El objetivo de Mauricio Macri de conseguir una “lluvia de inversiones” en el sector minero sigue en pie, pero por el momento se complica, no solo por los `manganzos´ con tintes y discursos verdes (dólar) de algunos caudillos provinciales, sino también por las internas en el Ministerio de Energía, más precisamente en la Secretaría de Minería.
Las disputas salieron a la luz con el desplazamiento de Santiago Dondo, un técnico del PRO enfrentado con Daniel Meilán, el titular de un área que también dirigió durante el menemismo.
Ante los evidentes problemas para que las inversiones avancen a un mayor ritmo, el ministro de Energía, Juan José Aranguren, le propuso a Macri firmar un “Acuerdo Federal Minero” con las provincias, con la excusa que la falta de un marco jurídico traba la llegada de fondos. Es que más allá de las promesas, la realidad es que hasta hoy no existe muchos proyectos concretos en el sector, y la mayoría son anuncios de millonarias inversiones que no están claras en tiempos y formas, o por lo menos formalizadas. Muchos apuntan por esto a Meilán.

Marco legal en puerta

Ese acuerdo federal -que deberá ser firmado por el Presidente y los gobernadores, y luego ratificado en el Congreso- tiene como objetivo principal sacarle trabas a las empresas y federalizar el poder sobre las decisiones para inversiones de largo plazo.
Hasta ahora, Aranguren y Meilán avanzaron en un borrador con los secretarios provinciales, un texto que ahora está en estudio de Macri.
Pero algunos gobernadores, ya avisaron que no lo firmarán. “Nosotros de ninguna manera vamos a firmar ese acuerdo así como está”, adelantó Mario Das Neves, quien considera que Macri le quiere imponer un proyecto extractivo, pese a la prohibición provincial que rige. “Hay una intromisión del Gobierno Nacional que creo que tendrá rechazo en general, porque las provincias son dueñas de los recursos, entonces no tienen por qué fijar tope de regalías”, explicó dejando trascender en el fondo el verdadero debate o resistencia: lo que va a quedar en las arcas provinciales.

Pujas de cartera

Más allá de estas posiciones de las provincias, la demora del acuerdo se debe sobre todo a las internas en la Secretaría de Minería, que terminaron con la salida del Subsecretario de Política Minera, Santiago Dondo.
Se trata de un técnico de la Fundación Pensar que armó el plan minero del PRO antes de llegar al gobierno, y que fue el encargado de armar la subsecretaría. Pero luego, la interna con Meilán se lo devoró. “En los últimos meses, se hicieron presentes las diferencias de criterio en cuanto al rol y actuación del Gobierno en relación a la minería. Por un lado, respecto a la gestión. Por otro lado, en las miradas sobre cómo encarar los desafíos que enfrenta nuestro país para poder aprovechar, en favor de los más desfavorecidos y de manera sustentable, la inmensa riqueza”, escribió en su texto de renuncia. “Esas diferencias no pudieron salvarse de un modo constructivo”, lamentó.

La chispa que encendió la hoguera

Según el sitio especializado LPO, las diferencias radicaron en que Meilán le trabó a Dondo las propuestas para el acuerdo federal, al que trató de imponerle una visión distinta. Además de garantizar seguridad jurídica (exigencia de los empresarios para poner plata), Dondo propuso que se pusiera eje en lo ambiental, con la creación de una agencia federal de control minero, y en el desarrollo obligatorio de infraestructura (por parte del Estado y las empresas) en los lugares donde se explotan los recursos.
El funcionario sostenía que el acuerdo debía contemplar esos puntos para generar confianza en la sociedad, que hoy mayoritariamente ve con desconfianza los proyectos mineros. La idea era evitar los conflictos sociales que se repiten cada vez que se presenta un proyecto de extracción, incrementados por los fantasmas de los últimos derrames. No son pocos los especialistas que creen que sin solucionar este ítem, ningún acuerdo federal motivará a los inversores.
Sin embargo, Meilán desoyó las propuestas y avanzó con un texto a la medida de los empresarios, sin cambios sustanciales respecto al modelo actual de minería, pero con mayores garantías en el plano económico.
Estas diferencias explotaron en diciembre cuando Aranguren exigió que se cierre el texto del acuerdo. El ministro juntó a los funcionarios en cuestión y les pidió que se pongan de acuerdo, además de quejarse porque la Secretaría no había producido nada en un año de gestión.
Tras ese encuentro, y ante nuevas críticas de Dondo a la gestión de su superior, Meilán le pidió a Aranguren que lo eche. Junto con Dondo, se fue un director nacional y dos los seguirían.
Así, el rumbo de la Secretaría de Minería parece estar marcado por el reemplazo de Dondo. Aranguren anunció que su lugar sería ocupado por Juan Bisset, un ex director de la minera brasileña Vale. A la par la coyuntura macroeconómica y las urgencias de inversiones indicarían que más tarde más temprano, habrá una avanzada en el sector que en todo caso ya legitima en la práctica, otra actividad madre, la petrolera. Lo demás dependerá de la cintura política para capitalizar el sector, la seriedad técnica para socializar los proyectos y la sinceridad empresaria sobre las verdaderas intenciones de producir o simplemente cotizar en bolsa. Habrá que ver…

Fuente: LPO, ME, propias