Durante la etapa escolar “es importante llevar a tu hijo al pediatra al menos una vez al año, aún, cuando no exista ningún problema aparente, y también es necesaria una visita al oftalmólogo y al dentista para prevenir o resolver alguna dificultad presente, evitando inconvenientes mayores a futuro”, afirmaron desde el Ministerio de Salud de la Nación, en el marco de una serie de consejos y recomendaciones realizados a la comunidad, de cara al inicio de clases, los cuidados a tener en cuenta y la aplicación de las vacunas según el calendario oficial.
A su vez, recordaron que “las vacunas del Calendario Nacional de Vacunación se aplican en forma gratuita en Centros de Salud y Hospitales Públicos de todo el país”.

Vacunas en edad escolar

En este contexto, afirmaron que “es importante que vacunes a tu hijo para protegerlo de muchas enfermedades que pueden ser graves; con las vacunas, estamos preservando también la salud de nuestra familia y de la comunidad” y recordaron que si el niño tiene entre 5 y 6 años (ingreso escolar) debe recibir la “Polio”, para prevenir la poliomielitis; la “Triple viral”, para prevenir el sarampión, la rubéola y las paperas; la “Triple bacteriana”, para prevenir la difteria, el tétanos y la tos convulsa.
Por su parte, los preadolescentes “son una población vulnerable a enfermedades prevenibles e incluso pueden ser reservorios para la transmisión de enfermedades a niños pequeños, lo cual genera la necesidad de reforzar, iniciar o completar esquemas de vacunación”, agregaron.
A los 11 años deben aplicarse la “Triple bacteriana acelular”, para prevenir difteria, tétanos y tos convulsa; la Vacuna contra el meningococo, para prevenir la meningitis y la sepsis, se trata de una dosis única desde enero de 2017; la Vacuna contra el VPH, para prevenir el cáncer de cuello uterino y otras enfermedades relacionadas al virus; el esquema es de dos dosis separadas al menos por 6 meses para niñas y niños, a partir de enero de 2017; la Vacuna contra la Hepatitis B, y la “Triple Viral”, para prevenir el sarampión, la rubeola y las paperas.

El cuidado del estado físico y las “viandas saludables”

Una alimentación saludable “es la que le aporta a tu hijo todos los nutrientes esenciales y la energía que necesita para crecer y mantenerse sano. Además, favorece su desarrollo y su rendimiento escolar; si tu hijo antes de ir a la escuela desayuna o almuerza bien, estará más atento y aprenderá mejor”, indicaron desde el Miniserio, a la vez que destacaron la importancia de incluir alimentos en las comidas diarias de los niños, tales como frutas y verduras de todo tipo y color, lácteos (leche, yogur, quesos), carnes rojas y blancas, siempre retirando la grasa visible y variedad de cereales y legumbres, ello, acompañado de abundante agua para que el niño se mantenga hidratado.
Los alimentos que no recomiendan para que los más chicos consuman son, por ejemplo, fiambres, hamburguesas industriales, salchichas y otros embutidos; bebidas azucaradas, jugos artificiales, jugos de soja; productos salados tipo copetín: papas fritas de bolsa, palitos; alimentos fritos todos los días (se pueden dar frituras hasta dos veces por semana) y golosinas en general.
Entre las sugerencias de los profesionales para que los más chicos conserven una alimentación diaria saludable, recomiendan “ensalada de verduras con arroz, legumbres, choclo, papa, atún al natural, pollo en trozos, huevo o queso blando”, “tartas o empanadas de verduras, choclo o pollo sin tapa (preferentemente con masa casera)”; “sándwich con queso, pollo o carne fría, lechuga, tomate, zanahoria rallada, pepino, u otras verduras”; “bocaditos de acelga o espinaca con pollo”; “tortilla de verduras” y frutas.

La actividad física diaria, fundamental

Realizando ejercicios físicos con regularidad y, preferentemente a diario, los profesionales médicos afirman que, al mantenerse activo, el joven logra músculos y huesos más fuertes, menor probabilidad de sobrepeso y diabetes y presión arterial y niveles de colesterol más bajos, entre otros beneficios en su salud.
En cuanto a las horas de sueño, “un buen descanso ayuda mucho a que tu hijo esté más atento y aprenda mejor”, indican, agregando que “es importante que se acueste temprano y duerma entre 8 y 10 horas diarias, ya que el descanso es fundamental para su salud”.
Por otra parte, aseguran que “los piojos son un problema frecuente en los niños y las niñas de edad escolar; si tu hijo se rasca la cabeza, puede ser que tenga pediculosis, por eso te aconsejamos que le revises la cabeza diariamente y le pases el peine fino”.
Ante la detección de piojos o liendres en el niño o niña, los especialistas recomiendan consultar al médico sobre el tratamiento más adecuado para eliminarlos; lavar la ropa, las sábanas y los peines con agua caliente; no usar sustancias que pueden ser tóxicas, y aseguran que el vinagre “ayuda al desprendimiento de las liendres del pelo”.