Mientras una gran parte del país mira para otro lado, un puñado de gobernadores levantó el alerta sobre lineamientos del modelo neoliberal que ya se aplicó en el país con tremendos perjuicios para las economías regionales y el país todo. En general atado al Banco Mundial y a la política de endeudamiento, el partido gobernante no acepta criticas y mucho menos reconoce peligros atados al modelo. No hace falta detallar demasiado que el trabajo del menemismo fue precisamente agudizar la dependencia externa y en ese esquema, la apertura del comercio exterior fue clave. Primero dosificado a algunos rubros y luego sin anestesia. Un escenario que se avecina y se vislumbra en la actualidad.
Ante esto, el riojano Sergio Casas se sumó a los reclamos de Catamarca y Santa Fe. La caída industrial por los grifos abiertos también llegó a las agendas de Das Neves y Alberto Rodríguez Saá. Además, los trabajadores de la rosarina Mefro Wheels protestaron por el cierre de la fábrica de llantas. La problemática de los cierres de fábricas y la consecuente caída de puestos laborales en las provincias se coló de lleno en las preocupaciones de los gobernadores, que confluyen en un coro para que se limiten las importaciones que afectan a sus industrias.
En estos días fueron varios los que advirtieron sobre una crisis de la producción local. Y el último en alzar la voz fue el riojano Sergio Casas (FpV). “Queremos un equilibrio en la apertura de importaciones”, señaló el mandatario durante la apertura de la 98° reunión del Consejo Federal de Trabajo, donde Casas ofició de anfitrión.
El motor industrial de La Rioja está dado por el sector textil, que atraviesa una situación agónica. No es casual que el reclamo sobre las importaciones llegue desde provincias donde ese rubro es de relevancia.
“El Parque Industrial de La Rioja es el principal polo textil de Sudamérica”, afirmó Casas para realzar la problemática; y añadió que necesita “un techo a las importaciones y que se pueda dar un rango de competitividad para mantener las fuentes laborales”. Sobre el cierre de 2016 hubo un acuerdo entre la provincia, el sindicato y los empresarios de ese polo productivo para no despedir personal durante 180 días, aunque desde la CGT local advirtieron que los empresarios están incumpliendo su parte.
Catamarca es otro distrito afectado por la importación textil. Su gobernadora, Lucía Corpacci (FpV) cuestionó la apertura y dijo que hay una “crisis industrial inocultable”. “La apertura a la importación masiva pone a la industria nacional en serias dificultades; si a eso le sumamos el incremento de la tarifa eléctrica y del combustible, hay que reconocer el impacto”, manifestó la gobernadora Corpacci en un acto de entrega de maquinarias a Vialidad.

Y por casa?

La crisis textil también golpeó a Chubut. El viernes pasado, aprovechando el viaje a Comodoro Rivadavia por el aniversario de la ciudad, el gobernador Das Neves (Chubut Somos Todos) se reunió con los trabajadores de la empresa Guilford para avanzar en una serie de subsidios estatales tras el cierre de la compañía. Aunque en tono menos estridentes que en otros reclamos, Das Neves llevó el tema a su última reunión con el ministro de Producción de la Nación, Francisco Cabrera, a principios de mes. “El planteo más importante que hicimos con respecto al sector textil fue lo referido a la situación específica de la hilandería y apertura de importaciones”, dijo el titular de la cartera de Producción de Chubut, Pablo Mamet.
Ahora, mientras se reclama a Nación y se vocifera de lo lindo, Chubut tuvo que salir a hacer una contención concreta en términos de aportes, porque el equipo de Macri es lento (o despiadado) para estos procesos. Como buenos Ceos´s consideran que cada cual se la debe bancar solito, desconociendo tal vez el rol fundamental del estado.

Escenario similar

En el Litoral, la apertura de importaciones también se metió en la agenda. Tras el cierre en Rosario de Mefro Wheels, la única fábrica de llantas de acero para autos del país. el gobernador de Santa Fe, Miguel Lifschitz (Frente Progresista Cívico y Social) cuestionó la política de barreras bajas del Gobierno nacional. “Creemos que un país integrado al mundo debe importar lo que necesita, lo que no se fabrique en el país. No podemos poner en riesgo la industria nacional con productos importados que compiten a precios más bajos”, dijo Lifschitz.
“Las grandes inversiones no llegaron y no hay certezas de que vayan a llegar”, mencionó el socialista, y agregó que si se mantuvieron puestos de trabajo registrado en la provincia fue por “el esfuerzo de productores y empresarios” de esperar la evolución de la economía antes de tomar medidas drásticas.
El puntano Alberto Rodríguez Saá, cuya provincia vivió el cierre de textiles como Alpargatas o Puma a finales de 2016, también mostró preocupación sobre el tema. En su reunión con Oscar Parrilli en el Instituto Patria -afín al kirchnerismo-, los dirigentes peronistas declararon unir fuerzas contra “la apertura indiscriminada de las importaciones” y contra las “políticas neoliberales”.

Niegan todo

En paralelo, Nación saldrá a contestar de manera fuerte esta semana a una acusación que sobrevuela la economía argentina: para el macrismo, no hubo invasión indiscriminada de importaciones. Esto incluye tanto 2016 como lo que va de 2017. Y afirmará, además, que tampoco la habrá. Y que si hay algún problema, este sería puntual en algún rubro determinado por las propias características del mercado. Promete además el Gobierno que de producirse alguna distorsión, está dispuesto a atender la situación desde el Ministerio de Producción de Francisco Cabrera y, eventualmente, tomar medidas correctivas.

El discurso crea

Para el Ejecutivo resulta ahora imprescindible dejar claro ante el público que no hay invasión de importados, ya que una vez que la opinión pública quede convencida, la herramienta podrá utilizarse con mejor eficacia. En la carpeta inmediata del macrismo figura la apertura de las fronteras aduaneras para la tecnología, con un primer paso para las notebooks, tablets y partes de computadoras, para avanzar en un segundo momento con celulares y aparatos de telecomunicaciones. El Gobierno quiere también despejar ante el público la duda sobre la existencia de una invasión de importaciones, para tener también la herramienta disponible para la eventualidad de tener que utilizarla en una situación más compleja: como aumento de la oferta para sectores donde la demanda se incrementa de manera peligrosa y con mayor presión inflacionaria.
Según los números oficiales a partir de las mediciones del INDEC de Jorge Todesca, el año pasado hubo un superávit comercial de u$s2.128 millones luego de un 2015 con un déficit de 2.969 millones, fruto de una caída de las importaciones del 6,9% y de un incremento de las exportaciones en 1,7%. Estos datos primarios mostrarían que, para el Gobierno, hay que descartar que en el primer año de Mauricio Macri haya existido, sin más, una invasión importadora descontrolada. En el desagregado de 2015, el INDEC muestra además que las importaciones que más bajaron fueron las de combustibles y lubricantes (30,7%), bienes intermedios (14,4%) y piezas y accesorios para bienes de capital (10,8%). Sin embargo, hubo alzas importantes en vehículos automotores de pasajeros en un 33,5%. Para el Gobierno hay una explicación transparente: se trató de las consecuencias de la apertura para las compras del exterior de unidades de alto valor agregado y precio, luego de la deconstrucción parcial del impuesto a los automóviles de lujo. El Gobierno asegura que tampoco se puede considerar que esto haya sucedido en el primer mes de 2017, únicos datos registrados hasta el momento. Según el INDEC, hubo un déficit en enero de 106 millones de dólares; con aumentos de 9,3% en las exportaciones y 7,1% en las importaciones. Y que es verdad que se registró un alza de 19,7% en los bienes de consumo. Se reconoce que puede haber un problema en los productos semiduraderos, con alzas de 29,2% y de alimentos y bebidas con un 45,8%. La explicación oficial es similar a la de 2016. Según el macrismo, se trata de una situación absolutamente estacional derivada de las políticas de las propias empresas, y no de una consecuencia de la apertura indiscriminada de las fronteras. Para defenderse, se promete también que la situación se normalizará hacia marzo y que los datos finales de 2017 serán muy similares a los del año pasado. Habrá que ver…

Fuentes; AF, MCE, propias