El Gobierno ruso ve absurdas las imputaciones de la fiscalía de Montenegro de participar en un supuesto intento de golpe de Estado el pasado 16 de octubre para impedir el ingreso del país a la OTAN


El Gobierno ruso ve absurdas las imputaciones de la fiscalía de Montenegro de participar en un supuesto intento de golpe de Estado el pasado 16 de octubre para impedir el ingreso del país a la OTAN.

El fiscal especial Milivoje Katnic ha dicho por la televisión montenegrina que algunas estructuras estatales de Moscú estuvieron implicadas en una intentona durante las elecciones parlamentarias que tuvieron lugar en el país. El objetivo era impedir el ingreso de Montenegro en la OTAN. “Día tras día registramos imputaciones absurdas en relación con Rusia”, ha respondido el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, que considera “lamentable” que altos funcionarios “hagan este tipo de acusaciones sin sustentarlas con información fiable”.

El pequeño país de 600.000 habitantes, logró la independencia de Serbia en el 2006. Fue invitado a unirse a la OTAN en 2015, ocasionando las protestas de Rusia. El portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, dijo entonces que esta nueva ampliación no quedaría sin respuesta. Los 28 países aliados aprobaron en 2016 el ingreso de Montenegro como nuevo miembro, coincidiendo con uno de los peores momentos en las relaciones entre EEUU y Rusia.

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, y el nuevo primer ministro de Montenegro, Dusko Markovic, se vieron el mes pasado y se mostraron convencidos de que Estados Unidos ratificaría la entrada del país balcánico en la Alianza pese al cambio de Administración en la Casa Blanca y las presiones de Rusia para impedirlo. Las tensiones con la ratificación en Estados Unidos están más alentadas por aquellos que están en contra “de la entrada de Montenegro en la OTAN”, ha dicho el dirigente montenegrino, en clara referencia a la actitud de Rusia, que ha denunciado reiteradamente el refuerzo de las tropas de la OTAN cerca de sus fronteras occidentales, tachándolo de una “amenaza” para su seguridad nacional y un factor desestabilizador en la región.

Las acusaciones golpistas han caído ahora como una ofensa en Moscú. “Rusia no se inmiscuyó, no se inmiscuye y no se inmiscuirá en los asuntos internos de otros Estados”, ha añadido Peskov. El ministro de Exteriores ruso, Serguei Lavrov, también ha salido al paso de estas acusaciones calificándolas de “infundadas”. “Están en la misma línea con las acusaciones sin fundamento en nuestra contra, incluidas las de los ‘hackeos’ contra todo Occidente, la injerencia en las campañas electorales en la mayoría de los países occidentales o los vínculos entre la Administración de Trump y los servicios especiales rusos”, ha añadido.

Este pasado domingo el periódico ‘The Telegraph’ citaba fuentes anónimas del Gobierno británico implicando a los servicios de inteligencia rusos en un supuesto complot para asesinar al primer ministro de entonces, Milo Djukanovic, y dar un golpe de Estado. Dos agentes de la inteligencia militar rusa, Eduard Shirokov y Vladimir Popov, son buscados por la Interpol por su supuesta implicación en la trama. Los dos reclutaron supuestamente una red de nacionalistas serbios.