a los pocos días de su investidura, elogiar las virtudes de la tortura como arma en la lucha contra el terrorismo, y confirmar su voluntad personal de autorizar el uso de la tortura si se le pide… hiela la sangre”, comentó Emmerson ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

“Eso demuestra un nivel asombroso de preparación para gobernar”, ironizó Emmerson respecto a un Trump que quiere reintroducir el uso de la tortura por razones “populistas”, según explicó hace pocas semanas el propio presidente de Estados Unidos .

El uso de agua para provocar la asfixia controlada de los prisioneros, un método que internacionalmente es considerado como tortura, fue empleado por la CIA en sus cárceles secretas contra sospechosos de terrorismo durante la presidencia de George W. Bush (2001-2009).

La práctica fue prohibida por el anterior presidente Barack Obama, pero Trump se declaró antes de su elección favorable a su reintroducción, ya que consideraba que “la tortura funciona”. Una vez en el poder, Trump aseguró que seguiría los consejos de su ministro de Defensa y del director de la CIA. El representante de EE UU en los debates de esta semana en el Consejo de DDHH, Erin Barclay, reiteró este mismo jueves que “la prohibición de la tortura forma parte integral de nuestra Constitución”.