Inmediatamente luego de las elecciones de 2015, advirtió Hora Caró desde Rosario: Las primeras movidas y medidas de Néstor Kirchner y Mauricio Macri se caracterizaron por dos formas de construir poder y autoridad política totalmente distintas. Y se preguntó si se trata de: “¿Conducción de la crisis o conducir hacia la crisis?”. Para el analista, Néstor Kirchner llegó al gobierno con el 22 por ciento de los votos, interpelado por una sociedad que no quería siquiera escuchar la palabra política, y con la credibilidad en las instituciones en el cuarto subsuelo. En el Tesoro de la Nación no tenía ni para pagar los sueldos y la deuda heredada representaba dos veces y media el Producto Bruto Interno.
Mauricio Macri asumió con la autoridad presidencial restaurada, las instituciones funcionando todo lo correctamente que permiten las corporaciones en pugna con un proyecto político que oficiaba como contrapeso de ese poder, reservas por casi 30 mil millones de dólares, la economía desendeudada y sin problemas macroeconómicos que no pudiesen resolverse con medidas que preservaran el empleo y el mercado interno.
O sea, los primeros tiempos de la gestión Macri, comparado con el arranque de la de Kirchner se parece “a un espejo que deforma”.
“Con una economía mediocre, la política y el azar cobran relevancia”, agregó recientemente el politicólogo Andrés Malamud al referirse al escenario que enmarca los vaivenes del país. Esta misma visión se amplió en un sustancioso encuentro de economistas que se agolparon en el Congreso de Economía Argentina de la Expo EFI para ofrecer sus apreciaciones.
Entre las ponencias se destacaron algunas más mediáticas y contundentes que permiten orientar algo de lo que depara el año.
Asistimos a un momento inédito de la historia política argentina: “Un gobierno no peronista puede ser el primero en terminar su mandato desde 1928, e incluso ser reelecto”, sostuvo el analista político y periodista Carlos Pagni, tratando de rescatar de los recurrentes fracasos de los modelos neoliberales, uno que podría llegar maltrecho, pero llegar.
Se trata también de “un gobierno con minoría en ambas Cámaras y sin mayoría en Diputados”, advirtió sobre la peculiaridad histórica en la que vivimos desde que Cambiemos ganó la provincia de Buenos Aires, un fenómeno que calificó de “menos esperado” y “más extraordinario que el Brexit o el triunfo de Trump”.
Tras la apertura del Congreso a cargo del ministro de Finanzas, Luis Caputo, Pagni compartió el primer panel del evento con los economistas Miguel Kiguel y Fernando Navajas. Ellos explicaron por qué el crecimiento económico y la mejora del poder adquisitivo por la baja de la inflación aún no se sienten como necesita el Gobierno, de cara a las elecciones legislativas.
En el hotel Hilton los tres panelistas dieron su perspectiva para este 2017. Todas dejaron pensando sobre la falta de predictibilidad.

Alternativas complicadas

Para Carlos Pagni, el triunfo de Vidal en la provincia de Buenos Aires es un hecho histórico. A la vez, afirmó que los inversionistas todavía demoran en animarse a entrar y prefiere ver desde la tribuna qué pasa en las elecciones: “Los mercados quieren saber si el trapecista puede repetir el truco”.
De lograrlo, estimó Pagni, el país podrá encarar una transformación clave en su matriz de crecimiento. El sector privado volverá a liderar el crecimiento económico y no el sector público, cuyo aumento de tamaño tildó de “tal vez la peor herencia” que recibió Macri.
“En estas elecciones se decide si Macri es Menem o De la Rúa”, sintetizó Pagni sobre la posibilidad de que los sectores “más modernos y productivos de la sociedad” tomen la posta en el liderazgo de la política nacional.

Tibio tibio

Kiguel, por su parte, realizó un análisis macroeconómico en el que subrayó que la recesión ya terminó, pese a que en la calle aún no se siente la recuperación de la economía. “El segundo semestre llegó en diciembre”, sintetizó el economista a la vez que advirtió que este ciclo de crecimiento será más bien tibio y que por ende “la temperatura no llegará a la gente hasta mitad de año o el tercer trimestre”.
Este punto es clave para el Gobierno, la política económica de Macri se caracterizó por muchos errores no forzados que repercuten en sus posibilidades electorales. Los especialistas coinciden en general, que el Gobierno de Macri sigue con una política comunicacional de campaña política y no de gobierno, de oposición y no de oficialismo, que no le permite explicar que los brotes verdes están próximos a madurar y que el sacrificio ahora en materia de tarifas redundará en un futuro próximo en un crecimiento sostenido.
Al respecto, Kiguel pronosticó un crecimiento “de tres puntos y monedas” para este año y adelantó que se tratará del primero de un nuevo ciclo de crecimiento y ya no de un “serrucho de crecimiento” (con subas del PBI en los años electorales y bajas los años pares), que se tradujo en un estancamiento en el nivel promedio de actividad desde 2011. De todos modos, advirtió que “Argentina está cara como Brasil” y que el tipo de cambio poco competitivo es un problema de difícil solución.

Dependerá de lo que venga

Para Pagni, el comienzo de un ciclo de bonanza juega a favor de Macri:” “el gran candidato es el ciclo económico”, dijo. Pero reconoció que falta comunicación que convenza al votante de que esto es así ya que en los últimos meses en las expectativas de los consumidores prima cada vez más el pesimismo.
Este pesimismo se suma a otros dos pasivos, según Pagni: uno moral, en tanto está demorada la “agenda de saneamiento” de Comodoro Py, la Política Federal y los Servicios de Inteligencia; y uno productivo, la lluvia de inversiones no llegó y el plan de obra pública tampoco se hizo sentir.
Aun así, Pagni cree que los activos de Macri serán suficientes para dar el batacazo: el ciclo económico, la mayor imagen positiva de la región y la solidaridad del sindicalismo con Macri al mantener fragmentado al Justicialismo. “Creo que Macri tiene más chances de ganar la Provincia que de perderla”, confió.

Tarifas, advertencias y críticas

Por su parte, Navajas coincidió con Kiguel en que el atraso cambiario es un problema que puede llevar al crecimiento “por los malos motivos” (en relación a la inversión especulativa y el endeudamiento para financiar gastos corrientes) y señaló que Macri se enfrentó con el peor atraso tarifario de la historia desde 1945, pero que su forma de encararlo está en el centro del problema de las paritarias porque impacta en la inflación y explica la diferencia entre la inflación núcleo y la general.
“El problema de la inflación no es de la política monetaria sino de la política de ingresos y tarifas” sostuvo Navajas en apoyo a las medidas tomadas por Federico Sturzenegger. Según sus estudios, la suba de tarifas solo tiene un impacto transitorio sobre la inflación núcleo, la que el Banco Central mira para saber si su política de tasas va por el camino correcto.
No obstante, para Navajas la corrección de tarifas de Macri estuvo caracterizada por el error de diagnóstico y de ejecución: “El Gobierno empezó con el pie izquierdo”, explicó el economista premio Konex. “La readecuación de precios relativos es muy difícil si se hace de forma descoordinada”, advirtió sobre el impacto de la suba de tarifas en la inflación.
Al respecto, destacó que hay que reconocerle al Gobierno la estrategia de error-corrección porque no insistió en las políticas iniciales que buscaban atraer inversiones energéticas con precios atractivos imposibles para afrontar por la demanda que no necesariamente promovían la productividad. Con la reforma del Plan Gas van por mejor camino, celebró el economista. “Pero hay muchas más correcciones que realizar”, advirtió el economista que explicó que esta suba de tarifas explica los cuatro puntos porcentuales que están en disputa en las actuales paritarias. A la vez, destacó que “No se puede dejar las tarifas en manos de los lobbies”, en relación al núcleo de asesores del Gobierno de CEOs.
Un estudio de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA analiza que “la economía y la felicidad tienen planos de unión”. Por ello, la variable de la percepción económica será clave para un gobierno que propuso un cambio, y en términos de felicidad, para cualquier ciudadano, el cambio tiene que ser indefectiblemente para mejor. Esa será, definitivamente, la vara de medición política este año. Habrá que ver…

Fuentes: Redacción Rosario, LPO, Expo EFI, UBA.